*Muchos tienen presente la caída del sistema de 1988, y algunos llevan su propio bolígrafo porque temen que los lápices del INE puedan borrarse.

Otro País Noticias, México, 1 de julio (EFE).- “Siempre ha habido temor”, confiar en unos comicios limpios es “como esperar un milagro”: los comentarios de los votantes hacen visible el fantasma del fraude, que sobrevuela los centros electorales a los que, no obstante, los ciudadanos acuden convencidos de que un cambio es vital para México.

Si se cumple lo que prometen las encuestas publicadas a lo largo de la campaña, los resultados de la jornada electoral darán como ganador a Andrés Manuel López Obrador, líder del Movimiento Regeneración Nacional (Morena). Sin embargo, nada está escrito.

En una mesa electoral del barrio Daniel Garza, en Ciudad de México, Elizabeth Sánchez recuerda que cuando era niña podía salir sola a la calle sin problema, y ahora no es así.

“Estamos atravesando por situaciones muy difíciles en los últimos años, hay noticias de desaparecidos, muertos, feminicidios, y es un temor salir a la calle realmente, y eso es triste”, relata.

Como tantos otros ciudadanos, Elizabeth ha leído durante estos días multitud de noticias que hacen referencia a la posibilidad de un fraude y al robo de boletas, y percibe una cierta desorganización en los centros de votación, muchos de los cuales han abierto con severos retrasos esta mañana.

Algunos de los votantes, incluso, prefieren llevar su propio bolígrafo, porque temen que las marcas hechas en las boletas con los lápices que dispone el Instituto Nacional Electoral (INE) se puedan borrar.

“El INE no es confiable, desgraciadamente, pero aquí estamos. Es como esperar un milagro, que por primera vez se nos respete”, afirma Elizabeth.

La caída del sistema de 1988

En otra mesa electoral instalada en el barrio Anzures de la capital, Alejandro Castro hace referencia a un hecho que quedó marcado a fuego en la memoria de los mexicanos: las elecciones presidenciales de 1988.

En estos comicios, ganados oficialmente por Carlos Salinas de Gortari, hubo una gran sospecha por la caída del sistema de recuento de votos.

Desde entonces, “siempre ha habido un temor de la gente de que un fraude electoral se vaya a robar la elección”, apunta Alejandro.

Factores contra el fraude

No obstante, matiza que, de cara a estas elecciones, no le preocupa tanto que haya fraude por dos factores.

El primero es la gran ventaja que los sondeos han dado a López Obrador -quien ha llegado a recopilar la mitad de preferencia de voto- y el segundo, la mayor participación que prevé que tendrán estas elecciones.

Los ciudadanos “se han informado” más de cara al día de hoy y acudirán a las urnas, y “mientras más gente salga a votar, más difícil va a ser que haya ningún tipo de fraude”.

“La gente ya quiere un cambio, creo que el principal sentimiento en esta elección”, remata.

Todos los ojos están puestos en López Obrador, quien compite por tercera vez en la carrera hacia Los Pinos y que en las dos ocasiones anteriores atribuyó su derrota a sendos fraudes.

Hoy “se va a decidir entre más de lo mismo o un cambio verdadero”, sentenció el político izquierdista después de emitir su voto a primera hora de la mañana.

A pie de urna, Antonio Espinosa se muestra cauteloso: “Nunca sabemos las intenciones (de los candidatos) hasta que ya están en el poder”.

Lo importante de esta votación es que realmente se escuche la voz de las urnas, porque en algunas ocasiones “no hemos tenido el Gobierno que hemos elegido”, considera, en referencia a los supuestos fraudes.

Puede que hoy se logre algo “histórico” con la llegada al poder de un gobierno que es “en teoría de izquierda”, pero el cambio también tiene que venir de los propios ciudadanos.

“Es una cuestión práctica, en el ‘chip’ de la gente, en su pensamiento”, afirma Antonio, quien aboga por cooperar desde la ciudadanía, porque “el Gobierno nunca va a solucionar por completo” los problemas del país”.