Te juro por Dios que tú no llorarás por lo que fue mi vida”

Despedir a José José fue despedir una época, se va aquello que permanecía en el corazón del mexicano, no sólo un ícono de la cultura popular mexicana, sino una cultura musical diferente, esa cultura que igual escuchaba a the Rolling Stones, Led Zeppelin que a José José, una cultura que veía el mundo románticamente, que tenía una tecnología diferente en comparación con la actual, identificada con la pasión romántica el amor y desamor de José José. 

José José integró a esa generación de los 70´s, 80´s y 90´s extendiéndola hasta la actualidad. La melodía pegajosa, imposible no aprenderse sus canciones y traerlas en la mente todo el día, esos sentimientos que hicieron llorar a esa generación sensible que compraban discos de acetatos, que creían en los concursos de OTI y veían “Siempre en Domingo” aunque todos criticaran a su conductor, esa época de la gran RCA Víctor.

José José perteneció a la clase media y es representante del sueño Mexicano, así lo digo no del sueño “Americano”, ya que él triunfó en México siendo un chico que vivió en la colonia Clavería en la alcaldía  de Azcapotzalco de la Ciudad de México, fue vecino de todos y ejemplo para los mexicanos pues su origen de clase media hace ver más cercano poder alcanzar el triunfo. 

José José el sencillo, carismático, bondadoso, excelente conversador y sobre todo humilde, así lo describen sus amigos y las personas que lo conocieron. Siempre conservó esa sencillez, músico consagrado internacionalmente, decía que “cantar lo rejuvenecía” y aceptaba que en el pasado tuvo un mal manejo de sus emociones y del éxito y se disculpaba con la gente por todo ello, el alcoholismo y las drogas su peor enemigo. Creyente, religioso.

Sus canciones desgarradoras de desamor y abandono llenas de pasión, que se iban de extremo a extremo, “Pobre ruiseñor dónde ha caído” “Me basta con un poco de tu amor” “…y es verdad que a veces creo morir…” “Porque el alma se vacía como el cántaro y la nube, el amor acaba” “Porque el sentimiento es uno y ceniza la palabra el amor acaba” “Porque el amor de darse llega un día en que se parte, el amor acaba” “Yo he rodado de acá para allá” “Te juro por Dios que tú no llorarás por lo que fue mi vida” “Qué triste fue decirnos adiós cuando nos adorábamos más…” “Hoy quiero saborear mi dolor, no pido compasión ni piedad, la historia de este amor se escribió para la eternidad

El declive venía junto con su fama, la adicción que todo el mundo conocía influyò en ello, aunado a la pérdida de su voz, golpe fuerte para su vida, golpe emocional para el hombre sensible. Para aquellos que no estamos familiarizados con el chisme periodístico pero de cualquier forma supimos, su vida privada trascendía, era de todos, imposible no enterarse de una vida tormentosa, en todos lugares se hablaba siempre  de él. Su adicción, su vida amorosa, sus parejas dominantes, los conflictos entre sus hijos, sus enfermedades, incluso aún hoy después de fallecido dividido entre un país y otro. El José José de todos, de México, de Clavería. El Príncipe del pueblo, el Príncipe Triste, no se fue, sólo trascendió.