Investigadores de la Universidad Estatal Psicológica y Pedagógica de Moscú (MSUPE por sus siglas en inglés) han descubierto las causas de los trastornos del habla en personas con autismo vinculadas con el funcionamiento de la corteza auditiva del cerebro.

Fuente: Sputnik Noticias

Según los autores de la investigación, los datos obtenidos cambian las concepciones en relación con las características de trastornos del espectro autista y pueden contribuir al desarrollo de nuevos métodos de rehabilitación. Los resultados fueron publicados en la revista Molecular Autism.

¿Cómo ayudar a las personas con trastorno del espectro autista?
Los trastornos del espectro autista (TEA) están vinculados casi siempre con un retraso en el desarrollo del habla, pero, según los científicos de la MSUPE, esto no impide que las personas con autismo se comuniquen. Hasta en los casos graves, cuando la capacidad de hablar no se forma, es posible enseñar a los niños a comunicarse con el uso de apoyos visuales: palabras escritas, gestos o pictogramas especiales.
Según los científicos de la MSUPE, se considera que la causa principal del retraso en el desarrollo del habla en pacientes con TEA es la alteración de la comunicación con los adultos.

La nueva investigación de los expertos de la universidad ha puesto de relieve por primera vez, según ellos, que existe un importante factor neurofisiológico que impide al desarrollo del habla: un funcionamiento retrasado de la corteza auditiva del hemisferio izquierdo.

Los científicos señalan que la corteza auditiva del hemisferio izquierdo procesa los complicados estímulos sonoros de otra manera que la del hemisferio derecho. Debido a esto las señales se analizan a alta velocidad y el hemisferio izquierdo predomina en el proceso del habla.

“La información visual es estática y el habla cambia constantemente, por eso la información auditiva debe procesarse a alta velocidad. Para que el cerebro reconozca la palabra que se oye, la corteza auditiva debe procesar cada elemento acústico de la palabra mientras suene. Hasta los adultos experimentan dificultades en percibir por el oído las palabras conocidas de un idioma que saben, pero que no es natal para ellos”, destaca Elena Oréjova, empleada del Centro de Estudios Neurocognitivos de la MSUPE.
Es imposible comprobar la velocidad del funcionamiento de la corteza auditiva analizando la reacción al habla, explican los científicos: la reacción del cerebro a las señales sonoras depende de las habilidades y la atención que son peores en los niños con TEA que en los niños que no padecen autismo.

Por eso para llevar a cabo un ensayo los científicos eligieron solo una de las características sonoras del habla: la periodicidad del sonido, es decir, su repetición dentro de cortos períodos.

Caligrafía (imagen referencial)
© CC0 / PIXABAY
¿Cómo es tu letra? Inventan un método para evaluar problemas mentales usando un láser al escribir
“Las señales periódicas son procesadas por la corteza auditiva del hemisferio izquierdo y derecho de manera diferente y sólo su procesamiento por el hemisferio izquierdo es importante para percibir el habla y enseñar a hablar. Hacer oír a los niños con TEA y sin trastornos varios sonidos neutrales periódicos (clics regulares) hemos podido evaluar la velocidad de reacción de la corteza auditiva de ambos hemisferios”, señala Elena Oréjova.
Los resultados mostraron un retraso en la reacción neuronal en la corteza auditiva del hemisferio izquierdo de los niños con TEA a diferencia de los niños sin trastornos, mientras que esta reacción en el hemisferio derecho de estos niños no se distingue de la norma. Según los científicos, estos datos ponen en evidencia por primera vez que los trastornos en personas con autismo se observan en los niveles más bajos de procesamiento del habla.

Los investigadores esperan que el método diseñado permita encontrar a los niños con problemas del habla que no se deben a las peculiaridades sociales de los TEA sino, ante todo, a la alteración del procesamiento de la información en la corteza auditiva. En un futuro esto ayudará a elaborar nuevos métodos de rehabilitación.

Para registrar la reacción neuronal se usó el método de magnetoencefalografía (MEG) que permite localizar las fuentes de la reacción neuronal en la corteza cerebral y seguir su desarrollo con una precisión de milisegundos. El equipo científico está dispuesto a continuar investigando la patología poco estudiada.