*”Estamos listos para apoyar y asistir a la Patrulla Fronteriza”, advirtió el presidente de la milicia civil Minuteman en Texas.

María León
Otro País Noticias, Tucson (EEUU), 31 de octubre (EFE).- Milicianos civiles aseguran estar preparados para ayudar en los esfuerzos del gobierno de Estados Unidos para asegurar la frontera con México y frenar la “invasión” que para ellos representa la posible llegada de las caravanas de inmigrantes centroamericanos.

“Estamos listos para apoyar y asistir a la Patrulla Fronteriza, esperamos que más gente llegue y se una a nuestro movimiento. Planeamos patrullar por tierra y por aire, pues la llegada de esta caravana es una invasión”, dijo a Efe Shannon McGauley, presidente de la milicia civil Minuteman en Texas.

McGauley aseguró que actualmente ya cuentan con más de 200 personas en diferentes puntos de la frontera en Texas y esperan que en las próximas semanas se unan más personas hasta alcanzar una cifra de unos 1.000 voluntarios.

Indicó que disponen de helicópteros que pueden asistir a las autoridades en las tareas de patrullar la frontera también desde el aire así como de sus propias armas, equipo militar como chalecos antibalas y cámaras de visión nocturna.

El presidente de los Minuteman en Texas aplaudió la decisión de la Administración del presidente Donald Trump de enviar al menos 5.239 militares a la frontera sur para responder a la llegada de dos caravanas de inmigrantes centroamericanos, que avanzan desde México en dirección norte con unas 6.500 personas, según cálculos de EE.UU.

Este martes, el comandante del Mando Norte de las Fuerzas Armadas, el general Terrence J. O’Shaughnessy, informó de que unos mil militares ya habían sido desplegados en Texas.

Las tropas, movilizadas bajo lo que las autoridades han denominado “Operación Patriota Fiel”, primero reforzarán la frontera de Texas para luego pasar a Arizona y California.

Una ley de 1878 prohíbe usar a los soldados para tareas de seguridad y orden público a nivel nacional, por lo que el Gobierno ordenó que los militares se limiten a apoyar a los agentes fronterizos.

Sin embargo, McGauley consideró que esta medida solo aplica a “ciudadanos” estadounidenses, por lo que no ve razón por la que los soldados no puedan detener a inmigrantes que crucen de manera ilegal la frontera.

“A toda la gente que forma parte de la caravana, mi advertencia es que mejor den la vuelta y se regresen y no intenten de ninguna forma atacar a la Patrulla Fronteriza o al Ejército”, enfatizó.

Pero a esta milicia integrada por voluntarios provenientes de diferentes partes del país, algunos de ellos veteranos del Ejército, se le podrían unir otros grupos que, indicó McGauley, también se preparan para colaborar en las tareas de vigilancia fronteriza.


Los militares y milicianos se suman a los 2.100 efectivos de la Guardia Nacional -un cuerpo de reserva de las Fuerzas Armadas- que se encuentran en la frontera sur desde abril debido a otra caravana de migrantes.

De acuerdo a Southern Poverty Law Center (SPLC), un grupo independiente que vigila casos de extremismo y delitos raciales, en Estados Unidos hay unos 276 grupos de milicia civil en el país.

Esta no sería la primera vez que grupos de milicias civiles patrullan la frontera sur, y ya en 2004, cuando la inmigración indocumentada se encontraba en su punto más alto, surgió el movimiento Proyecto Minuteman, quienes concentraron sus esfuerzos en luchar en contra el cruce ilegal.

Mientras tanto, la posible presencia de miembros de milicia civil no ha sido bien recibida por parte de las comunidades fronterizas, especialmente en poblaciones como Arivaca, en la frontera de Arizona con México.

Residentes de esta localidad ya que han colocado anuncios en sus negocios con un mensaje muy claro: “No Milicia”.

“Yo quiero que todos se den cuenta de que en nuestra comunidad no queremos a gente armada”, dijo a Efe Clara Godfrey, residente de Arivaca.

Indicó que este rechazo no es algo nuevo, especialmente después de que en 2009 Shawna Forde, una mujer relacionada con la milicia civil Minuteman, y otros dos hombres entraron a una vivienda y mataron a Raúl Flores, su hija Brisenia y dejaron gravemente herida a la madre.

De acuerdo a la investigación, Forde, que finalmente fue condenada a muerte por estos asesinatos, creía que Flores era un narcotraficante, por lo que planeaba robarlo y con ese dinero financiar las operaciones de la milicia.

“No queremos que casos como este vuelvan a pasar”, enfatizó Godfrey.