• El estallido se registró el pasado 15 de noviembre, tres horas después de que el submarino perdiera contacto con la base naval, por lo que se fortaleció la hipótesis de que no hubiera sobrevivientes.

Otro País Noticias, Buenos Aires, 24 de noviembre de 2017 (Notimex).- La desaparición de un submarino de la Armada argentina con 44 tripulantes a bordo provocó una crisis política en el gobierno de Mauricio Macri por los crecientes reclamos de los familiares de los marinos y las peleas entre funcionarios.

La víspera, el vocero de la Armada, Enrique Balbi, reconoció en una conferencia de prensa que, gracias a un equipo especializado de Estados Unidos, se había detectado una explosión en la zona en la que buscaban la nave.

El estallido se registró el pasado 15 de noviembre, tres horas después de que el submarino perdiera contacto con la base naval, por lo que se fortaleció la hipótesis de que no hubiera sobrevivientes.

Aunque Balbi no confirmó la explosión del submarino, después de la conferencia varios familiares hablaron en estado de shock ante la prensa y aseguraron que las autoridades les habían confirmado que los tripulantes “estaban todos muertos”.

A pesar de la conmoción social, por la noche el vocero de la Armada dio un nuevo parte oficial en el que reiteró que todavía no se podía confirmar qué había ocurrido con el buque y ratificó que la prioridad para la Armada era “el respeto y la contención de los familiares de nuestros 44 tripulantes”.

Explicó que “los acompañamos en la preocupación e incertidumbre, estamos haciendo lo humanamente posible para contenerlos, brindarles asistencia psicológica médica, alojamiento, además, les informamos siempre primero a ellos”.

El submarino de la Armada Argentina ARA San Juan es buscado en la zona del golfo San Jorge, en la provincia de Chubut, a casi mil 400 kilómetros de esta capital, ya que fue su última posición reportada el pasado 15 de noviembre.

La nave había comenzado su recorrido en Ushuaia, ubicada en el extremo sur de la Patagonia, y tenía que haber llegado el lunes a Mar del Plata, una ciudad de la costa atlántica, a una distancia de sólo 413 kilómetros de Buenos Aires.

Hace nueve días, el submarino dejó de comunicarse, lo que marcó el inicio de un operativo inédito de búsqueda en el que participan equipos de una docena de países, entre ellos Estados Unidos, Brasil, Gran Bretaña y Colombia.

El presidente Mauricio Macri optó por mantener el silencio y sólo ha dejado mostrar su supuesto enojo por la manera en que la Marina y el Ministerio de Defensa manejaron la crisis, a pesar de que él, como jefe de las Fuerzas Armadas, es el principal responsable.

Los problemas comenzaron desde el principio, ya que el ministro de Defensa, Oscar Aguad, se enteró de la desaparición del submarino por los diarios ya que la Armada no le informó de manera directa.

A ello siguió la difusión de pistas e hipótesis en torno al submarino que resultaron falsas después de que habían sido contadas por el propio ministro.

De acuerdo con la prensa argentina, el presidente ya tiene previsto destituir a la cúpula de la Armada, pero postergará su decisión hasta que se encuentre el buque.