*Impregnada de misterio y magia de una tradición ancestral que han dejado sus conocimientos ocultos a través de alegorías; Fernando Arce y ARCH presentan “Alquimia perpetua”

Por Atenas Beltrán Úriz

Cuando hablamos de alquimia pensamos en lo maravilloso de la transmutación, en la doctrina y estudio experimental de los fenómenos químicos que en la antigüedad, se unían a los saberes mágicos, en el conocimiento de los misterios del universo y sus elementos constitutivos, en la mutación de los metales, y en la búsqueda constante del elixir de la vida. 

El mezcal es considerado una bebida mística, que podemos referir íntimamente a la alquimia, donde el proceso de producción cambia la materia de una forma a otra, agregando además la importancia que el simbolismo le otorga mediante ritos y ceremonias que son parte de las culturas mexicanas. De tal modo podríamos llegar a considerar el mezcal como un brebaje relacionado al elixir de la vida, como el líquido que contiene el espíritu del maguey y que intensifica el nuestro.

La presente exposición se ocupa de mostrar la forma en la que los artistas oaxaqueños ARCH y Fernando Arce abordan el fascinante mundo de la alquimia en un contexto actual a través de la selección de un conjunto de piezas enfocadas en el proceso de producción del mezcal. 

Alquimia perpetua plasma un recorrido constante en el que los artistas nos cuentan una historia que hace presente el sentimiento de los maestros mezcaleros, donde la emotividad psíquica nos permite contemplar a esos brujos y magos en arrebatos y trances, comprobando que la fotografía no es sólo un registro de la realidad sino la transmutación del tiempo y el espacio en una imagen; en una obra que los atrapa. 

Esta muestra explora aquellos caminos en los que el diseño, la fotografía y el mezcal convergen; dando potencia motora a la creatividad. Es por medio de dos murales que esas disciplinas establecen un diálogo; muestran el lado lúdico y poético del proceso del mezcal y de la vida.

En uno de los muros encontramos a una mujer que alude a  Mayahuel  –la deidad del maguey-   también relacionada con Tonantzin convertida en Guadalupe, madre de los mexicanos y del mestizaje.  La imagen se encuentra impregnada de misterio y magia de civilizaciones que han dejado sus conocimientos ocultos a través de alegorías; Fernando Arce y ARCH han rastreado esa mística para desvelarnos aquellos misterios por medio de su obra, han transformado el instante y el conocimiento, como los alquimistas transforman los elementos, en una imagen perpetua.