El futuro de la agricultura está en las mujeres, razón por la cual en las últimas décadas, junto con la equidad de género, han sido tema central en la agenda mundial.

Ante la necesidad de empoderarlas, el Instituto Internacional de Recursos Renovables (IRRI, por sus siglas en inglés) México iniciará el proyecto Future Farming Female, conjuntamente con Sistema.bio y Camaroni Producciones.

La convocatoria señala que en la agenda de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas, firmada por líderes mundiales en el 2015, se establecen las metas que buscan transformar a las sociedades globales en comunidades prósperas e inclusivas para 2030.

Entre las metas, la equidad de género es una de las primeras cinco. El género se refiere a los atributos sociales, de comportamiento y culturales, expectativas y normas asociadas con ser mujer u hombre.

La igualdad de género se refiere a cómo estos aspectos determinan la forma en que hombres y mujeres se relacionan, con las diferencias resultantes de poder entre ellos.

Considera IRRI México que a medida que las mujeres adquieren derechos, las familias y las sociedades prosperan al acceder a educación, empleo y crecimiento económico, así como se reducen los embarazos en adolescentes, la violencia doméstica y la delincuencia.

Señala que el desarrollo ha construido aspectos que limitan el poder de las mujeres, lo cual ha propiciado que los intereses de otros grupos no tengan una representación significativa, e impuso un modelo basado en las necesidades de un sólo sector de la población.

Las mujeres en el sector rural constituyen uno de esos grupos excluidos, toda vez que su trabajo en la agricultura y ganadería no es reconocido ni remunerado, al considerar que se incluye como parte de sus labores domésticas diarias.

Ellas son las encargadas de preparar los alimentos, por lo que tienen que conseguir todo lo necesario. Eso incluye sembrar y cuidar gallinas, cerdos o vacas, para tener comida suficiente para las familias.

La problemática radica en que si ese trabajo no es reconocido, las mujeres no tienen injerencia en la toma de decisiones sobre la tierra que trabajan ni sobre los ingresos que generan con su trabajo.

Además, no se considera que las mujeres son clave para el sector agropecuario porque conocen el valor de la tierra, en especial las pequeñas y medianas productoras.

Aunado a ello, el cambio climático ha modificado su vida diaria al disminuir su acceso a los recursos naturales, con lo cual aumentan los niveles de desnutrición, pobreza y migración.

El nuevo proyecto que emprenderá IRRI México busca dotarlas de herramientas que les permitan tener acceso a tecnología y financiamiento en la agricultura, que logre su empoderamiento, al tiempo que las protege al generar impactos que benefician su vida, su familia y el medio ambiente.