*Todo está hecho, mejor hagamos lo que realmente nos complace y olvidémonos de tratar de ser diferentes.
Martha Cupa León

Nadie es original.
Me preguntan: ¿Para qué sirve la poesía? Y después de haber leído varios poemas y de escribir muchos versos, no sé qué contestar.
¿Respondo lo mismo que dijeron Octavio Paz, Borges, Benedetti, Sabines, etcétera, con quienes estoy totalmente de acuerdo sobre la respuesta que dieron a la misma pregunta y que a la vez se inspiraron en otros poetas antiguos o en sus colegas contemporáneos?
Las palabras ya estaban hechas cuando nacimos, simplemente nos las impusieron en aras de lograr la comunicación entre los seres humanos. ¿Qué podemos decir que sea diferente? Como los demás, tenemos emociones, miedos, ilusiones, decepciones; sin embargo, buscamos lo original, pretendemos salir de lo convencional y solo retomamos, consciente o inconscientemente, lo que otros han dicho o hecho.
Antes lo llamábamos moda, ahora es tendencia porque “moda” nos remite a moldes, a estereotipos que nos inducen a unirnos a la borregada, sin darnos cuenta de que la tendencia o “trendy” actual es no seguir tendencias. Y en nuestro intento de ser originales caemos en la tendencia a ser diferentes.
¿Y si en lugar de estar atentos a lo que hacen los demás nos observamos a nosotros mismos y reconocemos qué nos gusta, qué nos hace sentir bien y lo realizamos? Tal vez nos pareceríamos mucho a otros que simplemente disfrutan la vida, muy al margen de si siguen modas o se mantienen al margen de ellas.
Si en el vestuario, en el maquillaje, en el uso de accesorios, en los lugares para visitar, así como en la poesía: todo está hecho, mejor hagamos lo que realmente nos complace y olvidémonos de tratar de ser diferentes. Al fin y al cabo, nadie es original.