Al gobierno de Brasil le preocupa más decir que la situación está bajo control y culpar a otros, que analizar y remediar impactos ambientales y sociales, tal como ocurrió con el derrame de petróleo en las costas y la subasta de campos petroleros, afirmó la organización ambientalista Greenpeace.

“En medio del peor desastre ambiental relacionado con el petróleo en Brasil, el gobierno federal parece reírse ante la población al realizar dos subastas de petróleo”, afirmó Thiago Almeida de la campaña de clima y energía de Greenpeace Brasil.

“Los impactos ambientales, sociales y económicos de este crimen aún no se pueden explicar, pero las comunidades pesqueras, la industria hotelera y las personas que viven en la playa vendiendo productos ya sienten sus efectos en sus bolsillos y exigen reparaciones adecuadas y justas”, refirió Almeida.

El pasado fin de semana trascendió en Brasil la posibilidad de que un carguero de la petrolera griega Delta Tankers habría sido el responsable del derrame, incluso la Policía Federal (PF) lo señaló como principal sospechoso y añadió que la empresa sería notificada por la Policía Internacional.

Las playas del noreste de Brasil se han visto invadidas desde hace unos dos meses por un derrame de petróleo en alta mar y se han retirado más de mil toneladas de crudo de unas 200 playas de los nueve estados de esa área del país.

Sin embargo, la petrolera griega aseguró que ninguna de sus embarcaciones está involucrada en el derrame y que tiene “datos y documentos” con los cuales demostrarlo. “Delta Tankers Ltd., opera siguiendo estrictas políticas ambientales, cumpliendo con las regulaciones internacionales, y las cámaras y sensores a bordo de todos sus buques son parte de estas políticas”.

Alemida apuntó que en Brasil viven en una emergencia climática cuya causa principal es la quema de combustibles fósiles.

“El gobierno federal necesita urgentemente acelerar la transición a una matriz de energía 100 por ciento limpia y renovable, asegurando la expansión sostenible de las fuentes solares y eólicas.

“También se basa en las iniciativas de infraestructura existentes necesarias para ver el sector de transporte libre de petróleo. El futuro Brasil necesita estar libre de petróleo. El Brasil del futuro puede ser ahora”, puntualizó Almeida.

El integrante de la campaña de clima y energía de Greenpeace Brasil, aseguró que después de demostrar su incompetencia para enfrentar uno de los mayores desastres ambientales en la historia de Brasil, el gobierno del mandatario Jair Bolsonaro demostró que no entendía la gravedad de la situación y ofreció nuevos bloques de petróleo en la costa.

Almeida destacó que este miércoles se realizó la Subasta de Asignación y la 6ta Ronda de Intercambio de Producción Pre-Sal. En conjunto, las subastas ofrecieron áreas que podrían contener hasta 20 mil millones de barriles de petróleo, un petróleo que no podemos quemar si queremos contener el calentamiento global promedio en un máximo de 1.°C para 2100.

La subasta fue ganada por la estatal brasileña Petrobras, que se asoció junto con las empresas estatales chinas CNOOC y CNODC, con lo que se adjudicó dos de las cuatro áreas ofrecidas por el gobierno.

El consorcio ganador podrá explorar el campo de Buzios, el mayor descubierto en el país, y el de Itapu, de menor tamaño, en tanto que no hubo interesados para las áreas de Sepia y Atapu, de acuerdo con el diario local Folha de Sao Paulo.

Buzios es considerado el mayor campo petrolero de Brasil, con reservas que podrían alcanzar los 13 mil millones de barriles, casi el mismo volumen que este país tiene en reservas probadas.

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