Los países occidentales están utilizando la pandemia del coronavirus para “castigar” a los gobiernos que no les obedecen, declaró el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov.

Fuente: Sputnik

“Las capitales occidentales siguen ignorando el impacto destructivo de las restricciones ilegales en la implementación de los derechos humanos. Vemos en este asunto no solo la politización de los temas humanitarios, sino también el deseo de utilizar la pandemia para castigar a los llamados gobiernos indeseables”, dijo Lavrov al intervenir en la 46 sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

En este contexto Lavrov recordó que los países europeos ignoraron los llamamientos del secretario general de la ONU, António Guterres, y de la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, para suspender las sanciones unilaterales sobre el suministro de alimentos, fármacos y equipos necesarios para combatir el virus y las transacciones financieras correspondientes.

El canciller ruso lamentó que, pese a la propagación del COVID-19 y la necesidad de consolidar los esfuerzos, varios gobiernos occidentales no tienen la intención de reconsiderar su política egoísta, “renunciar al uso de la fuerza, los métodos ilegítimos de chantaje y presión”.

Uso de niños y adolescentes con fines políticos
Además, Lavrov expresó el repudio de su país a los “pseudodefensores de la democracia” que usan a niños y adolescentes con fines políticos.
“Es preocupante la facilidad con la que los pseudodefensores de la democracia usan de forma irresponsable a niños y adolescentes con fines políticos”, dijo el canciller ruso.
A día de hoy, enfatizó Lavrov, el espacio mediático global se convierte en el lugar en el que se dirimen los problemas geopolíticos egoístas.

El ministro denunció que las campañas agresivas de noticias falsas en los medios desestabilizan la situación política en los países soberanos y causan violencia y desórdenes.
Antes, la comisión parlamentaria de Rusia que investiga la injerencia extranjera en los asuntos internos del país estudió las recientes marchas no autorizadas en las que se vieron a varios niños y adolescentes.

La portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia, María Zajárova, declaró que el organismo enviaría a las organizaciones internacionales materiales que demostrarían el apoyo desde el extranjero a las marchas ilegales.
Moscú y algunas otras ciudades fueron escenario de movilizaciones no autorizadas el 23 y 31 de enero y el 2 de febrero en apoyo del bloguero opositor Alexéi Navalni encarcelado por fraude a una empresa privada.
El presidente ruso, Vladímir Putin, subrayó que todos los ciudadanos tienen derecho a expresar su opinión pero dentro del marco de la ley, y de ninguna manera se puede usar a niños y adolescentes con fines políticos.
Normas para regular redes sociales

La política no transparente de las redes sociales, que censuran a discreción el contenido, es motivo de creciente preocupación, por tanto se deben elaborar normas para regular sus actividades a niveles nacional e internacional a fin de evitar ese tipo de abusos, destacó Lavrov.

“Es motivo de creciente preocupación la política no transparente de las redes sociales que prohíben o censuran arbitrariamente el contenido de usuarios manipulando a la opinión pública”, dijo Lavrov.
En ese contexto, según el ministro, “la tarea de elaborar normas para regular las redes sociales a niveles nacional e internacional a fin de prevenir ese tipo de abusos representa una prioridad”.

En opinión del canciller ruso, los Estados que se comprometieron a garantizar la libertad de acceso a la información a todos los ciudadanos, deben demostrar en la práctica su capacidad de lograr que ese objetivo se haga realidad en vez de “esconderse detrás de las normas corporativas del negocio privado”.
Funcionamiento del Consejo de Derechos Humanos
El funcionamiento del Consejo de Derechos Humanos (CDH) de la ONU no es ideal y debe corregirse, en particular el de su mecanismo de procedimientos especiales, afirmó Lavrov.

“En 2021 se cumplen 15 años de la fundación del CDH de la ONU. Estamos convencidos de que el Consejo no necesita ser reformado a fondo ni modificar su estatus. Al mismo tiempo es obvio que su funcionamiento no es ideal y que necesita determinadas correcciones”, dijo.

A juicio del canciller, provoca serias críticas el uso del mecanismo de procedimientos especiales del CDH, que inicialmente se concebía como de ayuda a los Estados en el cumplimiento de sus compromisos de protección de derechos humanos.

“Es necesario adecuar el funcionamiento de este mecanismo a estos criterios”, señaló Lavrov y al mismo tiempo subrayó que Rusia acoge con sentido de alta responsabilidad su membresía en el Consejo, planea seguir cooperando con su estructura de procedimientos especiales y está dispuesta a recibir a sus funcionarios en cuanto mejore la situación del coronavirus”.
El CDH, fundado en 2006, es el organismo central de Naciones Unidas que promueve los derechos humanos, lo integran 47 Estados que son elegidos por tres años por la mayoría de los miembros de la Asamblea General de la ONU. La membresía del Consejo se basa en una distribución geográfica equitativa.

Discriminación de rusohablantes en el Báltico y Ucrania
Lavrov también indicó que Rusia lamenta que el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas evite el tema de las violaciones de derechos de los rusohablantes en países bálticos y Ucrania.

“Cada vez más preocupa la discriminación de la población rusohablante en países bálticos y Ucrania, sobre todo en la parte del ejercicio de derechos lingüísticos y educativos, lamentamos que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y sus procedimientos especiales omitan violaciones indignantes de los derechos de millones de personas”, dijo Lavrov.
Según la declaración de Lavrov, es inadmisible que la protección de la lengua oficial esté acompañada por represiones contra las minorías nacionales.

El diplomático recordó que desde septiembre de 2020 en Ucrania, de acuerdo con las Leyes de la Educación, de la Lengua Oficial y de la Educación secundaria, se inició la expulsión de las lenguas de minorías del ámbito público y educativo.
“El idioma ruso, que era y es la lengua materna de un 30-50% de la población del país, sufre una discriminación adicional, porque las autoridades ucranianas establecieron un régimen preferencial para las lenguas de los países de la UE”, notó el ministro.