¿Sabías que Sor Juana era una de las más activas y solicitadas en las Casas del Placer?

 

Martha Cupa León

 

–¿Sabes quién fue Sor Juana Inés de la Cruz? –le pregunté a mi hijo de 23 años, mientras trotábamos por los Viveros de Coyoacán.

–Una monja –contestó displicente sin perder de vista el camino. 

–¿Qué más sabes de ella?

–Que era poetisa… que está en los billetes de 200 pesos… bueno, en los nuevos ya no…

–¿Te gustaría saber un poco más sobre ella?

–No. Prefiero ocupar mi mente con conocimientos más útiles, y no con la vida de una monja aburrida.

–¿¡Aburrida!? ¡Sor Juana era una religiosa jocosa, ingeniosa y divertida, tenía un gran sentido del humor! 

–Todas las monjas son aburridas.

–Bueno, para entender a Sor Juana hay que contextualizarla. ¿Sabías que ella era una de las más activas y solicitadas en las Casas del Placer?

–¿De qué me estás hablando? ¿De una monja o de una película taquillera? –Mi hijo se detuvo y volteó a verme, sorprendido.

–En la segunda mitad del siglo XVII, las Casas del Placer eran talleres literarios dentro de conventos, espacios consagrados al placer de la lectura. Predominaban en Portugal y estaban formados por mujeres nobles y religiosas portuguesas y españolas que también eran intelectuales, como Sor Juana.

Mi hijo y yo dejamos de trotar y continuamos caminando. Ahora él ya estaba interesado en el tema. Seguí hablando de ese aspecto de Sor Juana que escuché recientemente durante la presentación del libro ENIGMAS OFRECIDOS A LA SOBERANA ASAMBLEA DE LA CASA DEL PLACER. Edición, crítica, estudio y notas de Yadira Munguía, en el marco del Seminario Permanente de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

En ese evento, Rosario Avilés, una de las presentadoras del libro, explicó que las monjas portuguesas eran una conjunción de mujeres letradas, monjas y amigas que leyeron parte de la obra de su colega mexicana: les gustó tanto que lograron comunicarse con ella por medio de cartas en las que escribieron enigmas. Sor Juana encontró en ellas la completa aceptación de su obra y  la oportunidad de compartir el placer del conocimiento y la dicha de escribir. 

“Las religiosas necesitaban esparcimiento, algo lúcido, entretenido, y lo consiguieron a través de enigmas, los cuales tienen que ver con las aporías y, por tanto, requieren de un conocimiento vasto, gran cultura y mucho humor. El placer lo consiguen con lo divertido de esos enigmas que crean en los momentos de ocio desde donde surge la filosofía. Así, el espacio espiritual, reflejado en el convento, permite a las mujeres tener movilidad social y crear redes de intelectualidad femenina”.

Otra de las presentadoras: Virginia Aspe Armella, licenciada en Filosofía por la Universidad Iberoamericana y doctora en Filosofía por la Universidad de Navarra, después de señalar que el libro tiene un título taquillero, explicó que los enigmas compartidos entre las mujeres intelectuales de las Casas del Placer en Portugal y Sor Juana, eran acertijos delicados, inteligentes e ingeniosos, muy al estilo sorjuanino. 

Aspe Armella, quien es investigadora de tiempo completo de la Facultad de Filosofía de la Universidad Panamericana de México y miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel II, indicó que el libro presentado en esa ocasión es un exhaustivo estudio histórico y documental de los Enigmas, un texto poco conocido de la Décima Musa. Esta obra de Sor Juana compuesta por una serie de 20 redondillas en forma de enigmas, estilo usual entre la alta sociedad de los siglos XVI al XVIII, eran especialmente utilizados en tertulias palaciegas y de solaz lúdico en los conventos religiosos de varias órdenes.

Los enigmas están acompañados por una serie de paratextos en los que intervienen monjas lusitanas de diversos conventos, con poemas laudatorios, aprobaciones y censuras, lo cual lo convierte en un texto singular, valioso por su calidad y riqueza literaria.

Laura Yadira Munguía, autora del libro ENIGMAS OFRECIDOS A LA SOBERANA ASAMBLEA DE LA CASA DEL PLACER, es profesora investigadora del Departamento de Humanidades del Campus Guadalajara. Obtuvo el grado de Doctora en Literatura Hispanoamericana, otorgado por la Facultad de Filosofía y Letras de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). 

Lo que comenzó como un tema aburrido para mi hijo, terminó con una gran curiosidad por leer algunos de los enigmas compartidos por las monjas intelectuales y divertidas que ahora sabemos fueron Sor Juana y sus amigas de Portugal. Pero el conocimiento de esos acertijos inteligentes y humorísticos será tema de la siguiente caminata en los Viveros y de un nuevo artículo en Otro País.