*A Videgaray no saben si lo declararán culpable de los múltiples cargos que se le imputan, aunque existen seria dudas acerca de su autoridad moral.

Foto: Cuartoscuro

Por Jorge Meléndez Preciado

Periodistas Unidos. Ciudad de México. 12 de septiembre de 2020.- 71 investigadores y alumnos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), piden la separación de Luis Videgaray de ese centro de estudios superiores, en el cual funge como director del Proyecto de Política de Inteligencia Artificial para el Mundo, ya que, afirman, no se debe premiar la corrupción que el mencionado llevó a cabo en la Secretaría de Hacienda y la de Relaciones Exteriores (Milenio, 11 de septiembre).

Entre los peticionarios están, valientemente, Patricia Arnal, Rodrigo Escandón, Leonardo Escudero, Alonso Espinosa y cuatro organizaciones, entre ellas el Centro Cultural Latino del MIT. Señalan que existen serias dudas sobre su autoridad moral para mejorar la Inteligencia Artificial. Y con ello envían un mensaje a la comunidad internacional de que nunca se debe ejercer el abuso de poder cuando se tiene a la mano decisiones sociales.

En el periódico The Tech, argumentan que no saben si lo declararán culpable de los múltiples cargos que se le imputan, aunque existen seria dudas acerca de su autoridad moral.

Y como no, ya que independientemente de las acusaciones que le lanzó Emilio Lozoya por los fraudes de Odebrecht, hay la prueba contundente de su casa en Malinalco, la cual le fue regalada por el grupo Higa. Ese mismo corporativo que edificó la famosa Casa Blanca para Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera.

Por otro lado, en la Máxima Casa de Estudios, la UNAM, el 10 por ciento de los alumnos se han dado de baja para el semestre que empezará en unos días. (El Universal, 10 de septiembre) Ello a diversas causas: la crisis económica, la imposibilidad de tomar clases a distancia, la necesidad de trabajar debido a que el ingreso familiar no alcanza, el grave panorama que tendrán los egresados de instituciones de educación superior, la falta de estímulos para lograr sus ambiciosas metas, etc.

Pero lo más grave es que hay una estimación que el doble, es decir el 20 por ciento de los inscritos en la UNAM, sean los que abandonen sus estudios en momentos donde todavía la pandemia va para largo. Algo que es un golpe para decenas de miles de familias, pero también al país que necesita formar sus cuadros técnicos y políticos con los mejores niveles.

La Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), por cierto, hizo un llamado para que aquellos unamitas que no puedan continuar en esa institución accedan, cuando lo soliciten, a la de esta capital para concluir sus tareas universitarias. Loable iniciativa.

Por otro lado, ya se prepara una ley para que todos los mexicanos cuenten con un derecho universal:  a la instrucción universitaria (La Jornada, 10 de septiembre).

El diputado Rubén Rocha Moya, aparentemente con el consenso de todas las fracciones parlamentarias, dará a conocer ese proyecto en unos días. Agregó el legislador que se contará con un fondo para que ello pueda ser posible (ojalá se contemplen becas a los alumnos, salarios dignos a los profesores e instalaciones adecuadas), con el fin de evitar las aglomeraciones y frustraciones de quienes desean mejorarse para que México vaya realmente adelante.

Entre las propuestas están que las instituciones de educación superior privadas den, cuando menos, un cinco por ciento de becas para alumnos de escasos recursos y puedan funcionar solamente con los reconocimientos oficiales. Esto último para evitar la infinidad de “escuelas patito” que inundan el país.

Ojalá no haya transas ni cochupos para que las muy reconocidas UNAM, UAM, IPN y otras no den su aval a escuelas sin ningunas condiciones de operación real, eficiente.

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