*Se vio involucrado en varios hechos judiciales de diversa índole, entre los que se encuentran el arresto en abril de 1991 por posesión de cocaína y la condena, en 1999, a dos años de prisión en suspenso por agredir a varios fotógrafos con un rifle de aire comprimido en 1994.

 

Martha Cupa León 

El día cuatro después de Maradona, los integrantes del grupo internacional “Notas migratorias César Vallejo” nos reunimos nuevamente para hablar sobre lo que más nos interesa: la solidaridad sin fronteras. Sin embargo, en esa mañana dominical el tema casi obligado fue el revuelo mundial causado por la muerte del  astro argentino.

A los 30 integrantes del mencionado grupo: periodistas, literatos y poetas nos une la admiración que sentimos por el escritor peruano, así como el interés de poner en evidencia una problemática social relevante a nivel migratorio, propiciar un cambio favorable y contribuir con dar a conocer el legado cultural de nuestros migrantes y su natural fusión universal… Pero ¿cuál es la relación entre Diego Armando Maradona y César Vallejo? La respuesta es que ambos dejaron de pertenecer a sus lugares de origen para convertirse en ciudadanos del mundo. 

Sin duda podemos decir que César Vallejo es un buen ejemplo para la juventud y prueba de esto es que el presidente peruano Francisco Sagasti, el 17 de noviembre del presente año durante su discurso de juramentación, citó unas líneas del poema de su connacional Vallejo titulado “Considerando en frío, imparcialmente”. El 25 de este mismo mes falleció Diego Maradona y fue velado en la Casa Rosada de Buenos Aires, dentro de la cual se encuentra el despacho del presidente de Argentina, Alberto Fernández.

Muchas personas consideran a Diego Armando como el mejor jugador de la historia, pero muchas también lo tildan de “mal ejemplo para la juventud” desde el momento en que fue acusado de dopaje. 

Nuestra reunión de Notas Migratorias se dividió entre quienes destacamos el desempeño del astro argentino como futbolista, y quienes argumentaron que sus éxitos se vieron empañados por su adicción a las drogas. Señalé que Maradona fue un artista con los pies y que a los artistas se les debe recordar por su obra, no por lo que hicieron en su vida personal. 

Sin embargo, mi compañero Miguel desde España difirió de mi opinión: indicó que Diego Armando no fue un artista, sino un futbolista y que más bien se le puede asemejar con un gladiador porque el fútbol representa una lucha entre dos bandos y que el éxito futbolístico de Maradona convirtió su vida personal en pública, por lo que muchos de sus admiradores se enteraron de sus actitudes contrarias a la moral.

Efectivamente, el “Pelusa” nacido en Lanús, una pequeña provincia de Buenos Aires, en varias oportunidades debió ser internado en terapia intensiva debido a afecciones cardíacas agravadas por el uso de cocaína. Además se vio involucrado en varios hechos judiciales de diversa índole, entre los que se encuentran el arresto en abril de 1991 por posesión de cocaína y la condena, en 1999, a dos años de prisión en suspenso por agredir a varios fotógrafos con un rifle de aire comprimido en 1994.

Aunque Maradona no pudo manejar su carácter divino, sí lo puedo considerar como un ejemplo para la juventud: un ejemplo de lo que no se debe hacer. Los niños y adolescentes que vieron a su ídolo consumiendo bebidas embriagantes o actuando bajo los efectos de otros estupefacientes pudieron admirar la falsa realidad de que se puede combinar el desenfreno con la disciplina. Es como cuando los pequeños ven que constantemente los adultos se emborrachan en las fiestas familiares y conforme los niños van creciendo y siendo testigos de esos hábitos, comienzan a ver estos como normales.

Y a propósito de la familia, sabemos que lo que hace un famoso no determina de modo fundamental la actitud de un niño o adolescente, sino que esta es primordialmente resultado del ejemplo que reciben en casa. Por tanto, en lugar de intentar descargar nuestras responsabilidades en gente como Maradona, convirtámonos en lo que deseamos que sean nuestros hijos.

Independientemente de si es un ejemplo para la juventud o no lo es, yo me quedo con el gol que anotó el astro argentino en el Estadio Azteca aquel 22 de junio de 1986 durante el partido contra Inglaterra, que en la religión del fútbol lo convirtió en un semidiós y que marcó un antes y un después del “Pelusa” Diego Armando Maradona.