Otro País NoticiasSergio Robles / Quadratín Guerrero, Acapulco, Gro., 29 de agosto de 2017.- El nuncio apostólico en México, Franco Coppola, reconoció que en todo el mundo hay diferentes tipos de conflictos, pero advirtió que México, Guerrero y Acapulco se encuentran en una situación de “emergencia especial” por la inseguridad y la violencia.

En este sentido, urgió al nuevo arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González, quien este martes tomó posesión de la arquidiócesis, a brindar una atención especial a los jóvenes, ya que necesitan acompañamiento y que se les brinde un futuro, o de lo contrario advirtió que “hay otros” que van a ofrecérselos, en referencia a la delincuencia organizada.

Puntualizó: “Todo el mundo está en emergencia, pero aquí en México, en Guerrero y Acapulco es una emergencia especial, una atención especial a los jóvenes, necesitan acompañamiento, necesitan futuro y en esto la Iglesia tiene que juntar esfuerzos” junto a la sociedad y las autoridades.

Durante su discurso en una misa en el Centro de Convenciones, tras la toma de posesión de Leopoldo González como arzobispo del puerto, monseñor Franco Coppola afirmó que cuando uno llega a Acapulco, lo primero que se piensa es que se está en una de las ciudades más violentas del mundo o más peligrosa.

No obstante, indicó que pese a ello, ha visto “gente que lo ha esperado (al arzobispo) bajo la lluvia, sol, pero esperaba a su pastor con tanto cariño, sin conocer a su pastor ya lo esperaban” y que esto quiere decir que pese a la violencia que hay, ésta “no ha alcanzado a perder este sentido cristiano, de esperanza, aquel que espera a su pastor para seguir luchando y testimoniando y construyendo la civilización del amor”.

Agregó que “me ha dado también mucha alegría escuchar en la rueda de prensa, a leer el saludo del monseñor que ha ofrecido a todos los periodistas, me parece muy bien, desde mi juventud y experiencia como obispo, se ha comprometido a venir y caminar con ustedes, quiero que sea el primer deber del arzobispo y de cada uno de nosotros los sacerdotes, caminar con ustedes”.

Por otra parte, el representante del Vaticano en México destacó que la principal misión de los obispos y sacerdotes es atender a las víctimas de la violencia, “como a las madres, a los padres, hermanos y familiares. Estar cercanos, curar a los corazones quebrantados, ayer uno de los sacerdotes recordaba que el Papa Francisco vino a México, donde dijo de la atención al riesgo de la resignación. Nada puede cambiar, es así, sobre todo nosotros tenemos que ser testigos de las grandes obras del señor”.

Dios “nos llama a curar los corazones quebrantados y animados, claro hay una muerte, pero el Señor ha vencido la muerte, ha resucitado, proclamar el perdón a los cautivos, la libertad a los prisioneros, cuánta gente cautiva y prisionera hay en Acapulco”, concluyó.