El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011) aseguró que fue víctima de una grave mentira jurídica, después de que la Justicia anulara las condenas que lo llevaron a la cárcel.

Fuente: SP Noticias
“Fui víctima de la mayor mentira jurídica contada en más de 500 años de historia”, aseguró Lula en sus primeras palabras tras la decisión judicial, que le permite ser candidato en las elecciones presidenciales de 2022.
Lula añadió que no hay un brasileño con más motivos para guardar rencor que él, pero que no tiene ese odio.
“Sinceramente, no lo tengo porque el sufrimiento que el pueblo brasileño está pasando, el sufrimiento que los pobres están pasando en este país es infinitamente mayor que cualquier delito que cometieron contra mi”, aseguró.
En este sentido, expresó su solidaridad a las víctimas del COVID-19 en Brasil y al trabajo de los “héroes y heroínas” del sistema de salud pública.

Lula agradeció especialmente la “valentía” del presidente argentino Alberto Fernández, que le visitó cuando estuvo preso en Curitiba aún sabiendo que eso podría perjudicarle electoralmente.
También agradeció el gesto del Papa Francisco, que envió a un emisario a Curitiba, y su lucha contra la desigualdad, así como el apoyo de todas las personalidades políticas que se solidarizaron con él mientras estuvo en la cárcel.

Lula se emocionó especialmente al recordar a las personas que estuvieron acampadas frente a la sede de la Policía Federal de Curitiba: “Estuvieron allí 580 días, todo el santo día, me despertada, comía y me iba a dormir con mujeres y hombres de Brasil gritando mi nombre”, recordó.
Elecciones de 2022
Lula aseguró que está pensando en las elecciones de 2022, y no descarta ser candidato, aunque añadió que aún no es el momento de pensar en posibles nombres, sino de buscar unidad en la izquierda.
“Estamos pensando en 2022, vamos a debatir si habrá un candidato de un frente amplio [de varios partidos de izquierda], si habrá un candidato del PT”, dijo el expresidente, remarcando que hay un momento para todo y que la prioridad ahora es recorrer Brasil “para hablar con el pueblo”.
Lula remarcó que ahora no hay que entrar en “peleas menores” y se mostró dispuesto a dialogar con las otras formaciones del campo progresista, pero dejando entrever que tiene ganas de volver a buscar la presidencia.
“Antes soñábamos con volver a hacer este país grande (…) por eso quiero deciros que quiero dedicar el resto de vida que me queda, y espero que sea mucho, a recorrer este país para conversar con el pueblo; el pueblo no puede permitir que un ciudadano que causa los males que Bolsonaro causa al país continúe gobernando y vendiendo el país, algo vamos a tener que hacer para que el pueblo pueda volver a soñar”, remarcó emocionado.

A sus 75 años, Lula afirmó que se siente joven “para pelear mucho” y con energía suficiente para asumir la construcción de ese sueño: “La palabra desistir no existe en mi diccionario”, subrayó, pero matizó que el tema de una hipotética candidatura en 2022 se debatirá “más adelante”.
En tono de pre-candidato, el líder izquierdista afirmó que quiere conversar con la clase política, destacando que hay que tener en cuenta a todas las formaciones, no sólo a los progresistas, y con los empresarios, sobre todo para intentar entender la “locura” que les lleva a estar de lado de las políticas de austeridad y recortes del gobierno de Jair Bolsonaro.
“No tengan miedo de mí; soy radical porque quiero ir a la raíz de los problemas de este país”, adviritó como una especie de guiño para el mercado financiero, que reaccionó con pérdidas en la Bolsa brasileña cuando se supo que Lula podía volver a la presidencia en 2022.
Lula carga contra Bolsonaro
Lula da Silva cargó contra el mandatario Jair Bolsonaro diciendo que Brasil no tiene gobierno y que es urgente apartarlo del poder, por lo que pidió que la izquierda se movilice y empiece a trabajar en las elecciones de 2022.
Lula pidió a los brasileños que se vacunen contra el COVID-19 y criticó duramente a Bolsonaro.
“No sigan ninguna decisión del imbécil del presidente de la República o del ministro de salud, vacúnense”, pidió.

Lula, que a sus 75 años se vacunará en Sao Paulo la próxima semana, remarcó que si Bolsonaro “respetase” al pueblo brasileño en marzo del año pasado habría creado un comité de crisis para afrontar la pandemia y habría priorizado el dinero para comprar el máximo de vacunas posible.
En su opinión, en la actualidad Brasil sufre con la falta de vacunas “porque un presidente se inventó una tal cloroquina, que el COVID-19 era una gripecita, una cosa de cobardes; ese no es el papel de un presidente de la República en el mundo civilizado”.
“Este país no tiene gobierno, este país no cuida de la economía, no cuida del empleo, del salario de la salud, del medio ambiente, de la educación de los jóvenes o de los niños de la periferia, ¿de qué cuidan?”, lamentó el expresidente.
El líder del Partido de los Trabajadores (PT) admitió que hay entre un 15 y un 20% de simpatizantes fieles al líder de la ultraderecha brasileña, a los que llamó “público miliciano”, pero añadió que poco a poco Bolsonaro está probando que “sólo con mentiras no se gobierna un país”.
Lula recordó que cuando él gobernaba Brasil era la sexta economía del mundo y se mostró dispuesto a “retomar” el sueño de un país grande, soberano y capaz de reducir la desigualdad y cuidar de los más pobres.