Estudiantes del Tec de Monterrey elaboraron la prenda capaz de aturdir a un atacante.

De la redacción

 

Otro País Noticias, Ciudad de México, 15 de agosto de 2018.- Puebla es uno de los estados más violentos para las mujeres en el país. Entre enero y julio de este año, al menos 60 mujeres han sido asesinadas, de acuerdo con cifras de organizaciones civiles y medios de comunicación locales.

Como una medida de protección frente al riesgo que enfrentan sobre todo niñas y jóvenes en esa entidad, estudiantes del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), campus Puebla, diseñaron una chamarra antiacoso.

La prenda está dotada con un circuito que emite descargas capaces de aturdir a una persona, y permite a la mujer víctima de acoso aprovechar el momento para huir de un posible atacante.

La idea nació como un proyecto interdisciplinario que llevaron a cabo alumnas de las carreras de mecatrónica, robótica y derecho, que presentaron como trabajo final de su curso de emprendimiento.

Las autoras son Anahí Parra, Giwan Park, Estela Gómez y Guadalupe Martínez, quienes crearon la chamarra antiacoso a partir de una prenda que tuviera forro de algodón y que pudiera vestir una mujer.

El equipo después hizo cálculos para saber el nivel de descarga eléctrica necesaria para aturdir a una persona sin provocarle daño.

A partir de lo anterior, las estudiantes diseñaron un circuito con electrodos que se activa de manera manual, a través de un botón instalado en el lado derecho del interior de la chamarra, el cual emite la descarga y activa una pequeña luz LED para avisar que está activada.

La chamarra antiacoso tiene una batería de 9 voltios que permite propiciar electrocuciones de 90 voltios. En el interior los cables están aislados para evitar que afecten a la usuaria.

El sistema pesa poco más de 400 gramos, distribuidos por toda la prenda, lo que facilita su uso.

En su prototipo, que tardaron tres meses en construir, las descargas sólo se emiten desde los brazos, pero las estudiantes aseguran que el circuito se puede adaptar a cualquier prenda y parte del cuerpo.

La chamarra ya cuenta con una batería recargable y ahora quieren colocar una de repuesto para que la chamarra cargue 100% en tan sólo 20 minutos.

El costo total del proyecto fue de 472 pesos. Pero un estudio de mercado les permitió saber que las mujeres estarían dispuestas a pagar hasta 1.000 pesos en el mercado.

La prenda además no estaría categorizada como arma, por lo que no tendría restricciones de uso.

Este año, el Congreso local aprobó el uso de gas pimienta y otros artículos de defensa personal con electrodos, siempre que no causen daño letal.