aún se acostumbra realizar al inicio del año, una lectura del tiempo llamada #Cabañuelas.

Las cabañuelas, como se llaman a estas predicciones populares, se definen por la Real Academia Española como el “cálculo popular basado en la observación de los cambios atmosféricos en los 12, 8 o 24 primeros días de enero o agosto, para pronosticar el tiempo durante cada uno de los meses del mismo año o del siguiente”.

Se dice, se pueden pronosticar en los primeros 24 días del mes de enero, los primeros 12 días de forma ascendente de enero-diciembre son cabañuelas “de ida” y los otros 12 días son de forma descendente de diciembre-enero, estas son “de vuelta”, para sumar un total de 24 días, los siguiente 6 días son cabañuelas de medio día, se hacen con meses en pares es decir a partir del 25 de enero son meses enero-febrero y así sucesivamente hasta cumplir los 12 meses del año en 6 días dando un total de 30 días por todo y nos sobra un último día el 31 de enero el cual se interpreta por horas pares por cada dos mes del año en forma ascendente es decir 0:00hrs a las 1:59hrs es enero-febrero, 2:00hrs a 3:59hrs es marzo-abril y así consecuentemente, para cumplir los 31 días del primer mes de enero, a veces pueden adelantarse como hace un año.

Las cabañuelas han sido un método de lectura de las nubes, aires, animales y estrellas con relación al posible tiempo de un año o ciclo, aunque no se sabe cuál es o fue su origen algunos creen que proviene de Babilonia, otros que es una costumbre Judía, o que vino de España y muchos más que los hindúes lo hacían, la realidad es que todas las culturas ancestrales del mundo practicaban sus propias cuentas e interpretación del tiempo, aunque tengan un nombre diferente al fin y al cabo; para sentir y observar la tierra eso no tiene nombres.

Predecir las lluvias y el clima, sobre todo entre la gente del campo, era algo muy normal en décadas anteriores. Hoy, la falta de interés de las nuevas generaciones hacia estos conocimientos y los avances tecnológicos están haciendo que estas previsiones pierdan su valor. Tal vez algunos les parezca extraño o no lo crean, pero así es como de alguna forma sé que lloverá en que meses del año sucederá tomando de referencia la salida del sol y cuando se oculta detrás del iztaccíhuatl, o en invierno detrás del popocatépetl, las nubes nos dice si habrá buen tiempo y año de cosechas, te puedes preguntar como vas a adivinar el clima del resto de año por unas cuantos días. El secreto es sencillo, si siembras y cosechas no pierdes ese vínculo con la tierra y sus leyes naturales.

El origen de este método de interpretar el clima algunos creen que no es preciso. Por una parte se cree que surgió en el Zamuc, o “Fiesta de las Suertes”, que se celebraba en la antigua Babilonia en el ceremonial de Akitu del Año Nuevo, donde se determinaban los presagios para cada uno de los 12 meses del año por los halos alrededor del sol o de la luna. Si había halo en el sol, la posibilidad de lluvia a corto plazo era segura, si el halo estaba en la luna las lluvias serían más duraderas. Por otra parte, la cultura judía se valía de la “Fiesta de los Tabernáculos” para predecir el clima. En este sistema las lluvias para el año venidero están decididas por los cielos. Los hindúes también tenían una tradición similar: designan 12 días en la mitad del invierno para hacer la réplica climática que ha de suceder en el año siguiente.

En el México Antiguo, los hombres y mujeres utilizaban este sistema. Las culturas del altiplano central de México la adoptaron con los demás pueblos del sureste como los mayas, pues en ambos casos sus calendarios constaban de 18 meses de 20 días cada uno, más cinco días adicionales (nemontemi) que no entraban en los meses. Los primeros 18 días de enero servían para predecir el clima de cada uno de los meses y los dos días restantes se dedicaban a otros fenómenos. El día 19 era para pronosticar el tiempo del solsticio de verano y el 20 para el solsticio de invierno.

Los campesinos mixtecos de Oaxaca, la predicción del clima se hace desde el mes de octubre. Ellos empiezan a contar desde el 5 de octubre que es la época en que para ellos terminan las lluvias y comienza el otoño.
También está la tradición de los ‘tiemperos’ o ‘graniceros’ que se realiza sobre todo en el Valle de México y en el Estado de #Puebla. Esta se rige sobre todo en lo espiritual, místico y prácticamente es un diálogo con las nubes, hablan directamente con la lluvia a través del sonido del huehuetl, teponaztle, flautas, silbatos, cantos, la voz a través del humo del copalli, silencio (meditación) y danza.

Por otro lado se guían también por las nubes cuando están aborregadas, se sabe que va a helar, dos o tres días llueve y después hela.

Cabañuelas, ¿Tradición que se pierde?

Johnny Torrijos, sociólogo de la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco, dice: “cualquier cultura, la que sea, está diseñada para sobrevivir pero el mundo moderno capitalista, en función de la ganancia, incluso sólo para la subsistencia como en el caso de mucha gente en el campo, desmantela saberes o prácticas tradicionales en función de lo que se supone es más rentable”. Asimismo estos saberes se transfieren de una generación a otra, pero en muchas zonas del país se pierden cada vez más rápido como cultivar la tierra o leer el clima o simplemente como se pierde el interés de los nuevos hijos de campesinos por aprender la lengua autóctona, ya sólo hablan español a favor de la explotación del tiempo de trabajo”.

Por eso es importante seguir transmitiendo este tipo de conocimientos, no porque científicamente sean comprobables o no, sino más bien porque representan una relación del hombre con la naturaleza que no debería tener caducidad.

Texto:
Miguel Diaz
Fuente:
Estudios de las Cabañuelas UAMX
Johnny Torrijos