La introducción de energías limpias, estrategias para regular transportes ecológicos y políticas públicas adecuadas han favorecido la reducción de la mala calidad del aire en la Ciudad de México, afirmó Sergio Sánchez Martínez, director ejecutivo de la organización Clean Air Institute.

Durante su ponencia en el Foro de Medio Ambiente y Cambio Climático, en la capital jalisciense, indicó que en las décadas de los años 60 y 70 la ciudad era asediada por tolvaneras originadas por la erosión en el antiguo Lago de Texcoco, la multiplicación de la industria, refinerías, movimiento de una ciudad en crecimiento y la rápida urbanización, lo que la llevó a una crisis medioambiental sin precedentes.

En 1987 “el episodio de aves muertas (en la Ciudad de México) despertó un impacto mediático que resaltó la importancia de la calidad del aire”, y ello obligó a la ciudadanía –aún afectada por los sismos de 1985- a exigir la reconstrucción, reparación de los daños y sobretodo la resolución de temas ambientales, dijo.

El especialista explicó que, como resultado, a finales de esa década se logró consolidar la red automática de monitoreo atmosférico con la que se detectó que los niveles de contaminantes estaban fuera de los estándares internacionales y se mantenían en aumento.

Sánchez Martínez detalló que una comparación entre los niveles registrados en 1988 y los actuales muestra que las concentraciones contaminantes disminuyeron considerablemente gracias a las gestiones y programas para el manejo de la calidad del aire, aunque en los últimos tres años se ha visto un ligero incremento.

Enfatizó que la contaminación del aire “es el mayor riesgo ambiental de salud púbica” en el mundo, ya que a escala mundial le son atribuidas 35 por ciento de las muertes por enfermedades pulmonares, 15 por ciento por accidentes cerebrovasculares, 44 por ciento por padecimientos cardíacos y seis por ciento por cáncer de pulmón.

Datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) revelan que al año se contabilizan siete millones de muertes en todo el mundo a causa de la contaminación del aire, un promedio de 80 muertes por hora.

La mala calidad del aire es calificada como un asesino invisible que afecta la ecología, calidad del agua, suministro de alimentos y propicia la degradación ambiental, calor extremo, condiciones severas que en consecuencia permiten un aumento en enfermedades respiratorias, transmisibles y alérgicas, así como cólera, desnutrición, conflictos civiles, impactos en la salud mental e insuficiencia cardiaca.

La búsqueda de opciones para limpiar la calidad del aire debe hacerse mediante la definición de objetivos sobre la reducción de contaminantes con bases científicas, la creación de estrategias y metodologías en sectores responsables de realizar y regular estas acciones, y por último el seguimiento, evaluación y comunicación sobre el cumplimiento de las metas.

Clean Air Institute, con sede en Washington y oficinas alrededor del mundo, es una organización sin fines de lucro creada en 2006 con la misión de mejorar la calidad del aire y combatir el cambio climático, proporcionando apoyo en cuestión de transporte sostenible, energía limpia y eficiente, y otros desafíos urbanos importantes.