¿Quál es aquella homicida

que piadosamente ingrata

siempre en cuanto vive mata

y muere cuando da vida?

El anterior es el Enigma No. 1 de la obra 20 enigmas dedicados a la Casa del Placer, de Sor Juana Inés de la Cruz. Estimado lector, te reto a que digas la respuesta. No te preocupes si no la encuentras: ni la propia autora la dijo, pero varios investigadores del tema coincidieron en que es… (La respuesta está más adelante. Mientras, piensa.)

En Portugal, principalmente en Lisboa, había monjas aficionadas a la poesía y se comunicaban por escrito de convento en convento; muchas eran nobles. Formaban una asociación o academia literaria llamada “la Casa del Placer” (a Casa do Prazer). Cuando leyeron Inundación Castálida (impresa en 1689) quedaron fascinadas: era como lo que ellas escribían, pero infinitamente mejor ¡y la autora era una monja como ellas!

Le pidieron a la virreina María Luisa Enríquez, mecenas de Sor Juana, que le dijera a esta que escribiera algo dedicado a ellas. La religiosa mexicana aceptó cuando se enteró de que a las monjas portuguesas no les interesaba precisamente la poesía “monjil”, con sus suspiros y sus ñoñerías. Eso que le pedían sus admiradoras era lo que le gustaba hacer, así que les escribió esos 20 enigmas que encierran una pregunta y el lector tiene que acertar.

El origen noble de las religiosas les daba libertades de tipo intelectual, y la religiosidad del convento permitía la instrucción de las mujeres: algunos conventos pedían de antemano que las monjas supieran latín lo bastante bien como para entender las oraciones que hacían. De este modo, los enigmas estaban destinados a gente entendida en el tema que abordaban, así como en poesía y en métrica. En la dedicatoria a las monjas, la autora precisa que no debe verse a los enigmas como adivinanzas, sino como explicaciones de una idea. Los enigmas son de las últimas composiciones “mundanas” que escribió la monja de México.  

Antonio Alatorre, experto en el tema, asegura que el enigma no es una adivinanza, aunque se le parezca: la diferencia es que la adivinanza se aclara con una palabra, pero la sustancia del enigma está en el argumento que lo explica, en el “relato” que da cuenta del acertijo. Nunca se llega al secreto que ocultan estos versos; por un lado, un enigma puede tener más de una solución, por otro, no se ha encontrado en algún manuscrito las explicaciones que dieron las monjas.    

Yadira Munguía, Doctora en Filosofía y estudiosa del tema, indicó que el título original de la obra es Enigmas ofrecidos a la discreta inteligencia de la soberana Assemblea de la Casa del Plazer, cuyo manuscrito está fechado en Lisboa en 1695, año en que murió nuestra Décima Musa. Está compuesta de 20 cuartetos en redondillas escritas entre dos signos de interrogación y precedidas por un inquisitivo “Quál”. Sor Juana no dejó ninguna respuesta porque es en lector quien debe buscarla.  

La obra se perdió y en 300 años no se supo nada de ella, hasta que en 1968 en la biblioteca de Lisboa la encontró un profesor mexicano que la dio a conocer en la revista Iberoamericana en España. En 1992 Antonio Alatorre, de El Colegio de México, hizo una edición de estos 20 enigmas, pero sin una respuesta. Sin embargo, Alatorre sugiere que la respuesta al Enigma No. 1 (que da inicio al presente texto) es LA ESPERANZA, pero no la virtud teologal, sino una esperanza a la que Sor Juana llama en un soneto:

 

Diuturna enfermedad de la esperanza

que así entretiene mis cansados años

y en el fiel de los bienes y los daños

tienes en equilibrio la balanza (…)

 

Virginia Aspe Armella, Doctora en Filosofía, señaló que es muy complicado dar una respuesta a los enigmas porque son juegos laberínticos cuyo tesoro está en su metáfora: la respuesta la tendría que dar la propia Sor Juana. Añadió: “todas las respuestas parecen verdaderas, pero solo deben tener una”. 

Un enigma es un planteamiento en el que se debe tomar en cuenta el contexto de la metáfora. Tiene un sentido profundo, puede ser un juego de palabras, un engaño, un acertijo que nos ayude a descubrir conocimientos que no sabíamos que teníamos.

El padre Javier García, autor de  Los 20 enigmas de Sor Juana Inés de la Cruzdescifrados dice que para encontrar la respuesta siempre se debe hallar una pista en cada uno. Afirma que la clave del primer enigma, que se refiere a la esperanza, es “¿cuándo te quitaron el nombre de homicida? Porque mientras esperas con anhelo, te está matando con la angustia y la incertidumbre y es piadosamente ingrata porque parece que te da el objeto de tu esperanza, pero luego te lo quita. —Siempre en cuanto vive mata— siempre mientras la esperanza está viva tú estás agonizando y solamente cuando muere da vida al alcanzar el objeto deseado.

“Sobre la esperanza Sor Juana,  habla a nivel de razón, era muy realista y no cree en la esperanza humana. Aunque tocaba mucho el tema de la esperanza pero en el plano totalmente racional y no teológico.”

El segundo enigma es: 

¿Quál será aquella aflicción

que es con igual tiranía

el callar la cobardía,

decirla desatención?

 

El padre García llega a la conclusión de que está hablando de celos, invita a que cuando haya dudas de celos hablen las parejas.

La pregunta es cómo siendo monja habla así. Al respecto explica que pudo saber de los celos por dos caminos. “Sor Juana fue una joven muy guapa y de la corte; el centro de atención de todo el palacio y de toda Nueva España; pudo haber tenido romances entre 15 y  17 años y pudo haber tenido desengaños. Pero también conocía muy bien el alma masculina y femenina.”

Del Enigma 16:

 

¿Quál es aquel arrebol

de jurisdicción tan bella

que, inclinando como estrella,

desalumbra como sol?

 

Yadira Munguía considera que la respuesta es: Génesis.