• Al principio,  los medios oficiales y oficiosos tildaron la indagación de Álvaro como fantasiosa. Luego,  varios  retomaron lo escrito en el libro sin darle crédito y otros incluso presumían como suyos los datos aportados en el texto.

Jorge Meléndez Preciado

Desde que leímos:  El amasiato, investigación del periodista Álvaro Delgado publicado  en un volumen por la revista Proceso, supimos puntualmente de las negociaciones de Felipe Calderón con Enrique Peña Nieto, para que el priista ganara la presidencia de la República en 2012 y el derrotado fuera Andrés Manuel López Obrador.

Para lograr dicha estrategia, la candidata  a la primera magistratura del PAN, Josefina Vázquez Mota, fue obligada a ya no insistir en su campaña política acerca de la corrupción priista- hace poco Transparencia Internacional nos informó que México es el líder de sobornos en América Latina-, amén de quitarle   cualquier apoyo blanquiazul y oficial a ella. Algo que se refrendó, de otra manera,  hace poco en la contienda para la gubernatura del Estado de México, en la cual el ganón fue Alfredo del Mazo.

Al principio,  los medios oficiales y oficiosos tildaron la indagación de Álvaro como fantasiosa. Luego,  varios  retomaron lo escrito en el libro sin darle crédito y otros incluso presumían como suyos los datos aportados en el texto.

Recientemente han  ocurrido varios acontecimientos que apuntan: otra de las tesis de Delgado puede confirmarse en el 2018.  Peña Nieto le pagará el favor a Calderón ayudando a un panista ahora en la baraja priista,   regresar a Los Pinos. Máxime que el desprestigio del PRI es mayúsculo.

Varias cuestiones confirman lo anterior.

José Antonio Meade, secretario de Hacienda con el PAN y gran amigo de Luis Videgaray (el actual titular  de Hacienda dijo hace días que el PRI ha hecho mucho por México),  puede ser el ungido por Enrique  en el tricolor. Un grupo de senadores panistas, que se autollaman rebeldes, encabezados por Ernesto Cordero, amigo de Meade, ya dijeron que de llegar Ricardo Anaya a las boletas del 2018, ellos  votarían por Meade. Y éste en una honestidad o cinismo fuera de serie afirmó que  en 2012 votó por Peña Nieto en lugar de la abanderada del PAN. Si a esto le sumamos que Margarita Zavala ya renunció a 33 años de militancia en el blanquiazul, las piezas del rompecabezas planteadas en: El amasiato de Álvaro Delgado se van embonando con precisión.

EL Prian, señalado hace años por Luis Sánchez Aguilar, es algo real y afecta a la democracia que se pretende en México.

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