*Según el testigo principal hasta ahora, Jesús, El Rey, Zambada, hermano de Ismael,  El Mayo,  Zambada, los ríos de millones de dólares han corrido por el sistema mexicano.

Jorge Meléndez Preciado

Cuando la serie Narcos llega a su cuarta etapa, después de 30 capítulos, y en la cual se aborda la historia mexicana con sus importantes personajes: El Chapo, Miguel Ángel Félix Gallardo,  Rafael Caro Quintero y Juan José Esparragoza,  El Azul (no se tiene certeza  si murió), el juicio de Joaquín Guzmán Loera entra en una etapa por demás interesante y polémica.

Según el testigo principal hasta ahora, Jesús, El Rey, Zambada, hermano de Ismael,  El Mayo,  Zambada, los ríos de millones de dólares han corrido por el sistema mexicano: investigadores de la PGR, jueces, militares de alto rango y hasta jefes de las policías especializadas, como el caso del siempre nefasto, Genaro García Luna han recibido cantidades enormes de billetes verdes, color de la mota. Éste, recordemos, hacía montajes para demostrar que era muy hábil para sus capturas (caso Florence Cassez) y utilizaba a las televisoras que nunca se negaban para conseguir su fama.

Genaro, dicen los que saben,  pagaba a diversos columnistas y   lo continúa haciendo. El ex jefe policiaco recibió  de El Rey, tres millones de dólares para que no molestara al cártel de Sinaloa. Y estaban organizando los mafiosos, una bolsa de cincuenta  millones de dolarucos para seguir con su negocio y obligar a los gendarmes a combatir a las bandas rivales.

En este tipo de declaraciones  han salido los nombres de ex presidentes como Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto (lo es desde que ganó López Obrador, aunque siga con su demagogia). Un trio nefasto que nos llevó por callejones de los que no podemos salir.

Sabemos, desde el asesinato de Manuel Buendía en 1984,  que el narcotráfico ha crecido, sobre todo a base de sobornos. No se olvide: quien ultimó al autor de la columna Red Privada, José Antonio Zorrilla Pérez, dio charolas de la DFS de Gobernación a varios narcotraficantes,  y muchos comandantes de la Policía Judicial se pasaron a las filas de los malosos. Algo que llegó al punto máximo cuando los miembros más destacados del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (GAFES),   se convirtieron en Los Zetas.

Así pues, la gran corrupción existente desde hace años ha impedido que la policía (en sus diversas modalidades) y hasta el ejército se enfrente con quienes son sus aparente enemigos, ya que la información recibida con antelación por los narcos impide cualquier acción en contra de ellos. Algo que se ha mostrado en los últimos meses, ya que Nemesio Oseguera, El Mencho, líder del Cartel de Jalisco Nueva Generación, ha sido alertado para que los diferentes cuerpos de seguridad no lleguen a tiempo.

Ocasionalmente alguno cae porque no es auxiliado  en el momento preciso. Como fue el caso del llamado Jefe de Jefes,  Arturo Beltrán Leyva,  en Cuernavaca, Morelos (2009), abatido por la Marina debido a que sus grupos armados  no pudieron superar el cerco formado por esa fuerza armada.

Igual le pasó a El Chapo,  en la más reciente detención, donde un Policía Federal, Nicolás Perrín, lo detuvo y realizó un operativo de cambio de lugar antes que fueran  a rescatarlo las huestes de Sinaloa.

El juicio en Nueva York, que lleva únicamente cuatro sesiones e ira para largo, será un exhibición amplia del  decadente sistema político mexicano, independientemente a las conclusiones que se lleguen, ya que exhibirá de manera nítida lo  mal se ha realizado un trabajo importantísimo: la seguridad de los mexicanos. Los cuales hemos sufrido la muerte de un cuarto de millón de compatriotas en doce años, la desaparición de más de 45 mil hermanos y la partida de sus lugares de decenas de miles. Todo porque los poderes oficiales que debieron atacar a los delincuentes no sólo lo evitaron sino incluso se coludieron con ellos. Varios, por cierto, fueron banqueros como Félix Gallardo, quien con antelación estuvo como el principal escolta del siniestro gobernador de Sinaloa, Leopoldo Sánchez Celis.

Crimen y poder de la mano en nuestro país.

  1. Una aberración era  que Paco Ignacio Taibo II estuviera  impedido de no ser director del FCE, por una reforma que introdujo Miguel de la Madrid en su sexenio, donde se dice que sólo los mexicanos por nacimiento lo podrán ser. De la Madrid encabezó el FCE y su trabajo fue tan gris como el de presidente de la República. PIT II ha formado centenas de miles de lectores y es de los escritores más reconocido dentro y fuera del país, con ediciones de miles de ejemplares, que ya quisiera la mafia literaria. Afortunadamente el Senado ya enmendó ese despropósito. Por otro lado, es una terrible equivocación  desaparecer los medios públicos y volverlos gubernamentales. El legislativo de Morena llevará sobre las espaldas esa terrible regresión, pero sin duda se le cobrará, también, al Ejecutivo.

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