Redacción

Otro País Noticias, México, 1 Ago (Notimex).- Durante el análisis de la pictórica en la Zona Arqueológica del Templo Mayor, especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) determinaron que son cinco los colores predominantes en la pintura mural y en la escultura mexica.

El INAH informó en un comunicado que se contabilizaron 60 pinturas, cuya extensión es de un aproximado de 200 metros cuadrados, y que hasta este momento solo seis edificios de la zona arqueológica conservan restos de policromía, incluido el Templo Mayor.

Dentro del ciclo de conferencias organizadas a propósito de la muestra “Nuestra sangre, nuestro color: La escultura polícroma de Tenochtitlan”, la arquitecta y restauradora Michelle De Anda Rogel precisó que se identificaron un uso saturado y homogéneo de colores en los murales y las esculturas, con la intención de hacer legible la obra, más allá de plasmar la realidad en tres dimensiones.

“Las pinturas mexicas a diferencia de otras, no cuentan con sombras ni cambio de tonalidades, los dibujos son bidimensionales y no tienen perspectiva”, señaló la restauradora.

Se realizaron tres tipos de estudios para identificar los pigmentos, que determinaron la composición química, identificación de los compuestos minerales, y el reconocimiento de los materiales orgánicos.

La especialista explicó la extracción de colores, el rojo procedía de la hematita, un mineral férrico, el azul se importaba del área maya y era una mezcla de arcillas blanquecinas llamadas paligorskitas y hojas de añil, el blanco, de la cal, y el negro, del carbón mezclado con arcillas.

De Anda explicó que las tareas de conservación de los murales han ido en paralelo de los trabajos arqueológicos de la zona desde 1978, y significan un reto, pues cuando se exhuman, comienzan a tener reacciones drásticas con el medio ambiente, el cual es más agresivo de lo que fue hace 500 años.

Recordó las distintas intervenciones que han tenido los murales, por iniciativa del doctor Leonardo López Luján, y del arqueólogo Fernando Carrizosa Montfort en 1994, este último, realizó calcas de las pinturas que fueron digitalizadas por la diseñadora Luz María Muñoz en 2004.

La restauradora, junto con su equipo, realizaron un registro fotográfico en 2011 con cuatro mil 500 imágenes, para elaborar mosaicos fotográficos, que junto con los murales digitalizados, fueron útiles para crear modelos tridimensionales policromados.

Posteriormente, con ayuda de la Universidad Prefectural de Aichi, Japón, se pudo confirmar la idea que el Templo Mayor es la representación del monte Coatépetl simbolizado por un lado con cabezas de serpiente de color azul dedicadas al dios Tláloc, y por el otro, en tonos ocre que aluden a Huitzilopochtli.

NTX/EGF/MAG