Foto: Luis Enrique Olivares / FotorreporterosMx

Por Jorge Meléndez Preciado

Periodistas Unidos. Ciudad de México. 18 de septiembre de 2020.- No obstante que continúa siendo el ex funcionario que más responde a lo dicho por Andrés Manuel López Obrador, Felipe Calderón ya ve acercarse, poco a poco, una serie de cuestiones que lo deteriorarán gravemente o incluso lo llevarán a una situación de peligro mayúsculo.

Tres son los asuntos que le queman las manos y traen súper preocupado a “Felipe el pequeño”, como lo motejaron: el caso de Genaro García Luna, ligado al cártel de Sinaloa; las declaraciones recientes de Javier Herrera Valles y el negocio de Etileno XXI, documentado ampliamente en el semanario: Proceso.

Encarcelado desde el 3 de enero en Nueva York, Genaro García Luna continúa acumulando cargos no sólo por los informes estadounidenses, sino incluso por las aportaciones mexicanas al caso y las de otras naciones. Por lo que el juez, Bryan Kogan- el mismo que sentenció a cadena perpetua a Joaquín Guzmán Loera, El Chapo-, dijo que en los próximos días llevará al ex policía mexicano a juicio.

Hasta el momento la defensa de García Luna no ha decidido si estará ante los jueces de Brooklyn, en Nueva York, o el multiacusado pedirá ser testigo protegido para aminorar la sentencia. Pero como sea, saldrá el nombre de su jefe mayor, Felipe Calderón Hinojosa, quien no sólo lo dejó hacer lo que quiso y gastar sin medida, sino lo protegió siempre.

El periodista Raúl Rodríguez señaló que hace poco se agregaron 17 nuevas grabaciones y dos expedientes en el caso de Genaro en Estados Unidos (El Universal, 16 de septiembre).

Por otro lado, dicho informador apuntó que a Felipe lo apoyan para la constitución de México Libre, los magnates de Nuevo León, desde María Elena Fernández del grupo Femsa hasta Ángel Lozada del consorcio Gigante, entre otros.

En una reciente entrevista con el ex comandante Herrera Valles (El País, 15 de septiembre), quien estuvo preso cuatro años por denunciar a García Luna desde el inicio del sexenio calderonista, aquel señaló que la DEA investigaba al hoy recluido desde 2008. Ello Porque Javier tuvo una larga conversación con un estadounidense que en aquel año ya seguía la pista de la corrupción en la policía mexicana y en especial de Genaro.

Ello hizo que Herrera Valles enviara dos cartas, en fechas diferentes, a Felipe Calderón alertándolo de que era un peligro tener a Genaro como jefe del combate al narcotráfico. Ninguna de sus misivas recibió contestación.

Lejos de ello, encarcelaron a Javier y sólo hasta que terminó el sexenio de quien ganó “haiga sido como haiga sido”, fue que el honesto oficial de policía salió.

Ahora dice, Javier, que muchos conocían aquellos manejos facciosos que beneficiaban a los delincuentes. Incluso señala a Guillermo Valdés, jefe del Cisen, quien tenía datos precisos de esas oscuras prácticas, aunque nunca hizo nada.

Recordó Herrera Valles, la detención del general Tomás Ángeles Dauahare, quien fue subsecretario de la Defensa en el gobierno de Felipe, el cual también en aquella administración mencionó la cooperación entre la Policía y los narcotraficantes.

Lejos de atenderlo, lo ignoraron y después lo detuvieron. Estuvo en prisión de 2012 a 2013.

Una secuela, pues, de esa manera de conducir lo que se llamó la Guerra contra las Drogas, que resultó más bien un sistema de enriquecimiento para quienes debían combatir a los mafiosos.

En el más reciente número de la revista: Proceso (del 13 de septiembre), un reportaje de Jesusa Cervantes, titulado: El sueño roto de Etileno XXI. Saldos de un compromiso calderonista, encontramos como el michoacano embarcó a México en un contrato absolutamente lesivo a la nación, pues beneficiaba a una empresa de Odebrecht y perjudicaba a Pemex

El 19 de febrero de 2010, Calderón “firmó un contrato de venta de etano por 20 años para suministrar diariamente 66 mil barriles a Braskem, la cual se alió con la mexicana Idesa; ambas formaron Etileno XXI para procesar polietileno”.

Todas las clausulas de la negociación son desfavorables para nuestro país, empezando porque entonces Pemex no podía entregar esa cantidad de producto, siguiendo por multas si la paraestatal no llevaba a cabo el acuerdo y finalizando porque de no cumplir con los términos se debería comprar Etileno XXI a precios inimaginables.

Tan fue leonino el asunto que en el sexenio de Peña Nieto, según cálculos de la Auditoria Fiscal de la Federación (ASF), se tuvieron que pagar tres mil millones de pesos (hasta 2018). Y en el reciente gobierno se le adeudan 39 millones de dólares.

Este fue otro de los negocios de Odebrecht en los gobiernos anteriores. Una estafa y un abuso en los que están implicados muchos panistas y priistas, tanto secretarios de Hacienda como directores de Pemex.

Eso debido a los manejos absurdos de Felipe Calderón y su cuidador de espalda, Enrique Peña Nieto.

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