*El encierro ha hecho revalorar lo común que había antes, consideraron los autores Karina Sosa, Carlos Manuel Álvarez y Luis Carlos Fuentes

Por Cristóbal Torres

La época de cuarentena no asegura que la gente lea más porque el tiempo libre puede estar lleno de pánico y tensión, consideró el escritor cubano Carlos Manuel Álvarez, en la charla “Lo cotidiano en la creación de narrativas”; ya que señaló que la población está entrando en una zona de limbo y en un estado de precariedad buscando la manera de llenar el tiempo de ocio.

En la plática también participó Karina Sosa, autora de Caballo fantasma, su primera novela cuya presentación se tuvo que suspender debido a la contingencia. Recordó que el cerco sanitario se disparó justo cuando emprendió su regreso de Roma, en medio de mucho escepticismo por parte de los lugareños respecto a la pandemia, y aunque fue un momento extraño, se replanteó la capacidad de tener calma.

Por su parte, el guionista Luis Carlos Fuentes, quien fungió como moderador, señaló que el punto en común de todas las personas ha sido el miedo a perder la normalidad, pues consideró que lo cotidiano es visto como una estructura que no puede cambiar y al perderla ya no es posible recuperarla.

Sosa declaró no ser capaz de escribir acerca del confinamiento y que su hábito de lectura ha cambiado, porque ahora le cuesta más trabajo concentrarse y en ocasiones sueña con momentos antes considerados normales, como estar rodeada de personas, “todos los hechos cotidianos son más marcados y no somos conscientes de ellos hasta que estamos dentro de la casa especulando qué va a pasar”.

Luis Carlos coincidió en que ha leído muy poco esta época de confinamiento, ya que se ha metido en la mecánica de tener hijos en escuela virtual, tarea que le lleva todo el día. Se dio cuenta que cumplió dos meses sin redes sociales —a mediados de febrero tomó la decisión de no conectarse más— algo de lo que no se arrepiente pues ha aprendido a disfrutar el momento.

Ante la posibilidad de que la cotidianidad anterior a la pandemia deje de ser un tema común en la literatura posterior a la cuarentena, Sosa opinó que el mundo no tiene la capacidad para cambiar tanto; y Álvarez negó que las relaciones retrospectivas puedan variar, ya que tendrían que pasar muchos años para darle un nuevo valor a la antigua normalidad.