*Unos 15,000 presenciaron los oficios en el interior del templo y el resto lo hizo desde las calles aledañas y a través de pantallas gigantes.

Otro País Noticias, Guadalajara (México), 14 agosto (EFE).- Cerca de 500,000 personas, provenientes de 57 países, participaron hoy en la santa cena, la mayor festividad de la Iglesia de la Luz del Mundo, que tiene su sede principal en Guadalajara, Jalisco.

Durante la tarde y noche los fieles llenaron las calles de la Perla Tapatía, la zona en la cual fue fundado el templo mayor de esta organización religiosa y que cada año sirve de escenario para su festividad más importante, que dio inicio el 7 de agosto pasado.

La santa cena es la representación de la última cena de Jesucristo con sus apóstoles y en la que reparten 600,000 trozos de pan ácimo y 20,000 litros de vino elaborados especialmente por los mismos miembros de la Iglesia, explicó el vocero de la institución Eliezer Gutiérrez.

“Es la celebración religiosa más importante que tenemos, es un servicio de adoración y de alabanza pero con la característica de la manera en que los creyentes en Cristo le recordamos”, afirmó.

Vestidos de blanco en señal de pureza, los fieles escucharon los sermones del presidente internacional de la iglesia, Joaquín García, entonaron cánticos y oraron por cerca de seis horas.

Unos 15,000 fieles presenciaron los oficios desde el interior del templo mientras que el resto lo hizo desde las calles aledañas y mediante pantallas gigantes.

En un acto inusual, García salió del templo y recorrió a pie las calles de alrededor para estar cerca de los fieles, en especial de los jóvenes.

Juana Ramírez, quien viajó desde el estado de Guanajuato (centro de México), contó que desde hace 39 años acude a esta celebración junto con su familia como una forma de “obediencia” al llamado de su pastor también llamado “apóstol de Jesucristo”.

“No es una tradición como tal, más bien es obedecer al mandato de Dios, el cumplimiento de la palabra de Dios y (venimos) con mucha gratitud de que nos permite a lo largo de un año volver a presentarnos en este lugar”, afirmó.


Mientras que María Elizabeth Murillo, una adolescente que acudió por primera vez a esta celebración desde su natal Colombia junto con sus padres, consideró que es “un privilegio participar de la mesa del Señor”.

“Siento felicidad, alegría y mucha bendición porque esta es la cena de Cristo y se siente bien estar junto a él”, aseguró.

Unos 3,500 ministros designados por sus buenas obras fueron los encargados de repartir el pan entre cada uno de los asistentes incluso dentro de las casas ubicadas a unas seis cuadras alrededor del templo principal.

Luego de la santa cena, los fieles participarán este miércoles en una ceremonia de despedida para prometer que mantendrán su fe como parte de su vida cotidiana.