Durante este año la Universidad de Sydney, considerada como la más antigüa del país tras ser fundada en 1850, realizó varias investigaciones relacionadas con la contaminación y cómo afecta en la disminución de poblaciones de insectos, leones marinos y la gran barrera de coral.

A principios de este año, Simon Robson, integrante de la Escuela de Ciencias de la Vida y el Medio Ambiente de esa institución, anunció el descubrimiento en Indonesia de la abeja gigante de Wallace (Megachile Pluto), que mide aproximadamente seis centímetros, una especie que se creía extinta ya que fue vista por última vez en 1981.

Señaló que “la abeja lleva el nombre de Alfred Russel Wallace, co-descubridor junto con Charles Darwin de la teoría de la evolución a través de la selección natural. Wallace, un entomólogo británico, descubrió la abeja gigante cuando exploraba la isla indonesia de Bacan en 1858”.

En otra investigación dada a conocer en febrero de este año, reveló que los principales impulsores de la pérdida de especies son la agricultura intensiva, la contaminación y el cambio climático, pues el 40 por ciento de las poblaciones de insectos están amenazadas en los próximos 100 años, entre ellas mariposas, polillas, libélulas, abejas, hormigas y escarabajos.

“Los insectos comprenden aproximadamente dos tercios de todas las especies terrestres, las tendencias confirman que el sexto evento de extinción importante está impactando las formas de vida en nuestro planeta”, señaló el estudio elaborado por un equipo encabezado por Francisco Sánchez-Bayo asociado honorario del Instituto de Agricultura de Sydney.

Reveló que “los insectos constituyen el grupo de animales más abundante del mundo y brindan servicios críticos dentro de los ecosistemas, tal evento no puede ser ignorado y debe impulsar una acción decisiva para evitar un colapso catastrófico de los ecosistemas de la naturaleza”.

En sus investigaciones de este año, destacó también la que fue hecha pública en noviembre por Rachael Gray, de la Facultad de Ciencias Veterinarias, quien señaló que “el lobo marino australiano es una especie en peligro de extinción” en parte por una enfermedad que infecta sus intestinos, debido a la contaminación.

Ante esa situación, descubrió que la ivermectina inyectada en esos animales mata al anquilostoma y ahora espera encontrar una solución no invasiva al problema. “El anquilostoma infecta los intestinos del 100 por ciento de los cachorros de leones marinos australianos, dejándolos débiles, anémicos y con sangre en sus heces, muchos de ellos mueren”.

Por otro lado, los investigadores de la Universidad proyectaron que una parte integral de los esfuerzos de Australia para proteger la Gran Barrera de Coral contra el cambio climático a largo plazo, es mediante la exploración del arrecife.

Los expertos utilizan técnicas de mapeo y modelado 3D para evaluar los efectos de las amenazas modernas a los arrecifes como el blanqueamiento de corales causado por el calentamiento de los océanos, así generan datos más precisos para conservar la biodiversidad de esa zona.

Por último, la Universidad de Sydney y el gobierno de Timor Oriental firmaron un memorando de entendimiento con una empresa para desarrollar una una planta de reciclaje químico que permitirá a esa nación asiática ser la primera economía “neutral en plásticos” en el mundo.