*Ramírez narró que menos de una semana más tarde el cargamento de cocaína se encontraba ya en Los Angeles.

Otro País Noticias, Nueva York, EU, 29 de noviembre de 2018.- El primer cargamento de drogas en el que colaboraron el Cártel de Sinaloa y Cártel del Norte del Valle, de Colombia, fue de cuatro mil kilos de cocaína y se remonta a 1990, reveló hoy el narcotraficante colombiano Juan Carlos Ramírez, alias “Chupeta”.

En el marco del juicio en Nueva York contra “El Chapo” Guzmán, el narcotraficante colombiano precisó que dicho cargamento fue transportado en cinco aviones que aterrizaron entre las tres y las cuatro de la madrugada en una pista clandestina cerca de la ciudad de Los Mochis, en el estado de Sinaloa.

Ramírez narró que menos de una semana más tarde el cargamento de cocaína se encontraba ya en Los Angeles. En comparación, otros traficantes mexicanos se demoraban un mes o más en transportar la cocaína hacia Estados Unidos.

Con el rostro deforme debido a las “tres o cuatro” cirugías que se realizó para cambiarse el rostro, Ramírez -quien era el líder del Cártel del Norte del Valle-calculó que en su carrera de cerca de 20 años transportó alrededor de 400 mil kilos de cocaína de Colombia a Estados Unidos vía México.

Sus principales socios en México eran Guzmán y los otros líderes del Cártel de Sinaloa. Para sus envíos, Ramírez testificó que utilizaba pistas clandestinas en cuatro estados de México: Durango, Sinaloa, Sonora y Nayarit.

El testigo, quien aún no ha sido sentenciado en Estados Unidos, se refería siempre a “mi cocaína” al mencionar los cargamentos que enviaba a México.

Además del tráfico de drogas, Ramírez manifestó que debido a sus órdenes fueron ejecutadas 150 personas aproximadamente, entre 1989 y su arresto en Brasil en 2007. Asimismo, él mismo mató a una persona de un disparo en la cara, en el año 2004.

Ramírez, quien en 2007 se declaró culpable en Estados Unidos de delitos relacionados con el tráfico de drogas, señaló que a finales de 1989 decidió hacer negocios con el acusado por “sus arreglos de corrupción”. Dijo que tales “arreglos” eran “buenos” y que le daban seguridad a su droga.

“Casi jamás se perdía cocaína en México” por decomisos, dado que los sobornos de Guzmán eran muy efectivos, insistió en su testimonio.

Ramírez mencionó que sólo hubo un decomiso de “su” droga, el de las latas de chiles jalapeños de 1993. En su recuento, el decomiso fue realizado en Los Angeles, aunque informes de prensa han señalado que ese decomiso sucedió en Tijuana, México.

En su testimonio, Ramírez describió que la organización del Cártel del Norte del Valle se dividía en cinco “frentes”: brazo armado, corrupción a políticos y policías, caja mayor o dinero sucio, inversiones y lavado de dinero, y frente operativo encargado de empacar la cocaína.

Aseveró que era “imposible” ser líder de un cártel en Colombia sin corrupción, y agregó: “van de la mano”. Cuestionado al respecto, Ramírez puntualizó que el Cártel de Sinaloa tenía una organización similar.

“Usaban corrupción para recibir mi cocaína y tenían también un brazo armado”, apuntó Ramírez en su primer día de testimonio. El lunes, este testigo regresará al estrado en la corte del distrito este de Nueva York.

Incluso con su acuerdo de cooperación, Ramírez recibiría una sentencia mínima de 25 años de prisión en Estados Unidos, de los que ya ha purgado 10 años. (Notimex)