El voto latino se dividió claramente. Florida resultó conquistado por Donald ya que los venezolanos y cubanos y sus descendientes, aceptaron que Biden era socialista. Lo que muestra el desconocimiento total de quién es el sujeto y que planteó en su programa, entre ellos legalizar a millones de irregulares.

Foto: AFP

Por Jorge Meléndez Preciado

En recuerdo del maestro Sandro Cohen

Periodistas Unidos. Ciudad de México. 08 de noviembre de 2020.- El viernes estaban por concluir los conteos en Georgia y Pensilvania. En el primero se ampliaba la ventaja de Joe Biden y en el segundo se revertía la votación favorable a Donald Trump, por los sufragios por correo que se iban abriendo. En ambos apuntaba a que ganaría el candidato demócrata y rebasaría, si es así, los 270 votos electorales. ¿Fin del proceso?

No. El laberinto que son los comicios estadounidenses, mucho más barrocos que el mexicano, y los intereses en juego, hacen que el asunto pueda ir para largo. Si uno observa las cifras de televisoras y medios impresos, son diferentes. Algunos le otorgan, el 6 de noviembre, 264 votos electorales a Biden y otros 253, incluida CNN, que parecería muy independiente, la cual tiene amplia repercusión en México. ¿Errores de cálculo? ¿Conteos puntuales? Más bien intereses económicos atrás.

Pero mientras siguen las especulaciones, las protestas de ambos lados del tablero, las impugnaciones en las cortes locales y acaso en la Suprema y las locuras de Trump, que ya sufrió algo inusitado: algunas, no todas las televisoras cortaron un discurso por expresar mentiras graves y muy evidentes, hay algunos hechos relevantes para los mexicanos que vale la pena destacar.

El voto latino se dividió claramente. Florida resultó conquistado por Donald ya que los venezolanos y cubanos y sus descendientes, aceptaron que Biden era socialista. Lo que muestra el desconocimiento total de quién es el sujeto y que planteó en su programa, entre ellos legalizar a millones de irregulares.

Los chicanos, mexicanos que viven en Estados Unidos hace tiempo y son legales, más algunos que lograron la nacionalidad reciente impulsaron un movimiento amplio (sin apoyo del gobierno de López Obrador), que fue tan eficaz, al lograr derrotar a los republicanos en Arizona, algo que no ocurría hace años.

En dicho lugar, especialmente en el condado de Maricopa (65 por ciento de la población total), existía un alguacil llamado Joe Arpio, republicano, quien detenía a todo aquel que vestía o tenía rasgos mexicanos. Los encerraba, les ponía uniforme rosa y les daba comida de puerco. Su poder duró varias décadas, hasta que en 2016 una votación lo echó y llegó un demócrata, Paul Penzone. Ahora tendrán una senadora de ese partido, homosexual, Kyrsten Sinema y otro que es un astronauta, Mar Kelly, más alcaldes liberales.

Este fue un trabajo de más de 15 años de nuestros compatriotas, en donde californianos como Eduardo Sainz, hicieron un grupo: #MiFamiliaVota en Phoenix. De Maitza Sáenz, quien participó en la campaña de Bill Clinton en 1966, y hubieran triunfado sino hubiera aparecido mágicamente un tercer candidato que dividió la votación. De la labor de Dulce Vázquez y de muchos otros.

Ellos dicen que la pandemia y la crisis económica golpeó gravemente a los mexicanos y centroamericanos, pero eso los impulsó al cambio. Además, Phoenix ha crecido en los últimos años y los predios rurales se transformaron en ciudades, donde hay más servicios y clase media alta que rechaza a Trump. Hubo incluso quienes siendo republicanos salieron con carteles: “Estamos con Biden”.

Así como en Arizona, en otras muchas partes los mexicanos fueron la llave para el cambio. En Chicago, Illinois, nos informa el compañero de andanza políticas, Jorge Mújica (hijo del economista, maestro universitario y funcionario probo, Emilio Mújica), los compas hicieron tareas amplias para derrotar al más malo. Y es que ellos estaban con Bernie Sanders, pero la maquinaria demócrata le evitó llegar, nuevamente, a la candidatura.

Jorge Mújica, chilango, lleva una veintena de años organizando a los nuestros en Chicago para obtener sus derechos. Y se le nota optimista. Pero está preparando una jornada para los primeros cien días en enero cuando tome posesión Joe Biden.

Se tratará de acciones por medios electrónicos, actos en locales cerrados (debido al frío terrible en dicho mes), mensajes a la Casa Blanca, actos artísticos a distancia y mucho más para que Joe Biden cumpla con sus promesas.

El demócrata dijo en su campaña que mandará una ley para legalizar a indocumentados, de los cuales más de 10 millones son mexicanos; no perseguirá a los migrantes; apoyará a que los dreamers puedan seguir estudiando; reunirá a los bebés secuestrados por Donald con sus madres y tendrá una política de no extorsión con su vecino, México.

Este año México recibirá 39 mil millones de dólares de remesas de nacionales en Estados Unidos. Aquellos que salieron por no tener chamba acá demostraron que se pueden organizar y echar a los políticos racistas y ahora quieren ayudarnos más logrando leyes a favor de los que se van por ilusiones o necesidades diversas.

Gracias a ellos, Trump está furioso y se irá a jugar golf y hacer fraudes. ¿Los mexicanos de acá qué haremos en favor de nuestros heroicos compatriotas?

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