*Realicemos las cosas porque estamos convencidos de que son las correctas, sumemos inspiración y trabajo para lograr nuestros objetivos.

Foto: @FranzdePaula

Martha Cupa León

 “La especies que sobreviven no son las más fuertes ni las más inteligentes, sino aquellas que se adaptan mejor al cambio” escribió Charles Darwin en 1859. Hoy la pandemia está provocando cambios en nuestro estilo de vida y la supervivencia se convierte en el principal objetivo.

La supervivencia nos vuelve observadores, nos hace identificar los principales problemas y plantear soluciones porque nuestra situación no debe continuar como está. Las grandes farmacéuticas se abocan a la creación de vacunas; los gobiernos, a paliar los efectos del coronavirus; las personas, a mantener sus empleos, a evitar contagiarse del covid, disminuir el aburrimiento que provoca el confinamiento, combatir la depresión, la ansiedad…

El ejercicio constante de la creatividad es entonces la condición de la supervivencia porque nos ayuda a vivir mejor. La imaginación mejora la creatividad. La frase: “Si lo puedes imaginar, lo puedes lograr”, que se atribuye a Alber Einstein, es muy cierta, ya que el creativo influye sobre aquello en que aplica su imaginación. Todos somos creativos.

 Creatividad es plantear la pregunta: “¿Y si…?”. Por ejemplo, alguien identificó que el correo tardaba mucho en entregar los paquetes y se preguntó: ¿Y si creo un servicio que los entregue más rápido? Y surgió FedEx. Una persona no encontró una tienda abierta a altas horas de la noche y se preguntó: ¿Y si existiera una que abra las 24 horas del día? Y creó las tiendas de conveniencia OXXO . Del mismo modo, Guillermo González Camarena se preguntó: ¿y por qué no puedo ver a color las imágenes? Y este mexicano inventó la televisión a color.

Sin embargo, el ejercicio de la creatividad también se enfrenta a problemas, es decir, a enemigos que la bloquean y que se deben eliminar.. De acuerdo con Emilio Pineda, licenciado en Ciencias de la Comunicación, conferenciante, consultor y capacitador en temas de comunicación e inteligencia emocional, estos son, principalmente:

El desconocimiento de uno mismo. Para ser creativos es necesario el autoconocimiento: saber cuáles son nuestras debilidades y habilidades. Por ejemplo, no podemos bailar, pero se nos facilita tocar instrumentos musicales.  

La ociosidad no productiva.  El actual confinamiento nos da oportunidad de aprender varias cosas.

No crecer como personas. Leer y nos ayuda a crecer porque despierta la imaginación.

No educarnos. Cada día podemos aprender algo nuevo.

No vivir experiencias. No hay un emprendedor que no haya fracasado en sus primeros negocios. Un pintor tiene lienzos echados a perder. No tengamos miedo a tener experiencias: practiquemos el ensayo y error. Solo hay que prever las consecuencias.

No salir. Creemos que ya conocimos lo suficiente, pero al salir y conocer otros sitios y personas nos damos cuenta de que hay muchos otros enfoques que nos alimentan: ideas generan ideas.

Creencias tóxicas. Hay frases inútiles que obstruyen nuestra creatividad y, por tanto, nuestro éxito. Ejemplos de ellas son: “Los niños de ahora traen otro chip” (nos hace creer que no somos capaces de aprender algo nuevo). “Quiero puros dieces” (nos hace concebir el error de que el que solo el que es buen estudiante será exitoso). “Al que madruga, Dios lo ayuda”, que se contrapone con la siguiente: “No por mucho madrugar amanece más temprano”. “Es muy trabajador” (¿de qué sirve trabajar mucho si siempre se hace lo mismo y, por tanto, no se aprende nada nuevo?). “Aquí nos tocó vivir” (mata la creatividad, es conformista).

Conocimiento preconcebido. Aquí entran los paradigmas, los cuales son verdades “incuestionables” porque son tan “evidentes” que se dan por hecho de inmediato. De acuerdo con la Real Academia Española, un paradigma es la “Teoría o conjunto de teorías cuyo núcleo central se acepta sin cuestionar y que suministra la base y modelo para resolver problemas y avanzar en el conocimiento”. Es un modelo o ejemplo que sirve de norma. Un conjunto de reglas que rigen una determinada disciplina. 

“A veces las barreras no están en lo que ignoramos, sino en lo que creemos que sabemos”, dijo T. Harv Eker, escritor, empresario y orador motivacional canadiense, conocido por sus teorías sobre la riqueza y la motivación. Por tanto, es muy importante romper paradigmas. 

Pensemos: durante estas circunstancias de pandemia ¿cuáles son nuestros retos cotidianos? ¿Cuáles son los problemas que necesitamos resolver? ¿Cuál es el proyecto que tanto deseamos y creemos imposible? ¿Cuáles son las creencias tóxicas y los paradigmas que nos impiden despegar? 

Identifiquemos el problema. Apliquemos el pensamiento creativo: ¿Y si…? Usemos la imaginación: cualquier idea puede ser valiosa. Anotemos todas las ideas, por pequeñas que sean. Apliquemos la sinéctica: la acción de juntar elementos diferentes, aparentemente poco significativos y desconectados. Integremos las ideas que encajen. 

Escuchemos solo los consejos de las personas que están en el lugar en que deseamos estar. 

No hagamos las cosas porque “todos las hacen” ni dejemos de hacerlas porque “nadie las hace”: realicémoslas porque estamos convencidos de que son las correctas. Sumemos inspiración y trabajo para lograr nuestros objetivos. Procedamos a calcular riesgos, a crear una metodología y adelante: continuemos con el ejercicio de la creatividad para vivir mejor.