• Ha sido explorado casi en su totalidad y se espera concluir los trabajos en 2018, informó el arqueólogo Sergio Gómez Chávez

Otro País Noticias, Ciudad de México, 17 de noviembre de 2017 (Notimex).- El túnel del Templo de la Serpiente Emplumada en Teotihuacan, descubierto en 2003, ha sido explorado casi en su totalidad y se espera concluir los trabajos en 2018, informó el arqueólogo Sergio Gómez Chávez, director del Proyecto Tlalocan.

Al participar en la VI Mesa Redonda sobre la llamada Ciudad de los Dioses, que se realiza del 16 al 18 de noviembre en San Juan Teotihuacan, Estado de México, añadió que los estudios hechos llevan a tener una hipótesis de que en el pasaje se enterraron gobernantes de la ciudad y posteriormente fueron desenterrados por los mismos pobladores.

En el pasaje subterráneo de 102.64 metros han trabajado más de 60 expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), expuso al mencionar que continúan los estudios, sobre todo pequeñas excavaciones vinculadas a calas estratigráficas, con descubrimientos de ofrendas “mínimas en volumen y elementos”.

Refirió que los estudios indican que el túnel fue construido en una época anterior al año 70 u 80 d.C., al que los gobernantes descendían para hacerse del poder y el conocimiento de sus deidades y ancestros, y si bien no se han encontrado una tumba, no se descarta que haya resguardado restos de un jerarca.

“Existen tres posibilidades que explicarían por qué no hemos localizado tumbas. La primera es que los regentes fueran incinerados y que sus restos se hubiesen diseminado a lo largo del tiempo (y) la segunda es simplemente que la hipótesis sea errónea”, señaló.

Pero la tercera posibilidad “es que, en efecto, hayan sido inhumados, pero en algún momento desenterrados por los propios teotihuacanos”, puntualizó Gómez Chávez, siendo está la más viable pues existen evidencias de al menos tres clausuras simbólicas que en un lapso de 200 años fueron hechas para sellar el túnel con hasta 20 muros de tres metros de espesor cada uno.

“Estos eventos eran rituales, vinculados con la renovación del poder central, dado que los trabajos arqueológicos muestran que, al entrar, los teotihuacanos no saquearon las ofrendas colocadas con anterioridad entre los muros o en la parte final del túnel”, detalló de acuerdo con un comunicado del INAH.

Dejó en claro que una excepción es la tercera y última clausura, hecha entre el año 200 y 250 d. C., en la cual fue alterada la Ofrenda 46, hallada en 2014 y que es la más vasta, y que indica se extrajo un gran objeto por las huellas de arrastre y de cuerdas dejadas a lo largo del pasaje.

Comentó que los estudios también revelan un ritual de rompimiento de figuras de deidades, pues en una ofrenda se dejaron intactas cuatro esculturas femeninas de aproximadamente 60 centímetros de altura, que representarán las fundadoras míticas de la ciudad, mientras que una masculina de 80 centímetros fue destrozada y extraída del contexto.

“Esta escultura pudo representar a una persona, quizá a uno de los primeros gobernantes de la ciudad. Su destrucción y el cierre final del túnel coinciden con cambios urbanísticos, como la modificación de la traza urbana y el inicio de la construcción del Templo de la Serpiente Emplumada, hacia el año 300 de nuestra era”.

El titular del Proyecto Tlalocan destacó que otras enseñanzas dejadas por los estudios son que el antiguo túnel de los primeros años de Teotihuacan habría tenido como contemporáneos una cancha de juego de pelota y una estructura que se sabe subyace al actual Templo de la Serpiente Emplumada.

La primera todavía es una posibilidad, aclaró al anotar la existencia de una estructura de 123 metros de longitud, orientada de norte a sur, hallada en 2011, que la pudo haber alojado como lo demuestra una pelota de piedra encontrada dentro de ese espacio, un yugo de piedra y diversas pelotas de hule pertenecientes a la Ofrenda 46.

Comentó que el hecho que dicha estructura se encuentre a sólo cinco metros del acceso al túnel indicaría que tuvo un simbolismo asociado con el dado al acceso subterráneo, pero gran parte del mismo fue destruida y desacralizada por los propios teotihuacanos hacia el siglo II de nuestra era, para iniciar sobre ella lo que hoy se conoce como La Ciudadela, finalizó.