• La estrategia peñista que no priista (ya que la organización se supedita a  lo que digan en Los Pinos), no está dispuesta a ser derrotada  de aquí en adelante, no importando el costo nacional e internacional a pagar

Jorge Meléndez Preciado

Si bien la elección en el estado de México fue un ejemplo de cómo se imponía desde las alturas al primo de Enrique Peña Nieto, Alfredo del Mazo. Parecía que se trataba de un recurso desesperado ya que en las elecciones anteriores el antes partidazo había  perdido ante alianzas de recientes colaboradores: PAN y PRD, entre otros.

Pero no es así. La estrategia peñista que no priista (ya que la organización se supedita a  lo que digan en Los Pinos), no está dispuesta a ser derrotada  de aquí en adelante, no importando el costo nacional e internacional a pagar.

Dos hechos recientes lo demuestran. La destitución del Fiscal contra Delitos Electorales (Fepade, por sus siglas), Santiago Nieto Castillo, y la imposición en Coahuila de Miguel Ángel Riquelme, la que convalidó el siempre dócil  al ejecutivo, Trife (TEPJF). Lo que muestra claramente:   regresamos a los tiempos donde México era gobernado por la decisión unipersonal del antes llamado: “jefe máximo”.

Frente a la rebelión de la oposición, en la cual los panistas (anayistas y  margaritos hicieron un frente común), sumado a los perredistas de las diferentes tribus e incluso los petistas y morenistas, todos juntos tratando de evitar la remoción de Nieto Castillo, se enfrentó  la alianza clásica PVEM- PRI para impedir una votación abierta y se propuso  que fuera secreta, ello con el fin de  presionar, sobornar o amenazar a varios para que se descabezara la Fepade.

Resultado, hubo toma de tribuna como en los tiempos de Porfirio Muñoz Ledo con el fin de  evitar que se hiciera una chicanada más en un lugar que resulta ajeno a la política y más dado a la negociación y los negocios: la Cámara de Senadores.  Hasta ahora no se sabe qué  pasará, aunque lo evidente  es que Peña Nieto está decidido a todo para tener un fiscal electoral a modo dado la trascendencia  de los comicios presidenciales del  año que viene. En los cuales, por cierto, uno de sus preferidos, José Antonio Meade, ha recibido apoyos juveniles pagados, ovaciones en reuniones, acarreos constantes, presentaciones ante legisladores- a los que ni siquiera atiende ni entiende- pero su popularidad no levanta, ya que es el más desfavorecido del cuarteto destapado por el golfista, Emilio Gamboa Patrón.

En el caso de Miguel Ángel Riquelme, todo apuntaba  que sobrepasó  con mucho los topes de campaña, algo que había documentado el INE. Pero de repente, ¡oh, sorpresa! el ya citado Tribunal Electoral desechó erogaciones realizadas  por este priista en Facebook de casi un millón de pesos. Las argumentaciones fueron de los simplón a lo absurdo, lo mismo que no se encontraron las  facturas y  que algunas acusaciones estaban en inglés, ¡yes, sir ¡

Lo anterior muestra, sin duda, que ya nada importa a los atlacomulcas, más bien muestran una gran desesperación por intentar amarrar a como dé lugar su posible victoria el próximo año. Temen, con gran nerviosismo, que si llega López Obrador o el abanderado del  Frente,  que se tambalea muchas veces, pueda venir una embestida contra el grupo que ha llevado a cabo negocios al por mayor para sus  incondicionales.

Hay tal rechazo a los actuales funcionarios que existe una rebelión ciudadana, aparte de la confrontación con partidos políticos o los posibles candidatos independientes. Estos últimos  ya se dieron cuenta que lograr las firmas para registrarse- cerca de 900 mil-, es un esfuerzo titánico y por eso  pidieron que se amplíe el plazo dado por el INE.

Hace poco, el encargado del Semáforo Delictivo, Santiago Roel, dijo que 2017 cerrará con 24 mil homicidios, la mayor cifra en 20 años. Esto es un aumento mayúsculo respecto al año anterior (Silla Rota, 24 de octubre). Además anotó Roel: hay una elevación en este rubro en 27 de los 32 estados del país y  el 53 por ciento de los ciudadanos no llama a la policía en casos de emergencia.

Por otro lado, la Coparmex, encabezada por Gustavo de Hoyos, señaló: se necesita en  noviembre, que el salario mínimo crezca  de 80 a más de 95 pesos diarios, ello con el objeto de que los mexicanos puedan tener lo básico para cubrir sus necesidades. Y se supo que el salario real aumentó en seis países latinoamericanos, incluido Brasil, pero descendió en Perú y México (Sin Embargo, 24 de octubre).

En este terreno, Carlos Slim lanzó la iniciativa para otorgar una remuneración a las amas de casa, independientemente de su ocupación, para que puedan aumentar sus ingresos, fortalecer el mercado interno y abatir la pobreza (La Jornada, 24 de octubre). Sabemos que Del Mazo ya no dará la tarjeta rosa a todas las mexiquenses, una propuesta de campaña fallida, igual que las de Peña Nieto.

También se buscaría con la propuesta de Slim, desaparecer Sedesol y Sedatu, que lejos de disminuir la miseria, lo único que hicieron  fue elevar  la burocracia, la corrupción y los apoyos a priistas.

Lorena Martínez, cabeza de la Gestión Social  y Cooperación (Gesoc), afirmó que en  26 programas  sociales gubernamentales hay opacidad, no obstante la erogación en ambas  es de 86 mil millones de pesos (Reforma, 24 de octubre).

Mientras diversas organizaciones y hombres de empresa quieren un cambio de rumbo, Enrique y sus amigos van por devorarse el pastel,  como sea, no importando  que se atraganten.

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