*Si la mayoría va a los museos con el interés primordial de tomarse fotos, me pregunto también: ¿Las visitas virtuales a los museos tendrán éxito durante esta pandemia de coronavirus? ¿Usted qué opina?   

Martha Cupa León

Pablo Picasso dijo: “El arte es una mentira que nos acerca a la verdad”, y esa es mi mentira favorita. Además de la literatura, me encantan los museos. En la situación actual de coronavirus, las visitas virtuales a museos nos dan la oportunidad de conocerlos sin tener que salir de casa. Podemos recorrer el Museo del Prado de Madrid, el Museo Nacional de Antropología de México, o el Louvre de París, entre otros.

Cuando voy a un museo suelo tomarme fotos con las obras que más me gustan y las comparto en las redes sociales con el fin de motivar a mis amigos y conocidos para que también vayan a admirar las bellas e interesantes piezas expuestas.

Sin embargo, hay museos en los que está prohibido tomar fotografías, como es el caso del Museo Nacional del Prado, considerado como uno de los mejores del mundo. Lo visité el 6 de octubre del año pasado. Llegué ahí en Metro, me bajé en la estación Atocha y caminé algunas calles. Después de esperar poco más de una hora en la fila, compré el ansiado boleto de 15 euros para entrar. 

Desde que puse un pie en el interior del recinto me advirtieron que no debía tomar fotografías, lo cual me pareció un poco frustrante porque no pude plasmar mi imagen junto a Las Meninas de Velázquez, el tríptico de El jardín de las delicias de El Bosco, Fusilamientos del 3 de mayo de Goya, La bacanal de los andrios de Tiziano, La anunciación de Fra Angelico, o El lavatorio de Tintoreto, entre otras piezas ahí expuestas. 

Me extasió la contemplación de las pinturas, esculturas, dibujos, estampas y grabados, así como las artes decorativas exhibidas, pero no pude evitar la sensación de que algo me faltó: tomar fotografías. Me llamó la atención que en las salas había personas sentadas frente a algunas obras, dibujándolas: se me ocurrió que es la única forma permitida de sacar del museo las imágenes de las grandes obras maestras, además de las réplicas que se adquieren en la tienda del recinto. Al salir me conformé con tomarme fotos en la fachada de ese hermoso lugar.

El 10 de octubre de 2019 pagué 27.50 libras esterlinas por un boleto de entrada a la Torre de Londres (Tower of London). Aquí sí está permitido tomar fotografías en todas las salas, excepto en donde están las valiosísimas Joyas de la Corona. Obviamente no perdí la oportunidad de plasmar mi imagen junto a la del castillo de 1000 años de antigüedad en el que se custodian las mencionadas joyas y que ha sido una fortaleza inexpugnable, un palacio real y una cárcel tristemente célebre.      

Del mismo modo conocí el Museo Británico cuya entrada es libre. Aquí permiten tomar fotografías en casi todas las galerías, así que plasmé imágenes desde la puerta principal en la calle Great Russell Street, el nivel 0 en el que además de salas de exhibición está la tienda y algunos cafés; el nivel 1 con su Biblioteca de Antropología y el Centro de Investigación; el nivel 2; el nivel 3 con varias salas y una gran restaurante; el nivel 4 y hasta el piso superior: el nivel 5.

Disfruté y fotografié las exposiciones de África, América, El antiguo Egipto, Las antiguas Grecia y Roma, Asia, Europa, El mundo islámico, Mesopotamia 1500-539 AC y otros más. Obviamente algunas galerías estaban muy llenas, por lo que elegí visitar primero las que tenían menos gente, como la 95 con la colección de cerámica china más grande fuera de ese país asiático; las salas 38 y 39 con relojes de la época medieval, o ¡por fortuna para mí!, la galería 27 con objetos aztecas y mayas procedentes de mi bello México.

Regresando al punto de las visitas virtuales, cito a Mario Vargas Llosa, a quien se le atribuye el concepto de “La democratización de la cultura” al referirse al hecho de poner la cultura al alcance de todos, lo cual es algo muy positivo en esta situación de aislamiento por la pandemia. 

Durante una visita al Museo de la FIFA en Zurich, Suiza –cuyo boleto de entrada costó 50 francos suizos– observé que la mayor parte de los asistentes eran jóvenes que tomaban fotografías con sus celulares y las subían inmediatamente a las redes sociales. Esto me llevó a preguntarme: ¿Cuántas personas van a las exposiciones porque les parecen interesantes y cuántas principalmente para tomarse fotos?

Si la mayoría va a los museos con el interés primordial de tomarse fotos, me pregunto también: ¿Las visitas virtuales a los museos tendrán éxito durante esta pandemia de coronavirus? ¿Usted qué opina?