OTRO PAÍS

Tomás Tenorio Galindo

Arturo Martínez Nateras, un viejo conocido de la izquierda mexicana, encontró la fórmula para hacer el negocio perfecto y embolsarse millones de pesos con casi ningún esfuerzo. La historia, y la fórmula, es la siguiente:

Hace años, durante el gobierno de René Juárez Cisneros en Guerrero, Martínez Nateras vendió en Acapulco un terreno a la Promotora Turística (Protur), que es el organismo público estatal encargado de fomentar la inversión en el sector y administrar las reservas territoriales para esos fines. En el 2004, esta dependencia, a su vez, vendió el terreno de cinco mil metros cuadrados identificado con el número 277 en el ejido La Zanja, en la cotizada zona Diamante de Acapulco. Los compradores fueron el empresario Jorge Armando Plata Leyva y su esposa Valeria Torreblanca Prestegui, quienes terminaron de pagar la adquisición en el 2006. No escrituraron de inmediato el predio; comenzaron ese trámite, o intentaron comenzarlo, en una fecha reciente anterior a 2017 en la notaría número 7 de Acapulco, cuya titular es Samantha Salgado Muñoz, a quien entregaron toda la documentación necesaria en esos casos.

De acuerdo con los testimonios públicos de Plata Leyva y su esposa, de los cuales se han extraído estos datos, el primero realizado el 15 de mayo de este año y el segundo el 11 de este mes, nada sucedió durante once años, hasta que el año pasado fueron notificados de una demanda interpuesta en contra de ambos el 29 de agosto de 2017 por el hijo de Martínez Nateras, Arturo Martínez Núñez, quien en esa fecha acababa de abandonar el cargo de coordinador general de la presidencia municipal de Acapulco (que para infortunio del puerto encabezaba el perredista Evodio Velázquez Aguirre) y se disponía a buscar una candidatura a diputado local por Morena, respaldado por su tío César Núñez Ramos, delegado nacional de ese partido en Guerrero.

La demanda era por despojo. Martínez Núñez los acusó de haberse apropiado del predio que su padre vendió a Protur y que ellos habían comprado a este organismo. Para reclamar la propiedad del terreno, Martínez Núñez alegó que Martínez Nateras se lo había “donado”. Pero esa “donación” se realizó años después de que Martínez Nateras había vendido el predio, y en efecto, fabricaron un documento de donación e incluso una escritura en favor de Martínez Núñez, que tiene el número 5469 y está fechada el 14 de julio de 2017. Esta escritura fue procesada por el notario número 18 con sede en Acapulco, Cuauhtémoc García Amor. (Misael Habana de los Santos, “Denuncian por fraude a candidato de Morena”, Agencia Quadratín Guerrero, 15 de mayo de 2018.)

En una conferencia de prensa, Plata Leyva explicó la semana antepasada que la demanda por despojo fue desechada por el juez ante su evidente falsedad. Sin embargo, Martínez Núñez volvió a la carga con otra demanda, esta vez por nulidad del contrato de compra venta firmado con Protur. Es de suponer que la base de esa segunda demanda es la misma, el acto de “donación” de Martínez Nateras a su hijo y la escritura obtenida por Martínez Núñez mediante la notaría de Cuauhtémoc García Amor.

En este punto debe señalarse que todas las maniobras en perjuicio de Plata Leyva y su esposa, maniobras que parecen sacadas de un manual de la delincuencia organizada, no habrían podido prosperar de no haber incurrido Martínez Nateras y Martínez Núñez en acciones abiertamente fraudulentas y constitutivas de delitos, como lo hicieron ver los demandados, y de no haber contado con complicidades en esferas de poder.

Todo sugiere que el intento de despojo contra los propietarios del terreno se originó en la notaria número 7, pues resultó que su titular Samantha Salgado Muñoz es nada menos que esposa de Martínez Núñez. Y para agravar el cuadro así trazado, resulta también que Salgado Muñoz es la presidenta del Colegio de Notarios de Guerrero, función que le confiere relaciones e influencia.

Plata Leyva y su esposa han exhibido toda clase de documentos que sustentan sus denuncias, papeles que entre otras cosas contienen las firmas de Martínez Nateras y comprobantes de Protur, en los cuales queda demostrada la venta que hizo el ex dirigente comunista a Protur, y la venta de Protur a Plata Leyva. Asombra que en esas circunstancias Martínez Núñez persista con actos ilegales en su intento de apoderarse de lo que no es suyo.

Como consecuencia de todo lo anterior, el empresario Jorge Armando Plata Leyva y su esposa interpusieron una demanda penal contra Martínez Núñez por fraude procesal, falsedad ante autoridad, simulación de hechos y pruebas, y responsabilidad profesional y técnica. Como Martínez Núñez ya es diputado local por Morena y tiene fuero, las víctimas de este atraco en vías de ejecución apelaron al Congreso del estado y al gobernador Héctor Astudillo Flores para impedir que el legislador utilice su cargo y sus influencias para tratar de sacar ventaja en los procesos legales, el segundo que el diputado abrió contra ellos y el de ellos contra el diputado. También para que las autoridades del estado revisen el irregular comportamiento de la notaria Samantha Salgado.

Al septuagenario Martínez Nateras parece no preocuparle el grave efecto de sus acciones, pues no ha dicho nada públicamente. En cambio, Martínez Núñez se ha declarado víctima de una campaña de odio, infundios y calumnias, y, en una actitud que delata su falta de escrúpulos y revela el juego en el que pretende refugiarse, escribió en un artículo que “al golpearme intentan golpear al movimiento que encabeza López Obrador”. Pero ha eludido hasta ahora responder a la cuestión central, que es la ilegalidad de las acciones emprendidas con su padre.

Es evidente que Martínez Núñez utilizó su posición primero como funcionario público y ahora como legislador, para tratar de darle apariencia de pleito legal a lo que no es sino un intento de despojo. Y que ahora, además, invoca su pertenencia a Morena para evadir su responsabilidad en este absurdo fraude. Ese es el significado de su alusión a López Obrador, a quien de ese modo involucra en hechos que ponen en entredicho la esencia ética y moral del proyecto lopezobradorista.

A Martínez Nateras lo define el laxo código con el que gobierna su vida pública, expuesto entre otras cosas en su nebulosa renuncia al Partido Comunista en los años ochenta y su afiliación al salinismo en los noventa. Su hijo también muestra ese mismo vacío de principios. En realidad, Martínez Núñez no tiene nada que ver con López Obrador o con la creación de Morena. Antes trabajó en posiciones de primer nivel en Guerrero con Zeferino Torreblanca y Angel Aguirre Rivero, y en el 2015, ante la derrota del PRD, se fue a trabajar con el gobernador de Morelos, Graco Ramírez, como coordinador de comunicación social, empleo en el que permaneció hasta septiembre de 2016. En enero de 2017 fue nombrado en la coordinación de la presidencia municipal de Acapulco bajo el gobierno del PRD. Sólo hasta julio de 2017 dejó ese cargo para empezar a maquillarse como morenista, y como es de conocimiento público, su candidatura a diputado local fue una completa imposición de su tío César Núñez.

Como puede percibirse por el empeño que Martínez Núñez ha puesto en esta pretensión, está decidido a despojar a la familia Plata Leyva mediante el uso de sus relaciones políticas, el poder de Morena y el supuesto cobijo de López Obrador. Sería deseable, y sano, que el Poder Judicial de Guerrero impida este vil atraco. También a Morena y su fracción en el Congreso de Guerrero concierne este asunto. A menos que eso sea parte de la cuarta transformación.

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