Martha Cupa León

¿Qué hubiera pasado si esta pandemia hubiese ocurrido en 1989? En esa época no existía el internet; había televisión por cable, pero era cara, así que no todos la teníamos. Dependíamos de la TV abierta, de los periódicos impresos.

El coronavirus llegó en 2020, y a pesar de la vasta información con la que contamos ─y que a veces también nos mal informa─ se nos ha atravesado una densa niebla en el camino que nos impide ver con claridad el camino a seguir para mantenernos física, emocional y económicamente sanos.

Imaginemos que debemos llegar a una ciudad vecina que no conocemos. Llevamos un mapa. La carretera está oscura; con los faros del auto solo podemos ver 10 metros hacia adelante. ¿Podemos llegar a esa ciudad viendo solo esta distancia? Sí, porque con esto nos basta para saber cuál es el siguiente paso. 

Sin embargo, cuando estamos seguros de cuál será ese siguiente paso, nos topamos con una vaca echada: la pandemia es una “mega vaca” echada que nos encontramos de repente. Con la información que nos brinda el mapa podemos elegir la mejor alternativa: quitarla, rodearla o brincarla.

Para poder superar cualquier obstáculo que se nos atraviese, primero debemos identificarlo, sugiere Emilio Pineda, licenciado en Ciencias de la Comunicación, conferenciante, consultor y capacitador en temas de comunicación e inteligencia emocional. Además del riesgo de contagiarnos, otro grave problema que ha ocasionado la pandemia a gran parte de la población es el desempleo. 

Si nos proponemos resolverlo, es necesario ser honestos con nosotros mismos al respondernos la siguiente pregunta: ¿Qué me interesa más, la actividad que realizaba en el trabajo o el dinero que obtenía por este?, y dependiendo de la respuesta, buscar un empleo con las mismas tareas que hacía en el anterior o un sueldo igual o mejor.

Ahora bien, extrañas el dinero, pero no a la gente con la que te relacionabas en el empleo anterior. Entonces realiza un trabajo independiente: pierde el miedo a estar con gente desconocida. Pero ¿qué trabajo puedo realizar para tener éxito?, te preguntas y recuerdas que cocinas sabroso. No obstante, esto no es suficiente porque para poner un negocio exitoso debes pensar cuál problema les resolverás a otros. Por ejemplo, si pones una fonda les resuelves a los oficinistas el problema de la comida: rápida, barata y sabrosa.

La mejor inversión para cualquier proyecto es creer en nosotros mismos, confiar en lo que sabemos, en lo que hacemos y en lo que somos. Nuestra cultura nos dice que debemos ser modestos y esto lo tomamos tan al pie de la letra que incluso hablamos mal de nosotros mismos, lo cual es un error.

Cuando era niña, mi padre me decía: tú no hables de tus destrezas, deja que los demás las reconozcan. Sin embargo, en los ámbitos laboral, social y hasta en el familiar, estamos rodeados de gente negativa que no solo no aprecia nuestras cualidades, sino que nos inventan defectos para malquistarnos con otros. Por eso desoí a mi padre y opté por hablar de mis virtudes si son reales: decidí mejorar la relación conmigo misma, ya que, a final de cuentas, soy yo quien me parto la espalda para resolver mis problemas. 

No obstante, aunque nos sintamos expertos en algún tema o habilidad, también es conveniente tomar conciencia de que no conocemos todo sobre él, por tanto, es conveniente escuchar las experiencias de la gente que ha logrado el objetivo al que aspiramos. 

Durante el curso “Pensamiento creativo”, organizado por el Museo Memoria y Tolerancia, Emilio Pineda sugirió que, si el problema al que nos enfrentamos es muy difícil, nos disociemos de él y lo concibamos como si fuera de alguien más. ¿Qué consejo le daríamos a otra persona que se enfrenta a la misma situación que nosotros? En ese caso nuestro punto de vista sería más objetivo y, por tanto, mejor. 

Seguramente le diríamos al otro: Si no lo sabes, investígalo. Si no lo sabes hacer, aprende y practícalo. Si de plano no das una, llama a quien sabe e intégralo a tu proyecto. Sé constante, disciplinado. Cree en ti. No tengas miedo al ridículo. Procura estar relajado, informado, motivado, disóciate del problema, ignora los comentarios negativos porque no aportan. Define con claridad el objetivo que quieres alcanzar. Planea rutas de solución y rutas de ejecución. Evalúa el resultado. Sé autocrítico, pero solo al final.

La vida es un arte: mientras más la experimentemos mejores caminos encontraremos y, quizá, hasta seremos capaces de quitar esta “mega vaca” echada que es la pandemia.