“¡Hay de mi llorona, llorona llévame al camposanto…!

“Tápame con tu rebozo llorona porque me muero de frío…”

Alejandra Campos

El día de muertos identifica nuestra cultura, la vida después de la muerte el gozo de vivir en otro sitio, cerca de los que se marcharon, el gozo de encontrar alegría y paz en otro mundo desconocido, lleno de color, armonía, luz tenue, música, flores y paz.  

Las celebraciones se extienden a lo largo y ancho del país, y hacía otros países de Latinoamérica, amamos la muerte, sin embargo en el fondo la sufrimos y gozamos de manera intensa, encontrar el disfrute en la tristeza. 

Los mexicanos estamos llenos de drama, pasión, dolor. Es verdad que hemos vivido momentos muy intensos, el mexicano ha vivido experiencias terribles, oscuras, somos una cultura llena de contrastes, así como amamos la vida, amamos la muerte. 

La cercanía con la naturaleza, las hierbas, la magia, los chamanes, curanderas, el incienso, las flores, las pócimas, son un gran desahogo espiritual.

Nos regimos por aspectos profundos, sentimos la necesidad de vincularnos con  fuerzas positivas, el deseo de que nos vaya bien, pudiera ser el temor de enfrentarnos con los desconocido, fuerzas superiores a nuestro entender. La vida tiene tantos misterios, pero la muerte tiene muchos más.

La naturaleza nos rebaza en poder, tan sólo en este mundo somos un grano de arena, nuestra pequeñez corporal comparada con una montaña, un río, el fuego, un huracán, el clima, son elementos que nos provocan miedo, en fuerza no podemos contra ellos, la opción es integrarnos a ellos, la opción es la espiritualidad. 

La espiritualidad también nos acerca a pensamientos que involucran fuerzas oscuras, demoníacas, el mal es poderoso y hay que saber enfrentarlo. 

Hay personajes que se involucran en las afectaciones del espíritu y ellos son los Chamanes. “El chamanismo es la práctica espiritual más antigua de la humanidad, con más de 40 mil años de existencia y que se ha practicado en todo el mundo: China, Japón, Indonesia, Siberia, Celtas, Nativos Americanos, Alaska, Centro y Sudamérica, África y Oceanía. Asimismo, la palabra chamán en sí es originaria de una tribu de Siberia y su significado es “el que ve en la oscuridad”, aunque, actualmente, tenga connotaciones confusas para muchas personas”

El  Chamán tiene trato directo con los espíritus, no les teme, se retroalimentan mutuamente y se ayudan en la enfermedad espiritual.

“Cuando un Chamán realiza un trabajo de sanación, del tipo que sea, el practicante trabaja en “sociedad” con sus espíritus y los del paciente. Los espíritus que ayudan (animales de poder, guías, guardianes, elementales, etc.) ayudan en el diagnóstico y aconsejan acerca de cuáles ceremonias de sanación deberían hacerse si fuera el caso”.

Dice la cosmogonía prehispánica que cuando nacemos también nace un animal que es el que nos acompañará toda la vida, el cuál será nuestro protector y guía. Pero hay personas que tienen un fuerte vínculo con estos animales y son capaces en convertirse en ellos. Pero en otras culturas, también prehispánicas, esto va más allá, al convertirse en animales algunos lo hacían de forma positiva, por ejemplo para ver su futuro, o para ser portadores de buenas noticias y estar cerca de las personas. Pero los hay malos también, son aquellos que se alimentan del alma de las personas y les provocan enfermedades algunos hasta la muerte, también existe chamán que son nahuales y estos ayudan a defenderse de los brujos. 

En otra categoría los brujos poseen un nahual ellos hacen una serie de rituales para hacerlos presentes, es una proyección que esta fuera de su cuerpo es meramente espiritual, ellos tienen que ser cuidadosos al quedar dormidos ya que este nahual deambula y quiere poseer otro cuerpo y todo ello vuelve a referirse al misterio de la vida y la muerte.

 Algún día estaremos en el lugar de los muertos (MICTLÁN) habrá que pasar un peligroso camino de 9 niveles con pendientes verticales y descendientes. Al finalizar este camino guiado por un xoloitzcuintle, el difunto abandonará este plano terrenal y despertará a la orilla de un río, que sería la primera de las pruebas para encontrar el descanso eterno de su alma. Este viaje no era una tarea sencilla, pues cada nivel ponía a prueba su carácter, convicción y resistencia.

“No sé qué tienen las flores del camposanto 

que cuando las mueve el viento parece que están llorando, 

ay de mi llorona llorona, 

llorona tú eres mi chunca. 

Me quitarán de quererte pero de olvidarte nunca…”

 

“El viaje dura cuatro años y al llegar a Mictlán luego de haber superado todos los obstáculos, el alma del difunto será recibida por Mictlantecuhtli y Mictlancihuatl, las deidades del inframundo, quienes le anunciarán el final de sus pesares”

Lo cierto es que dichas creencias, espiritualidad, mitología, religión, poesía, filosofía, o como quieras llamarle, nos llenan de gozo, nos hacen más humanos, nos dan sabiduría y respeto, fortalecen nuestra cultura y creencias y ello no debe perderse, ello nos acerca a encontrar un camino de verdad, justicia, amor, pasión, siempre y cuando hagamos un buen uso de estas tradiciones pues esto podría estar muy cerca del punto en que el fanatismo hiciera daño y alterará el orden de la vida.

 “…El que no sabe de amores, llorona
No sabe lo que es martirio
El que no sabe de amores, llorona
No sabe lo que es martirio…”

Te deseo un buen camino por el Mictlán mi querido Tomás.