Por Iván Santiago Marcelo y Evangelina del Toro

[A propósito de la edición 39 de la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil, que inicia hoy en el Centro Nacional de las Artes en la Ciudad de México, en esta sección de Cultura hacemos una revisión acerca de la situación del rock para niños en México.]

En 1982 nace en México la banda ¡Qué Payasos!, considerada la precursora de la música de rock para niños en español. A partir de ahí empiezan a surgir otras agrupaciones como Yucatán a Go Gó o Los Patita de Perro.

      (Y, cómo no, a partir de ahí también la industria comercial de la música se aboca a grabar rock, ¡cuando este género aún estaba prohibido para las masas en el país!, para los niños con artistas previamente seleccionados y educados para compartir sus gracias y sus músicas bajo un lineamiento codificado acorde con el estatus regido en la farándula nacional, como Tatiana o Cepillín. Supuestamente creado para interpretar rock para niños, Timbiriche —de la mano de Televisa— nace, también en ese año 1982 poco después de ¡Qué Payasos! Y eclosiona un número grande de intérpretes en este “nuevo” género con resultados económicos satisfactorios para los emporios que lo nutren generosamente. Aunque esta es una historia que no incumbe a esta sección, abocada a la cultura, no a los entramados y perinencias de los espectáculos, cuyo único fin es la riqueza mercantil.)

Actualmente, este movimiento, surgido hace casi cuatro décadas, se ha consolidado y las bandas llevan sus propuestas a ferias de libros y algunos eventos culturales, donde además de ofrecer entretenimiento imparten o reparten glosas de cultivo educacional.

Integrantes de agrupaciones representativas de este género como ¡Qué Payasos!, Perico el Payaso Loco, Los Patita de Perro, Ahuizote Blues y Calakitagogo platican con Notimex sobre la situación actual del rock infantil en México, los retos a los que se enfrentan y sus aportes a la cultura y a la niñez mexicanas.

 

Más presupuesto

Al preguntarle su opinión sobre el momento que vive el rock para niños, Beto Batuca, fundador de ¡Qué Payasos!, dice que en México sigue siendo un grave problema el asunto presupuestal, el cual considera indispensable resolver para poder llevar la música al público infantil a los diferentes festivales:

—El gobierno, la Secretaria de Cultura, todavía no han tenido la pertinencia adecuada: en el caso de las actividades para niños se requiere de mucha atención y suficiente infraestructura.

Y enfatiza:

—Debería haber más desarrollo, ser más incluyentes y no etiquetar para niños o para adultos. No habría que excluir nada, sino incluir todo en los festivales de cultura. Se tiene que tener la certeza de un presupuesto para la actividad cultural en general, de modo que los grupos puedan ir y cobrar bien su actuación. Porque siempre el gobierno está pichicateando el trabajo para los niños.

A decir de Beto Batuca, cuya banda ¡Qué Payasos! lleva ya 37 años de trayectoria musical, todos los artistas dedicados a la actividad cultural infantil deben buscar cada vez más la calidad y tener una mayor proyección.

        ¡Qué payasos!

 

La inclusión

Para Víctor Olvera, vocalista y compositor de Calakitagogo, en décadas pasadas poco se pensaba en los niños —hablando del rock y la cultura—, pero lentamente “se han ido abriendo espacios mediante las ferias de libros”:

—Es muy importante ocupar este tipo de actividades. Sin embargo, todavía están manejados de una manera incipiente. Porque habría que pensar en festivales realmente diseñados para los niños, espacios dignos para ellos. En la parte de la cultura hay mucho qué hacer, y no porque el músico o el artista tenga que brillar. Yo pienso que el niño, el espectador, tiene que aprender a ver cosas de calidad. Se despiertan en el niño, al ver una programación de calidad, ciertos intereses en  su parte formativa.

Víctor Olvera —quien expresa que este camino por llevar la música a los niños “no ha sido fácil”, pero aun así continúa en su lucha— añade que todavía “falta cobertura de los conciertos en medios digitales”, para que los que “no tienen la oportunidad de asistir a ellos lo puedan presenciar”:

—Hace falta difusión en diferentes ramas. Esta transformación que se está viviendo en el país, que es muy importante, debe incluir esta parte.

 

La coordinación de los esfuerzos

A esta serie de reacciones se suma Arturo Montes de Oca, director, compositor y la voz principal de Ahuizote Blues. Él considera que para la tarea de promoción se deben unir esfuerzos de todos los sectores:

—Es una labor de todos. Este es un muy buen momento, porque hay ahora infinidad de grupos de rock para niños. En toda la República Mexicana hay diversos músicos ofreciendo su aportación a este género. Todos los grupos hacemos nuestro trabajo, pero debe existir una coordinación tanto de las instituciones culturales como de la iniciativa privada. Debe ser una labor conjunta para lograr una mayor difusión y, sobre todo, mejores resultados en cuanto a las propuestas artísticas.

Para Perico el Payaso Loco y La Perra, la situación del rock infantil “es equivalente a lo que pasa en general con el arte no comercial” para niños —“aunque también para los grandes”—:

—El problema es cómo difundir las cosas, lo caro que sale difundir un disco, un concierto o una actividad teatral. Aquí, la suma de cosas es lo que causa un éxito…

                                Calakitagogo

Fe y ganas

Pancho Pata, guitarrista, corista y arreglista de Los Patita de Perro, señala que a lo largo de un cuarto de siglo que lleva su agrupación —creando música con “letras suspicaces y hábiles para conectar con el adulto”, pero también con “temas sensibles y profundos, como la muerte o la separación familiar”, aunque también con críticas a una cultura clasista— han visto cómo han surgido bandas de rock para niños no sólo en México, sino en varios países de Latinoamérica:

—El movimiento ha crecido y se ha desarrollado para bien, para la oferta y la demanda existente entre los grupos que hacen rock para niños. Sí hay todo un movimiento en Latinoamérica de este género infantil que está creciendo cada vez más.

Pancho Pata dice que pese a las complicaciones que se presentan para realizar estos proyectos, “si lo haces con fe y con ganas y crees en lo que estás haciendo, vamos a tener rock para niños para rato”:

—Muchos compañeros que empezaron hace seis o siete años siguen funcionando, lo que habla de que se van consolidando. Yo no he escuchado de la dispersión de ningún grupo. Este nicho estaba desolado, de ahí que muchos músicos se dieran cuenta de que era ideal para crear su arte, para trabajar  o para experimentar otras cosas.

Particularmente su banda se interesa por el rock “porque crecimos con esa música”:

—Es algo que traemos en el ADN. Nos han preguntado por qué no hacemos cumbia, música mexicana o mariachi, pero no podríamos hacerlo. Porque no está en nuestro ADN, como sí lo está el rock.

Con los años, “el trabajo se convirtió en más disciplina, regímenes de vida más ordenados”:

—Ahora tenemos una responsabilidad enorme en la vida. Y eso se refleja en el escenario, en nuestra manera de vivir. Nos divertimos mucho arriba del escenario y al bajar somos exactamente las mismas personas.

 

¿Hay público para este género?

Integrantes de ¡Qué Payasos!, Perico el Payaso Loco, Los Patita de Perro, Ahuizote Blues y Calakitagogo aseguran que hoy en día sí hay público para este género.

Beto Batuca dice que, en efecto, siempre habrá niños interesados en el trabajo que realiza ¡Qué Payasos!:

—Los niños que nos empezaron a seguir en 1982 hoy ya son adultos y probablemente tienen ya hijos e incluso nietos. Y ellos van impulsando a las nuevas generaciones hacia el rock.

Perico el Payaso Loco señala, a su vez, que el público ha crecido proporcionalmente con el aumento demográfico del país:

—También ese público que nos ve con el tiempo se vuelve tu amigo, porque va a la mayor parte de los conciertos y ya uno va reconociendo a los espectadores.

Pancho Pata dice que “uno cree que no llega público a los conciertos, pero siempre arriba”:

—Los niños siempre salen de cada lado. Los niños, niños son. Podríamos pensar que las tecnologías ya acapararon todo, pero no es así. Los chamacos son roqueros. Chidos, pues.

David Montes de Oca, productor y voz de la banda Ahuizote Blues, con 28 años de edad, recuerda que creció con grupos como ¡Qué Payasos!, Yucatán a Go Gó y Los Patita de Perro:

—Mi papá me llevaba a verlos y ahora me toca estar del lado del escenario. Es un aporte de generaciones. En este caso mi papá me lo hereda a mí. Me da la facilidad de conocer a estos grupos y, tal vez, ahora me  va a tocar a mí heredar a mis hijos, brindarles esas facilidades de poder mostrarles los grupos de rock tanto los históricos, los que nos formaron, como los que estamos actualmente en la escena. El rock es uno de los principales géneros en el mundo y es importante brindársele al público infantil…

Ahuizote Blues

Impulso y difusión

David Montes de Oca, empero, precisa que “sí ha bajado mucho el público con  relación a lo que yo viví. Sí hay una diferencia. Y yo diría bastante, porque cuando yo era niño, cuando escuchaba a estos grupos, se veían llenos totales en los recintos donde se presentaban”:

—Antes había un poco más de cultura musical en los padres de familia que acercaban a los niños a aquellas audiciones. Tal vez ahora se está perdiendo un poco esta idea de llevar a los niños a estos espacios de la música, y no sólo hablo de rock, sino de todo tipo de programación musical, o de danza, o de teatro… Y aquí es donde tienen que ver las instituciones culturales. Tal vez un poco más de difusión y de apoyo a la escena infantil: crear conciencia en los padres, en las familias, de la importancia de acercar a los niños a la cultura.

Arturo Montes de Oca considera que los niños son el público ideal para cualquier género, porque “siempre están abiertos a todo tipo de música, no tienen prejuicios”:

—Existe un público. Lo que hace falta es el impulso y la difusión de estas actividades roqueras infantiles para tener un mayor alcance.

 

¿Por qué esta música?

Pancho Pata asegura que la música que hacen “aporta a los niños una manera muy libre y abierta de pensar y no dejarse llevar por los estereotipos”, así como “tener ciertas críticas tanto hacia ellos mismos como hacia los demás”:

—Lo vemos en nuestros conciertos cuando llegan a preguntar algunas cosas, o cuando nos piden escribir acerca de un tema. Nos han solicitado temas que uno no puede creer. Por ejemplo, nos preguntan por qué no hablamos de la muerte o de las enfermedades, temas que de repente entre los grandes son una especie de tabú. Los niños están ávidos de saber. Y si uno no les habla abiertamente de esto, buscan y encuentran información equivocad. Ahí te das cuenta de la apertura que hay entre los niños.

El rock siempre ha sido contestatario, dice Pancho Pata:

—El rock siempre ha ido un paso adelante de los demás géneros musicales, siempre ha sido neta. Aunque a través de la historia del rock han existido agrupaciones que escriben sin ningún sonido y sin ningún rollo, para nosotros el rock siempre ha tenido ese paso adelante, esa intención de ser transgresor, de abrir la mente, de decir y de escribir lo que uno piensa…

A su vez, el baterista de esta misma banda: Charly Pata, precisa que son más de 120 temas los que tienen en su repertorio:

—Y no hay uno que no toque un tema importante. Nunca nos sentamos a preparar letras. En realidad son muchas experiencias de vida, sentimientos guardados de la infancia. Los tres tuvimos una muy bonita infancia a pesar de vivir en Puebla. Siempre hay una mirada crítica, una duda. Nunca hay un diseño de letras. Nacho las escribe y Los Patita hacemos la música, los arreglos. Pancho propone armonía.

Los Patita de Perro

Un trabajo divertido

Beto Batuca dice también que el rock “brinda a los niños muchas opciones”:

—Lo que se necesita ahora son muchas opciones. Porque, al parecer, vienen tiempos más difíciles. Y tenemos que abrir ventanas. Y el rock está para eso…

Sobre las letras de las canciones, señala que “muchos roqueros en el mundo ha tenido el cuidado de que su lírica contenga un sentido y una conciencia cósmica, no sólo para los niños sino para todo el mundo”:

—En ¡Qué Payasos! cuidamos mucho este asunto: qué le estamos diciendo a los demás. Si no tenemos nada que decir, mejor no digamos nada. Muchas veces entiende más un niño una palabra que un adulto. Nosotros no nos fijamos mucho si les estamos hablando a los niños. Porque estamos tratando de hablarle a un público universal.

Para Víctor Olvera, hablando propiamente del rock infantil, dice que éste es “el un momento propicio” para que ellos entraran  a escena:

—Y así poder influenciar a los niños y a las niñas de una manera positiva, de poder coadyuvar a ese ser que se está formando, poderlo ayudar en la parte lúdica, primordial en sus vidas. Sin embargo, nosotros tenemos una gran responsabilidad como creadores de contenidos de rock para niños: no sólo de divertirlos, sino también de poder dejarles una semilla sembrada en ellos: hacer del rock un chicle literal que se le pueda pegar al niño o a la niña en la cabeza, que le pueda quitar el mal sabor de esos momentos por los que esté pasando.

Considera al rock “una fuente importante en la vida de los niños”, porque se vuelve un momento de unión en la familia:

Arturo Montes de Oca reconoce, primero, la labor que han hecho agrupaciones como ¡Qué Payasos!, Los Patita de Perro o Yucatán a Go Gó:

—Son los primeros que iniciaron este trabajo de rock para niños. Fueron abriendo la brecha para que otras agrupaciones nos integráramos a esta modalidad, cuya importancia es muy específica para los pequeños no sólo musical sino cultural.

Cada uno de sus compañeros, dice, de las distintas bandas que crean rock para niños, “hacen su trabajo “no sólo de una manera comprometida tanto en el aspecto de la música como de la lírica”.

Por su parte, Perico el Payaso Loco y La Perra dicen que las canciones que conforman el repertorio del rock infantil “guarda un mensaje de las problemáticas que a todo el mundo atañe en lo cotidiano, como es el tema de no tirar la basura, o comer bien”:

—La aportación está dada en nuestros contenidos y en la actitud que tenemos hacia lo que hacemos. Nos gusta mucho nuestro trabajo: es muy divertido…