Jorge Meléndez Preciado

El 24 de octubre, el grupo de compañeras: Reporteras de Guardia, hizo un emotivo homenaje a 65 periodistas que han sido asesinados durante el régimen de Enrique Peña Nieto. Frente a Palacio Nacional expusieron las fotos de cada uno de ellos y añadieron  un breve texto.

Como siempre, los medios hicieron poco o nulo caso del acontecimiento, lo cual muestra,  palmariamente, que a los dueños les importa muy poco lo que hayan sufrido sus trabajadores y menos las carencias que padecen  sus familias. El negocio es el negocio y lo demás no importa. Algo que se ha vuelto terrible en esta profesión, que se dice, es importantísima para que los ciudadanos estén informados y puedan tomar decisiones.

Pero ya se vio en la pasada consulta acerca del aeropuerto, fueron pocos los espacios que brindaron posibilidades de opinar a los que estaban a favor de un proyecto (el de Santa Lucía) y muchos los que acapararon reflectores, micrófonos y líneas ágata, quienes  defendían el negocio (Texcoco).

Es normal, algunos de los dueños  de los medios mantienen una relación muy estrecha con otros propietarios de diversas empresas, incluso son los primeros beneficiarios de grandes almacenes, telefónicas,  mineras, constructoras y más.

Así pues, que los de infantería, aunque sean tan famosos como Rubén Espinosa, Miroslava Breach y Javier Valdez caigan por sicarios contratados por los de arriba, no tiene la menor importancia, como decía sardónicamente Arturo de Córdova. Pero a nosotros, los compañeros de oficio, nos debe importar, por ellos insistiremos y hasta  debemos realizar comisiones investigadoras o de acompañamiento a las autoridades, como ocurrió en el caso de Manuel Buendía, el cual se pudo aclarar, aunque no al cien por ciento.

Respecto  a los atentados contra periodistas y medios, los asesinatos de éstos y la desaparición de los tecleadores,  el 99 por ciento de los casos sigue en la impunidad.

Enrique  Peña Nieto se va el 30 de noviembre, pero antes continúa  defendiendo a los inversionistas (sus grande amigos y socios), buscando que la justicia no lo alcance por el caso Chihuahua (su abogado oficial metió una controversia constitucional ante la SCJN, algo nunca visto) y se despide con anuncios por todos lados propagando que deja una nación que avanzó mucho en su sexenio (algo totalmente falaz). Pero deja un reguero de muertos, entre ellos decenas de periodistas.

Al día siguiente del acto de las Reporteras de Guardia, asesinaron  en Guerrero, a  Gabriel Soriano, hijo de Javier Soriano, de La Jornada de Guerrero;  ambos compañeros de esfuerzos y batallas. Otra vez, las protestas fueron  inaudibles. Como diciendo, para qué eligieron esa profesión, que según García Márquez es la más bellas del mundo, aunque la más peligrosa y en ocasiones detestable, para los factores de poder en México.

Esto último porque el 27 de octubre el valioso portal Sin Embargo, nos informó que el investigador y periodista:  Humberto Padgett, había sido sancionado por el juez José Epitacio Gumaro, a pagarle una cantidad no determinada a Eruviel Ávila (motejado hace tiempo como El Chapitas, por utilizar colorete excesivo en un debate electoral), debido a un aparente daño moral. Todo porque Humberto dio a conocer que el ex gobernador está involucrado en feminicidios y redes criminales, aunque algunos dicen que hasta en asuntos de pederastia. La Justicia contra el pueblo y la información.

El reciente  alcalde de Ecatepec, el morenista Fernando Vilchis, señala que dicha localidad es el lugar de todos los delitos, pues tiene el primer lugar en 12 de 15 de  las infracciones más graves y la percepción de inseguridad es del 96 por ciento en la población.

Eruviel, antes de ser gobernador del estado de México, fue dos veces presidente municipal de Ecatepec. ¿Qué hizo para disminuir la violencia?

 Andrés Oppenheimer (Reforma, 29 de octubre), señala que hubo 26 homicidios de reporteros: 11 en México, seis en Estados Unidos y cuatro en Brasil. Estamos a la cabeza en algo que es humillante. Y nuestro país está en el lugar 147 de 180 en cuanto a libertad de expresión.

Por otra parte, la Universidad de Carolina del Norte, documenta que en 15 años han cerrado mil 800 medios de difusión, especialmente locales, lo que desinforma a la población. Por fortuna, Carmen Aristegui regresó el 14 de octubre a la radio abierta, en el 97.7 de FM (Radio Centro) para  beneficio de la audiencia, quien la ha elogiado como se merece. ¡Felicidades!

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