*En la estación Centro Médico  aprehendieron a dos sujetos que trataron de someter a una muchacha joven; aunque a las pocas horas salieron libres.

Foto: Alejandro Melémdez

Jorge Meléndez Preciado

En la Ciudad de México, insólito, hay alrededor de cinco   asesinatos diarios. Lo cual muestra que no es entidad segura, más bien hay que salir con cuidado en los tránsitos que uno realiza a diario. Pero lo que un reportaje nos descubrió es que en los últimos años más de 150 personas desaparecieron en el Metro. El informativo cabeceaba el escrito, irónicamente, como el “Triángulo de la Bermudas” en dicho transporte colectivo.

La información derivó, por cierto, a que una serie de mujeres señalaran que en el gusano naranja, como lo conocemos, secuestraban a mujeres. Algo que en principio las autoridades capitalinas menospreciaron. Incluso dijeron que no había muchas carpetas de investigación, en idioma común: denuncias, al respecto. Pero sabemos que desde hace mucho tiempo el ciudadano no pone su queja de lo que  ocurre porque más del 98 por ciento de los casos son archivados o simplemente ignorados por la autoridad.

Una chava lanzó un tuit llamando a que se reunieran las damas para protestar en contra de esa forma de secuestro. Se reunieron más de cinco mil, incluidos una buena cantidad de hombres. Y entonces la autoridad, presurosa, tomó cartas en el asunto y puso vigilancia especial en seis estaciones importantes. Algo loable pero insuficiente, ya que existen  195 paraderos y el flujo de pasajeros metristas es de 5. 5 millones diarios.

Un periódico capitalino, incluso,  señaló a qué tipo de chicas “levantaban”: jóvenes,  de pelo largo, tez blanca y sin cicatrices. Lo cual da una idea que hay una banda que lleva a cabo esas brutales agresiones y urge hacer las pesquisas necesarias para detenerlos y encarcelaros.

Afortunadamente, en la estación Centro Médico  aprehendieron a dos sujetos que trataron de someter a una muchacha joven; aunque a las pocas horas salieron libres.  Esta acción, desafortunadamente, no traerá la calma. Urge hacer un llamado a la sociedad para que junto con los no muy confiables guardianes del orden hagan el trabajo para evitar esa grave delincuencia. Si estamos en la Cuarta Transformación, la autoridad debe confiar con  el pueblo para resolver los problemas nodales.

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