*En efecto, el presidente holístico que no sabe que es holístico y ha echado mano de la resiliencia para lograr la empatía de ciudadanos que lo llevaron al máximo cargo de elección popular del país.

 


Entresemana

MOISÉS SÁNCHEZ LIMÓN
¿Usted ha leído alguna de las 17 obras literarias escritas por el licenciado López Obrador?
Confieso que no soy parte de la pléyade que, como el licenciado y periodista Jenaro Villamil, se ha alimentado intelectualmente de las obras selectas del señor presidente, obras que van desde la personalísima concepción política y hasta recomendaciones de contenido holístico.
¡Ah! ¿No sabe usted qué diablos quiere decir holístico?
No se sonroje, Andrés Manuel confesó en la mañanera que desconoce qué significa holístico y por poco lo confunde con platillo exótico, aunque su terca insistencia por ser presidente se sustentó en la visión global que tiene de los problemas nacionales –concepto holístico–, que insiste en endosar, con toda razón –aunque sólo tiene en chirona a la maestra Rosario Robles y en jaula de oro al licenciado Emilio Lozoya Austin– a los malvados neoliberales, causantes hasta de divorcios. En serio.
Bueno, bueno, si usted es de ese selecto grupo que sigue puntualmente las homilías mañaneras, recordará que el inquilino de Palacio suele anunciar que escribirá un libro cuando algún tema le llama la atención; en especial, se despacha con la cuchara grande frente a cámaras y micrófonos presidenciales, en vivo y en directo, y hace escarnio de sus enemigos políticos desde los fifís y machuchones hasta la prensa que califica inmunda.
Sí, así es el licenciado presidente. Se lleva y no se aguanta, insulta y cuando alguien se atreve a criticarlo, por supuesto en ausencia del interfecto, lo hace pedacitos y lo echa al cesto de la basura.
Y hace campaña y descalifica a las alianzas partidistas, éstas que en matrimonio mal avenido han concertado el PRI con el PAN –del brazo y por la calle—con la anuencia y participación del PRD, pero sin Movimiento Ciudadano que ya pintó su raya e incluso su gobernador en Jalisco, Enrique Alfaro, descalificó al PRI y provocó eso que llaman encabronamiento de Alejandro “Alito” Cárdenas, que cobra como dirigente nacional del tricolor y acusó a MC de esquirol de Morena. Se llevan pesadito; a ver qué dice Dante Delgado.
Pero, vaya, el tema es la vena literaria del licenciado López Obrador, quien ha dicho que vive de las regalías de sus libros e incluso blofea con la venta de su obra “La Salida”, a la que da nivel de best seller que, dice, de regalías le dio un millón de pesos. ¿Pagó impuestos? Bueeeno, asegura que donó medio millón a damnificados de los sismos del 19 de septiembre de 2017.
Pero, de acuerdo con el sitio Verificado 2018 -que investigó noticias falsas en las campañas de este año- dicho libro no llegó al rango de bestseller. Andrés Manuel no dijo ni Pío.
Al tema. Ocurre que en la mañanera de ayer miércoles, el licenciado López Obrador se escandalizó porque los que llama intelectuales orgánicos utilizan palabras que el pueblo no entiende. Porque no he leído ni siquiera la solapa de alguna de sus ¡17 obras!, no puedo decir cuál es el lenguaje que ha utilizado el hoy inquilino de Palacio para escribir. ¿Será su prosa llena de sustancia que ha atraído a miles de sus simpatizantes a comprar sus libros y leerlos con fruición? Disculpe usted el uso de palabras que el pueblo –Andrés Manuel dixit—no entiende.
El caso es que el panzoncito licenciado, porque usted estará de acuerdo en que comer en Palacio no es comer en una fonda y el licenciado aparece bien nutrido y hasta tirándole a rubicundo, aludió a palabras que, acaso porque no las entiende o de plano le caen como zurda al hígado, endilgó al lenguaje de los intelectuales que llama orgánicos y los insulta con singular alegría mañanera.
¡Holístico!, dijo el licenciado y de plano declaró que no sabe qué quiere decir.
Permítame acercarle una referencia de diccionario respecto de la palabreja que no le cuadró al licenciado presidente, quien se presume por lo menos consulta el tumbaburros cuando teclea sus obras selectas. Leamos:
“Se puede tener una visión holística de cualquier cosa. En términos estrictos, una visión holística sería aquella que contemple primero la totalidad del sistema o del problema, que sus partes integrantes. Esta visión puede arrojar una comprensión más cabal del conjunto y sin duda evita que lo perdamos de vista al concentrarnos en sus elementos. Por ejemplo, un médico holista preferirá pensar la enfermedad de su paciente como una afección general del cuerpo, que como un problema focal de un órgano”. Fuente: https://concepto.de/holistico/#ixzz6gByMQFv9
Y luego se lanzó contra la palabrita resiliencia. Y se burló de ésta.
Veamos, licenciado Andrés Manuel. RESILIENCIA: En psicología, capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas como la muerte de un ser querido, un accidente, etcétara; “la resiliencia potencia la felicidad”
¡Otra más! Empatía
Mire usted, señorpresidente lo que significa esa palabreja que no le cuadra porque hasta parece fifí, o parecería el nombre de un platillo de otras latitudes en las que no se conoce al chipilín.
EMPATÍA: A partir del gr. ἐμπάθεια empátheia.
1. f. Sentimiento de identificación con algo o alguien.
2. f. Capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos.
¿Sabe usted cuál fue el punto de partida para que el escritor e historiador, economista, politólogo y otros etcéteras, Andrés Manuel López Obrador, se molestara?
En la mañanera le recordaron –¿o le sembraron la pregunta?—que consejeros electorales como José Woldenberg dicen que usted gobierna autoritariamente, presidente, acusan que no entiende los límites que marca la ley para el ejercicio del poder.
Dicen que el mayor reto es lograr que el presidente se ciña a las reglas de no difundir publicidad oficial durante las campañas políticas y las conferencias mañaneras son un mecanismo de promoción de las acciones del gobierno.
¿Habría algo qué responderles a estos consejeros y al presidente del INE, señor presidente?
–Nada, yo creo que hablan los hechos—respondió Andrés Manuel y se fue largo y tendido:
“(…) ¿Por qué es la molestia de los intelectuales orgánicos?
“Porque estamos llevando a cabo una transformación. Ellos convalidaron al régimen de corrupción, de injusticias, de privilegios, el régimen antidemocrático que predominó por cerca de 40 años, porque ellos se dedicaron a aplaudir. Entonces ya es distinto y por eso esta inconformidad.
“Es lo que sucede también con los medios de información, no con todos, con los que eran parte del régimen, que ahora son opositores, pero esto es un signo de nuestro tiempo. Es algo extraordinario ver a El Universal como periódico opositor, es verdaderamente extraño, y a otros periódicos o medios que antes callaban o aplaudían como vasallos del régimen. Entonces, esto significa que hay cambios, que no es más de lo mismo.
“Estaría mal si siguieran estos medios, que siempre fueron serviles, si siguieran con la misma política de quemar incienso al presidente, entonces sí sería motivo de preocupación; pero no, afortunadamente, hay esta crítica que es legítima y que ayuda, y que también es parte de las transformaciones que se están llevando a cabo.
–Pero ven a la conferencia mañanera como un mecanismo de propaganda de acciones de gobierno, presidente y eso…–insistió un ciudadano que se identificó como periodista.
–Pues es que ellos quisieran que fuese como antes, en donde se guardaba silencio y no había posibilidad de réplica, no había un diálogo circular, no había una comunicación, no había mensajes de ida y vuelta, nada más ellos, editorializaban, lo que hacen actualmente. Vean un periódico, vean El Universal hoy, no lo he visto, pero no hace falta, me lo imagino; vean el Reforma.
“Pero ahora tenemos la posibilidad de replicar, de informar y estamos obligados a garantizar el derecho a la información.
“(…) Así era y eso es lo que quisieran estos intelectuales orgánicos que siguiera sucediendo, y que todo se limitara a una información de élite, de la llamada sociedad política, y que la gente no contara con información, porque además hay un desprecio hacia el pueblo, se piensa que el pueblo no sabe de los asuntos públicos, que la política es asunto de los políticos.
“Además, imagínense un artículo de un intelectual orgánico, pues no lo va a entender la mayoría de la gente, cómo escriben, a veces dicen para que el pueblo comprenda, supuestamente porque no tiene nivel educativo, dicen: ‘bájale’, y no, es: súbele, escribe bien, escribe para el pueblo. Entonces, con sus tecnicismos estoy haciendo hasta un diccionario de las nuevas palabras del periodo neoliberal, los nuevos términos, y del periodo posneoliberal.
“El otro día que tuvimos una reunión con los jefes de Estado del G20 me llamó la atención una palabra que se usaba mucho, que tiene que ver con integración o con… No, pero la repitieron varias veces, de esas de moda, como resiliencia, esa también. A ver ¿Qué cosa es la resiliencia? (se preguntó el licenciado escritor).
“Ah, sí, pero a ver, yo lo propongo para que la gente que nos está escuchando… Porque está de moda.
“Otra que antes no se usaba y ahora se usa mucho, ‘empatía’. Hay simpatía o hay antipatía, pero esta es empatía. Pero esta que…. Me voy a acordar.
“Entonces, imagínense a un intelectual orgánico en su escrito hablando de la resiliencia. Estoy tratando de acordarme, porque me llamó la atención”.
–¿Holístico?—le preguntaron.
–¡Holístico!, ¡holístico!, eso, está de moda –acotó el licenciado y escritor presidente. Y abundó:
“Entonces, a veces cuestionan el habla popular, pero es la mejor manera de que la gente tenga información, hablarle al pueblo. ¿Qué?, ¿lo que escribió Cervantes en El Quijote era o usó ‘holístico’, ‘resiliencia’? Nada, es un lenguaje accesible, el lenguaje del pueblo, un buen castellano. Bueno, ese es otro asunto”.
Es referencia elemental aquella de que los periodistas tienen responsabilidad en la educación de la sociedad. Más la tienen los políticos que son dirigentes y representantes sociales. Y diría que el gobernante es responsable de la educación de la sociedad. ¿El pueblo bueno no imita no sigue a pie juntillas lo que instruye el prócer? ¿El pueblo bueno destinado a la mediocridad en el idioma y en su quehacer cotidiano y sus aspiraciones y objetivos como parte de una sociedad de clases, sólo porque al presidente escritor no le cuadra el lenguaje de los intelectuales orgánicos?
En efecto, el presidente holístico que no sabe que es holístico y ha echado mano de la resiliencia para lograr la empatía de ciudadanos que lo llevaron al máximo cargo de elección popular del país. Digo.
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