OTRO PAÍS

 

Tomás Tenorio Galindo

El síndrome de querer comerse el mundo a puñados ha provocado en el gabinete de Andrés Manuel López Obrador, y en él mismo, tropezones que pudieron haberse evitado con tan sólo un poco de cuidado. Uno de esos tropezones es el desmentido que emitió el Vaticano ante la supuesta participación del Papa Francisco en el proceso de pacificación del país, que había sido anunciada por el equipo de López Obrador sin tener ninguna confirmación real.

Pero quizás el caso más importante de esta tendencia lo haya ofrecido el virtual presidente electo a propósito de la multa que el Instituto Nacional Electoral impuso la semana pasada a Morena por el manejo irregular del dinero depositado en el fideicomiso que ese partido creó para ayudar a los damnificados de los sismos.

Es verdad que parece exagerada la multa del INE contra Morena –197 millones de pesos—, pero eso seguramente se resolverá en la controversia jurídica que arbitrará el Tribunal Electoral, y hasta es posible que el caso resulte desechado. Lo que cuesta trabajo es asimilar la aparatosa respuesta que López Obrador dio personalmente a la sanción, para lo cual empleó –en demasía, desde nuestro punto de vista– el peso de su victoria electoral. Sin que hubiera necesidad de ello, debe subrayarse.

Calificar la determinación del INE como una “vil venganza” contra Morena, como dijo López Obrador, carece de sentido y es también una exageración. Sólo que en boca del próximo presidente, esa exageración y el pugilismo verbal que la acompaña suena y se parece a un acto de intimidación hacia la institución electoral. Se puede llevar más allá la reacción de López Obrador, pues pareciera estar dictando línea al Tribunal Electoral para que falle en el interés de Morena. Para que esto fuera así, bastaba con que el presidente electo dijera exactamente lo que dijo, y en el tono imperativo en que lo dijo.

Aparentemente sí hay irregularidades, quién sabe si suficientes y tan graves como para imponer una multa de 197 millones de pesos. El sábado pasado, los directivos del fideicomiso “Por los Demás”, todos miembros de Morena y cercanos a López Obrador, fincaron su defensa en la lejanía entre el fideicomiso y el partido, y hasta dijeron que nada tenían que ver uno con otro, se “deslindaron” de su partido, pero ese es un argumento notoriamente falso. El fideicomiso fue creado por Morena y fue operado por dirigentes de Morena. Y según el INE, de ese fideicomiso se beneficiaron las campañas de candidatos de Morena.

Para resaltar que el dinero que fue depositado en el fideicomiso provino de particulares y no de las prerrogativas que el INE entrega a Morena, López Obrador distribuyó el sábado copias de los recibos bancarios entregados a su esposa por dos donaciones que hizo en nombre suyo. Pero no estaba ni está bajo cuestionamiento la palabra del presidente electo, sino el manejo que los responsables del fideicomiso hicieron del dinero reunido. El punto clave es si parte de ese dinero fue utilizado en campañas de Morena, y el INE presume que sí, pues documentó retiros por muchos millones de pesos realizados por candidatos y líderes de Morena.

No era necesario que López Obrador respondiera tan agria y rijosamente al INE, incluso si éste estuviera equivocado o movido por un perverso deseo de venganza. Lo prudente habría sido zanjar el asunto dejándolo en manos de Morena y de los responsables del fideicomiso, como inevitablemente tendrá que ser.

Según estaba previsto, Morena debió presentar anoche en el Tribunal Electoral la impugnación contra la multa. Ese es el espacio para resolver este pleito, que no es ni puede ser un pleito del presidente electo, cuya capacidad de respuesta y movilización de la opinión pública debe estar sometida a la contención, la sensatez y la prudencia. Si no es así, el presidente arrolla y aplasta. Hay una razón más por la que no puede ser su pleito: por su compromiso de no encubrir ningún acto de corrupción, así se trate de allegados suyos. Si se comprueba que integrantes de su partido y de su círculo cercano incurrieron en irregularidades, esta es probablemente la primera oportunidad que tendrá López Obrador de honrar ese compromiso.

¿Más foros sobre seguridad pública?

De acuerdo con la información emitida ayer por el gabinete de López Obrador, el plan para pacificar al país surgirá de una serie de foros públicos que se realizarán por todo el país en los meses próximos. ¿Foros? ¿Acaso López Obrador y su equipo vivían en otro país, desconocen la realidad y necesitan que alguien se las diga? Toda la información que necesitan está en los medios de información, y a partir de diciembre tendrán a su disposición los expedientes de todas las víctimas. ¿Se verán obligados los padres de los 43 normalistas desaparecidos a peregrinar otra vez para enterar al nuevo gobierno de lo sucedido en Iguala?

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