La captación de lluvia se convirtió, después de diez años de esfuerzos, en una política pública en la Ciudad de México, donde en 2019 la organización de la sociedad civil (OSG) Isla Urbana instrumentó el Programa Cosecha de lluvia, por medio del cual instaló diez mil sistemas captadores en las alcaldías Iztapalapa y Xochimilco, con coordinación con la Secretaría de Medio Ambiente capitalina.

En su informe de labores, Isla Urbana menciona que “México enfrenta una crisis hídrica” y que “en grandes zonas del país, incluyendo el Valle de México, la situación es crítica”, al grado que el Banco Mundial y la Comisión Nacional del Agua (Conagua) proyectan enormes déficits de agua para 2030.

Actualmente, señala, hay al menos 250 mil personas en la Ciudad de México que ni siquiera tienen conexión a la red, pero “irónicamente, mientras la ciudad sufre cada vez mayor escasez, cada año millones de litros de agua de lluvia se van al drenaje o provocan inundaciones”.

En busca de soluciones, la OSG desarrolló “un modelo de abastecimiento y uso de agua que estuviera en sana relación con los ciclos y disponibilidades naturales, para abastecer de forma más equitativa a la población sin destruir acuíferos, ríos o ecosistemas”.

En el Valle de México, para lograr un uso de agua racional, ecológico y sustentable fue fundamental aprender a aprovechar la lluvia, el mayor y más accesible recurso hídrico de la ciudad que actualmente se desperdicia.

De esta forma, desde 2009 han instalado 20 mil 190 sistemas Instalados, en beneficio de 121 mil 140 usuarios, quienes cosechan anualmente 807 millones de litros, con lo cual se ahorraron el pago de 80 mil 760 pipas de agua.

Isla Urbana refiere que entre los beneficios de la captación de agua destaca el que se registren menos Inundaciones, porque se reduce el flujo hacia los drenajes, y se reduce la cantidad de energía usada para bombear y transportar agua a las viviendas, por lo menos durante la temporada de lluvias.

Estima que un sistema de captación en la Ciudad de México generalmente otorga entre cinco y ocho meses de independencia en agua a una familia, además de que al extraer menos agua durante la temporada de lluvias, se reduce la presión sobre los acuíferos y ríos, además de permitir su recarga.

Por lo que hace a la instalación de sistemas de captación de lluvia en zonas rurales o indígenas, Isla Urbana informa que 21 se colocaron en centros ceremoniales, centro de salud, comisarías, escuelas y viviendas en la Sierra Wixarica. Asimismo, se colocaron diez sistemas en viviendas en las comunidades rarámuri del estado de Chihuahua, en colaboración con el Instituto Internacional de Recursos Renovables (IRRIMéxico).