*La propia Asociación de Organizaciones de Investigación Clínica de Rusia durante esta semana mostró su escepticismo.

Federico Kukso

Esta mañana, por primera vez en el mundo, se ha registrado una vacuna contra una nueva infección por coronavirus “, dijo el presidente Vladimir Putin.

La vacuna se producirá en dos sitios: en el Instituto Gamaleya -donde fue desarrollada- del Ministerio de Salud de Rusia y la empresa Binnopharm (Биннофарм).

La vacuna rusa se conoce como Sputnik V, un detalle que expone cómo en esta peligrosa jugada está en juego el orgullo ruso. Y que se trata de un nuevo episodio de una carrera más política que científica.

No hubo presentación de datos en revista científica con revisión de pares. Y los ensayos clínicos empezaron recién hace dos meses.

Una de las hijas de Putin (no se sabe si Maria o Katerina) habría recibido la vacuna.

Esta jugada podría tener consecuencias terribles. Rusia de por sí ya tiene un fuerte movimiento antivacunas. Esta supuesta vacuna para prevenir COVID podría llevar a que la gente desconfíe más y evite vacunar a sus hijos contra el sarampión, paperas, etc.

También tendría efectos fuera de la fronteras rusa. Consecuencias no deseadas de esta vacuna podrían fortalecer actitudes antivacunas en otros países.