OTRO PAÍS

Tomás Tenorio Galindo

Los triunfos de Morena en las elecciones de gobernador en Puebla y Baja California confirman que se mantiene casi intacta la popularidad del presidente Andrés Manuel López Obrador, que aún es capaz de impulsar a la victoria a los candidatos de su partido y que el proyecto de la Cuarta Transformación dispone de oxígeno suficiente para ensanchar y enraizar en el país su incipiente hegemonía.

Ninguna de las severas medidas restrictivas y los recortes indiscriminados impuestos por el gobierno de López Obrador, lo mismo de presupuesto y de personal, ni la asfixia financiera a que somete en este momento a los gobiernos estatales, parecen haber producido la menor duda en los electores de seis estados sobre la calidad de la propuesta lopezobradorista. No al menos en Puebla y Baja California, donde Morena obtuvo ayer un triunfo contundente y rompió el predominio del PAN, predominio que en el estado del norte tenía una antigüedad de 30 años.

Es inevitable relacionar estos nuevos triunfos electorales de Morena con el impacto de los programas sociales del gobierno federal en la población electora, que sin duda compensan en mucho los efectos que los recortes presupuestales tienen también entre amplios sectores de la población, especialmente en materia de salud. Es posible que los resultados de ayer sean consecuencia de la dispersión de recursos mediante esos programas, y también de los actos públicos que López Obrador realiza cada semana por todo el país para llevar la noticia de esos programas gubernamentales.

Morena y la UAG o ¿dónde estaba Félix Salgado en 2014?

¿Qué hacían dos legisladores federales de Morena en una reunión de una organización universitaria realizada el sábado 25 de mayo en Chilpancingo?

A la asamblea que ese día realizó la Coordinadora Universitaria en el auditorio de la Facultad de Matemáticas, asistieron el senador Félix Salgado Macedonio y el diputado federal Rubén Cayetano, ambos del partido en el poder. Al calor de la consigna de “rescatar” la universidad, los resolutivos del encuentro fueron solicitar una “auditoría integral” a la Universidad Autónoma de Guerrero, restablecer el proyecto de Universidad-Pueblo y ejercer a plenitud la gratuidad de la enseñanza, es decir, la eliminación de las cuotas que cobra la institución, pues ahí “se cobra hasta para ir al baño”, según dijo el ex rector Ramón Reyes Carreto. (La Jornada Guerrero, 27 de mayo de 2019)

No es la primera vez que Morena manifiesta su intención de tomar el control de la UAG. Con ese mismo propósito, en el Congreso del estado algunos diputados de Morena han planteado iniciativas que vulneran la autonomía universitaria y evidencian la intención de montar un cerco en torno a la institución. En la reunión del 25 de mayo Salgado Macedonio expuso con toda claridad el móvil que lo impulsa. Sin ninguna precisión y sin mostrar o citar prueba alguna, habló de “irregularidades” y de “corrupción” del rector Javier Saldaña Almazán, lo que en apariencia justificaría la solicitud de una auditoría, y recriminó que la UAG ya “no marcha ni se mueve”. Y para cerrar su argumentación, Salgado Macedonio preguntó: “desaparece el Estado a 43 jóvenes de la Normal Rural de Ayotzinapa y ¿dónde estaba la universidad? ¿Dónde están sus voces? Ha habido muchas luchas sociales y ¿dónde está la universidad? Sometida bajo el yugo generoso del dinero”.

Para comprender la ligereza y el fondo de esas acusaciones, debe considerarse que Salgado Macedonio es el más visible y el más movido precandidato de Morena a la gubernatura para las elecciones de 2021, objetivo al que se dedica casi con exclusividad mediante recorridos que realiza por todo el estado en una desembozada campaña anticipada.

En una burda manipulación, el legislador de Morena ahora utiliza a la Coordinadora Universitaria para montar un asedio sobre la UAG con el fin de asumir su control, lo que espera alcanzar en la elección de rector del próximo año. Pero si su premisa son los cuestionamientos incoherentes como los que hizo en la Facultad de Matemáticas, Félix Salgado tendría que contestar antes preguntas sobre su propio papel en la vida pública de Guerrero. Por ejemplo: ¿dónde estaba él en 2014, cuando atacaron y desaparecieron a los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa? Como se sabe, esta es la respuesta: estaba en el PRD, el partido cuya falta de escrúpulos y ética provocó la tragedia de Iguala, y compartía crédito, fama y destino político con el ex alcalde de aquella ciudad y uno de los responsables del ataque, José Luis Abarca, y con el ex gobernador Angel Aguirre, cuya responsabilidad en esos hechos permanece intocada.

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