Cada vez que un neonato tiene hipo se desencadena una enorme ola de señales en la corteza cerebral que estarían ayudándolo a aprender a regular la respiración, revelaron investigadores del Colegio Universitario de Londres.

El trabajo de investigación, publicado recientemente en la revista Clinical Neurophysiology, se basó en escáneres cerebrales de recién nacidos, precisó Kimberley Whitehead, autora del estudio e investigadora asociada en el Departamento de Neurociencia, Fisiología y Farmacología de la universidad.

“Las razones por las cuales tenemos hipo no están del todo claras, pero quizás haya una razón que involucra al desarrollo, dado que los fetos y los recién nacidos tienen hipo con mucha frecuencia”.

La actividad resultante del espasmo involuntario del diafragma, detalló el también autor del estudio Lorenzo Fabrizi, “podría estar contribuyendo a que el cerebro del bebé aprenda a controlar los músculos de la respiración”, para que eventualmente pueda hacerlos de manera voluntaria.

Los bebés prematuros son particularmente propensos al hipo, ya que pasan alrededor del 1 por ciento de su tiempo con este espasmo, es decir, 15 minutos al día.

Incluso, recordó que el hipo comienza en el útero, a las nueve semanas de edad gestacional, lo que lo convierte en uno de los primeros patrones de actividad establecidos.

La investigación evaluó a 13 recién nacidos prematuros y de término completo, cuya actividad se registró mediante electrodos de electroencefalografía colocados en el cuero cabelludo. Además, se pusieron sensores de movimiento en los torsos de los bebés para realizar un registro cuando tuvieron hipo.

Los científicos ya habían sugerido antes que los bebés que patean el útero podrían estar creando mapas mentales de sus propios cuerpos y resaltaron que sus nuevos hallazgos podrían ser un reflejo del mismo proceso, pero para el cuerpo interno.

Esto les permitió descubrir que las contracciones del músculo del diafragma debidas al hipo provocan una respuesta pronunciada en la corteza cerebral: dos ondas cerebrales grandes, seguidas de una tercera.

Como la tercera onda cerebral es similar a la provocada por un ruido, el cerebro de un neonato puede vincular el sonido del hipo con la sensación de contracción muscular del diafragma.

En los recién nacidos los circuitos que procesan las sensaciones corporales no están completamente desarrollados; de ahí la importancia de estos “patrones de actividad”, ya que los investigadores afirman que el procesamiento posnatal de entradas multisensoriales es importante para desarrollar conexiones neuronales.