Castillo de naipes

Ricardo Castillo Díaz

 

Uno de los posibles escenarios para las elecciones presidenciales de 2018, es el de la conformación del Frente Amplio Democrático, por lo menos entre el PAN y el PRD, que postularía a un candidato común para enfrentar a Andrés Manuel López Obrador y a quien resulte abanderado del PRI. Ese escenario repercutiría directamente a estados, distritos y municipios, donde PAN y PRD tendrían que ceder sus candidaturas a la fuerza mayoritaria, según sea el caso.

Se habla, por ejemplo, de que al PRD le interesa encabezar el Frente en Ciudad de México, Michoacán, Tabasco y Morelos, para conservar sus posiciones, o por lo menos dar la pelea frente a Morena. La tendencia hasta ahora es que los partidos han preferido postular a los mejor posicionados, que generalmente seleccionan bajo el método de las encuestas. La hipótesis sería que para cada caso de todo el país, el PRD y el PAN pondrán sus cartas sobre la mesa para someterlas a la prueba de los sondeos.

El caso de Acapulco invariablemente ha sido decidido desde el Centro del país, al menos en los últimos 18 años, tanto en el PRD como en el PAN. Si esa misma lógica se impone, la candidatura a la Presidencia Municipal del puerto, al igual que las de las principales plazas de todo Guerrero, será definida en la mesa nacional del eventual Frente. ¿A quién llevaría como propuesta el PRD? Sin duda, la primera opción de su dirigencia nacional será la del actual maltrecho alcalde Evodio Velázquez Aguirre. No es que sea precisamente la opción ganadora, sino que no hay otro en su partido. De hecho, en todas las encuestas, las del PRI, las de Morena y hasta en las del PRD, el fracasado edil cuenta con un altísimo rechazo que va del 70 al 80 por ciento. Pero todos los demás que puedan aspirar son peso minimosca, que no alcanzan ni el 10 por ciento de la intención del voto.

Hasta ahí Evodio lleva las de ganar, por lo menos al interior del PRD. ¿Y a quién llevaría como propuesta el PAN? No tiene a ninguna opción. El único que podría volver a convencer al blanquiazul es Zeferino Torreblanca Galindo, quien como candidato panista quedó hasta el tercer lugar en la pasada elección de alcalde, aunque venía de ser gobernador.

Casi a la par de la difusión de la encuesta de Mitofsky, que mandó al PRD al tercer lugar en el estado, por debajo de Morena y del PRI, Torreblanca Galindo reapareció en Acapulco e intensificó reuniones con simpatizantes. Entonces, a la hora de someter a Evodio y a Zeferino a la prueba de una encuesta, ¿quién ganaría? Tampoco quiere decir que el ex gobernador sea mejor que el actual alcalde. No. Lo que pasa es que en este caso los acapulqueños van a tener que verse obligados a decidir entre el menos peor. Y sólo por eso saldría arriba Torreblanca.

¿Será por eso que Evodio Velázquez ya abandonó la plaza y ahora es más fácil verlo en Tecpan, en Teloloapan o en Ciudad de México, que en Acapulco? ¿Será que ya tiró la toalla de la reelección y ahora busca desesperadamente ser senador, diputado o lo que halle? Lo cierto es que si se concretara la alianza con el PAN, los militantes del PRD deberían empezar a hacerse a la idea de que en una de esas podrían llevar como candidato del Frente Amplio a Zeferino Torreblanca, el mismo que tildó de “burros, “bandoleros” y “come lentejas” a los integrantes de la nomenclatura perredista. Pero tranquilos que ese sólo es un escenario. Otro puede ser que PRD y PAN vaya cada quien por su lado. Ya veremos.