*Por fortuna, también existen hombres cuyo cerebro evolucionó y saben que las inteligencias masculinas y femeninas se complementan para trabajar juntos por un mundo más equitativo, tolerante, pacífico y, por tanto, mejor. 

Martha Cupa León

Estoy preocupada por la insólita petición que Humberto le hizo a Bertha: que ya no pronuncie discursos ni participe en eventos contra la violencia de género. “Calladita te ves más bonita”, expresó su cuñado tratando de condenarla al suicidio intelectual.

Tradicionalmente, el machismo ha puesto a la mujer al nivel del loro: la laringe de este animal es muy parecida a la del hombre; sin embargo, su cerebro, en comparación con el del humano, es muy rudimentario. Así, en el imaginario de los machos, la mujer habla como el loro: sin pensar. Por eso el varón prepotente prefiere a las mujeres calladas, y en esta postura las ha igualado a los chimpancés, a quienes los antiguos hombres de la selva forzaron al silencio. 

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De todos los grandes monos, el chimpancé es el que tiene los labios más movibles, y aún no es muy clara la diferencia que existe entre su cerebro y el del hombre; por tanto, se podría deducir que el chimpancé no habla porque tiene terror de hacerlo: por medio de actos crueles los antiguos hombres de la selva lo forzaron al silencio. 

¿Cuánto sabían los chimpancés sobre las selvas y los abismos de prehistoria que para aquellos humanos sanguinarios eran un misterio? Pero en lugar de que estos escucharan a los sabios monos, los callaron por medio de la violencia y la injusticia, del mismo modo que ahora hombres retrógradas pretenden apagar la voz de las mujeres.

De la estupidez a la locura

Por fortuna, también existen hombres cuyo cerebro evolucionó y saben que las inteligencias masculinas y femeninas se complementan para trabajar juntos por un mundo más equitativo, tolerante, pacífico y, por tanto, mejor. 

Me parece insólito que un hombre de cerebro rudimentario como Humberto y una mujer evolucionada como Bertha sean parientes.  

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