En el marco del Día Mundial de la Obesidad que se conmemora el 12 de octubre, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) advirtió que la mayor incidencia de sobrepeso y obesidad en niños y adolescentes se registra entre los 13 y 15 años, problemática que va en aumento.

Agustín Guzmán Blanno, especialista del servicio de Endocrinología Pediátrica del Hospital General del Centro Médico Nacional La Raza, indicó que, de acuerdo con estudios a nivel mundial, el peso de la madre durante la gestación puede ser factor de riesgo para la obesidad, por lo que enfatizó en la importancia de cuidar la alimentación desde que el niño está en el útero.

También señaló que es fundamental el papel del nutriólogo, “quien orienta a los padres y pacientes con menús de alimentación fijos en calorías, a fin de que los menores tengan un crecimiento y desarrollo armónicos de acuerdo con su edad y al mismo tiempo les ayuden a bajar de peso”.

En un comunicado, resaltó que frente a este panorama el IMSS está fortaleciendo sus estrategias para prevenir y combatir la obesidad infantil y juvenil, a través de planes de alimentación y ejercicio supervisados por endocrinólogos, pediatras y nutriólogos.

Precisó que el tratamiento de la obesidad en pediatría se basa en alimentación sana y ejercicio cotidiano, además de que se recetan medicamentos solamente cuando hay otros padecimientos como diabetes, hipertensión, hígado graso y apnea del sueño, así como en casos de alteraciones en articulaciones.

Aunado a ello, comentó que el IMSS busca incorporar educadores físicos para enseñar a la población a realizar ejercicio cotidiano en casa de 30 a 60 minutos.

Recomendó a los padres que procuren la alimentación saludable, lo que implica evitar refrescos y productos chatarra, y que la actividad física vaya más allá de la caminata, porque no es suficiente para bajar de peso.