*Plantear el problema es tan importante como encontrar soluciones concretas y puntuales.

Martha Cupa León

 “Decrétalo y el universo te llevará al éxito”, “confía en ti: la felicidad está a tu alcance”, “tú ponlo en el universo y el universo te va a llevar a la cima de la montaña”… Seguramente algún conocido te ha dado estos consejos o los has escuchado de un coach. Hay gente muy creyente en este tipo de ideas. Yo no coincido con ellas.

Cuando una persona no puede resolver un problema, probablemente se sentirá mejor si es más agradecida, practica el perdón o escribe las diez cosas buenas que ha hecho en el día… Pero el problema continuará sin solución.

Plantear el problema es tan importante como encontrar soluciones concretas y puntuales. Esto lo debemos hacer para resolver cualquier tipo de conflicto: laboral, familiar, financiero personal o de un negocio.

Por ejemplo, si hubo un problema entre dos miembros de la familia: ¿qué soluciones hay? Si ambas partes son incapaces, por alguna razón, de impedir hacerse daño mutuamente, entonces se trata de relaciones tóxicas y la mejor solución es el distanciamiento entre las dos: a veces, hacer lo correcto no necesariamente te hace sentir bien. Pero si las personas en conflicto no están en una relación dañina y desean limar asperezas, es imprescindible establecer el diálogo entre ellas.

Si alguien nos ofendió, pensemos si estaríamos dispuestos a sentarnos a la mesa con esa persona para expresarle las razones por las que estamos molestos con ella, y luego hacernos la siguiente pregunta: ¿qué estaríamos dispuestos a hacer, a dar, a contribuir para solucionar el conflicto? Y realizarlo.

La  solución pacífica es la mejor para cualquier conflicto: esta se logra a través del trabajo constante y profundo del diálogo. Un ejemplo de esto es el de Nelson Mandela, quien llevó su vida al límite: dejó a su familia, perdió la libertad y estuvo a punto de morir por defender a su nación de un grupo de nacionalistas radicales que impusieron un régimen de segregación racial en la que se impuso la supremacía del hombre blanco.

El 5 de agosto de 1962, Mandela fue arrestado por conspiración contra el gobierno (entre otros delitos). En esos 27 años que estuvo preso comprendió que debía empezar a usar el idioma de sus enemigos (en este caso él consideraba que eran los blancos), y no solamente eso, sino comenzar a hablar con ellos en esa lengua, para comprenderse mutuamente. En esa medida fue encontrando la forma de solucionar los conflictos.

La búsqueda del diálogo y el consenso permitió a Nelson Mandela transitar de una situación que estuvo a punto de convertirse en una guerra civil, a un proceso libre y pacífico que permitió que en 1994 se celebraran las primeras elecciones democráticas de la historia de su nación con él como vencedor, convirtiéndose así en el primer presidente negro de Sudáfrica.

Nelson Mandela planteó el problema: segregación racial. Después lo resolvió a través del diálogo y el consenso. Si me dicen: “Hay que acabar con la pobreza en México”, yo respondo: “sí, estoy de acuerdo”, “aplaudo la idea”, “¿dónde firmo?”… Pero ¿cómo se logra? No basta con desearlo o decretarlo: debemos realizar un trabajo creativo para encontrar soluciones concretas y puntuales.

¿Qué estás dispuesto a hacer para resolver tus problemas?