“Cuando era adolescente, entre 12 y 13 años, fue reclutado por un grupo de agentes de policía secretos, que eran delincuentes y que lo reclutaron como informante para poder secuestrar y robar”, aseguró Cruz.

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Por Eduard Ribas i Admetlla

EFE. Ciudad de México. 06 de octubre de 2020.- Genaro García Luna, exsecretario mexicano de Seguridad detenido en Estados Unidos por sus nexos con el narcotráfico, fue un joven “pandillero” que logró escalar dentro del Gobierno y que lo temieran los presidentes de México, sostiene el periodista Francisco Cruz en su último libro.

“García Luna es un hombre clave para entender decenas de miles de muertos y desaparecidos. Para entender cómo este país se bañó en sangre y se convirtió en un panteón”, contó este martes a Efe el autor de “García Luna, el Señor de la Muerte” (Planeta).

En este libro, Cruz expone por primera vez los orígenes del que fuera responsable de la seguridad pública durante el gobierno de Felipe Calderón (2006-2012) y artífice de la cruenta guerra contra el narcotráfico, que comparecerá el miércoles ante un juez estadounidense por supuesto vínculos con el cartel de Sinaloa.

“Me impresiona que era un fantasma hacia atrás. Este es el primer testimonio que hay de él. Nadie se había preguntado dónde había nacido ni quiénes eran sus padres. Ningún presidente lo quiso investigar”, explicó Cruz sobre García Luna.

CRECIDO EN UNA PANDILLA

Según la investigación del periodista, previo a su nacimiento la familia de García Luna “huyó” del céntrico estado de Michoacán hacia la capital mexicana por motivos desconocidos. Oficialmente, el político nació en Ciudad de México en 1968, según refleja el acta de nacimiento, pero algunos testimonios sostienen que nació en Michoacán y fue registrado en la capital.

“Cuando era adolescente, entre 12 y 13 años, fue reclutado por un grupo de agentes de policía secretos, que eran delincuentes y que lo reclutaron como informante para poder secuestrar y robar”, aseguró Cruz.

El libro desmonta la imagen de “superpolicía” que tenía cuando estaba en el poder y dibuja una juventud violenta de García Luna, que protagonizaba peleas en el instituto, que golpeó a una mujer a la que dejó embarazada y que en su barrio era conocido como el Maldito y el Chango (el Gorila).

Al disolverse la banda de policías corruptos, García Luna formó una “pandilla juvenil” en su barrio, la humilde colonia Romero Rubio del oriente de la capital, y en 1987 robó 250 millones de pesos (actualmente 11,6 millones de dólares) del domicilio de un comerciante, según contó la víctima a Cruz.

A pesar de esto, los contactos que García Luna había hecho con policías le permitieron entrar a trabajar en el ya extinto Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), creado en 1989 por el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari.

“No es casualidad que llegara al Cisen gracias a agentes pillos”, opinó Cruz.

EL JOHN EDGAR HOOVER MEXICANO

Ya en el Cisen, donde conoció a su esposa, Linda Cristina Pereyra, García Luna construyó una carrera meteórica.

Allí formó una “hermandad” de colaboradores que lo siguieron posteriormente como coordinador de inteligencia de la Policía Federal, como director de la Agencia Federal de Investigación (AFI) bajo el gobierno de Vicente Fox (2000-2006), y luego como secretario de Seguridad Pública de Calderón.

“Con todo el bagaje que tenía como pandillero, aprendió a armar expedientes. Eso es clave para entender cómo recabó tanto poder. Él tenía todos los secretos de los políticos mexicanos: de Calderón, de su esposa Margarita Zavala, de Fox, de su esposa Marta Sahagún…”, sostuvo Cruz.

Según contaron exagentes de inteligencia al periodista, García Luna quería ser el “símil” en México de John Edgar Hoover, el director del FBI entre 1935 y 1972 que chantajeó a los presidentes estadounidenses para permanecer en el cargo.

“Los políticos le tienen miedo porque tiene archivos de más de medio millón de policías, con sus perfiles psicológicos”, expresó Cruz sobre García Luna, quien además se vinculó con el narcotráfico pese a liderar la batalla contra las drogas en el país.

“Siempre jugaba a dos bandos. Negociaba con los capos del narcotráfico y luego los traicionaba. Los gringos sabían de sus nexos y lo seguían al menos desde 2006”, aseguró.

Según Cruz, García Luna tenía la esperanza de regresar a primera línea de la política con México Libre, el nuevo partido que intentó impulsar Calderón, pero ahora “su destino está a manos de Estados Unidos”.