*Aunque la cuesta está muy empinada, ya que el actual gobierno no ha ejercido el 25 por ciento del gasto federal en estos primeros meses del año, con la paralización de muchas actividades.

 

Jorge Meléndez Preciado

A  principios del sexenio, hubo un grupo de ocho ricachones que eran parte del Consejo Empresarial de Andrés Manuel López Obrador,  allegados al jefe del gabinete, Alfonso Romo. Entre los que se encuentran directivos de medios como Ricardo Salinas Pliego (TV Azteca), Bernardo Gómez (Televisa)  y Olegario Vázquez Aldir (grupo Imagen), más banqueros: Carlos Hank González (Banorte), y millonarios de abolengo, Miguel Alemán Magnani (Interjet), lo cual trajo alabanzas y críticas al ejecutivo.  Ahora se ha dado un paso adelante y se creó el Consejo para el Fomento a la Inversión, el Empleo y el Crecimiento Económico, donde nuevamente Romo será la voz gubernamental.

¿Qué pretende esa nueva institución? Que México crezca  al 4 por ciento, algo que se ha intentado y no se realiza  hace más de 30 años. Lograr el progreso con justicia social, ya que de no llevarse a cabo  el segundo término, lo único que habrá será retroceso, indicó López Obrador. Y en efecto, si hay crecimiento pero no distribución, lo máximo será aumentar el PIB aunque también elevar las ganancias para unos cuantos y no lograr el desarrollo, que es avance económico con repartición de  utilidades.

Además dijo AMLO: no se puede repartir lo que no se tiene. Y el estado no puede solo, se requiere para este gran esfuerzo al sector privado y al sector social. Por ello, uno de los ejes es integrar  a las pequeñas y las medianas empresas en las cadenas productivas de las grandes compañías. Es decir, intentar hacer un esfuerzo conjunto, aunque para ello se necesita un capitán que sea confiable y tenga la posibilidad de guiar los esfuerzos de muchos sectores. Algo que no se ha logrado porque en los anteriores  gobiernos se facilitó el camino para que unos cuantos siguieran amasando dinero por diversos medios, a costa de la mayoría de la población.

Al encuentro, en Palacio Nacional, acudieron casi todos los millonarios del país, con la excepción del salinista: Claudio X. González. Incluso se tuvo la presencia de Carlos Aceves del Olmo, el octogenario dirigente de la CTM que días antes insistía en que su organización iba a desafiar al gobierno actual. También estuvieron en el Zócalo pequeños productores y obviamente  el gabinete en pleno, junto con gobernadores de los estados.

Podríamos decir que López Obrador se anotó un buen punto. Aunque no debemos olvidar que hace  varios sexenios se intenta el mismo esfuerzo y los resultados son magros. Por lo que se necesitará que en realidad haya una comunicación más abierta, fluida y no tan ríspida con infinidad de sectores que actualmente están molestos  con el trato presidencial. Asimismo, urge una política de comunicación más acertada y puntual para que no únicamente Andrés Manuel sea la voz que este fijando la ruta a seguir.

No dejó de existir la acusación del ocupante de Palacio en contra de los neoliberales que le intentaron, dijo, retorcer el pescuezo a la gallina de los huevos de oro, sobre todo en los casos de la CFE y Pemex. Algo que es un  reclamo a lo asegurado hace tiempo por Enrique Peña Nieto que aseguró dicho animal no produciría más lo que necesita el país. Incluso el señor López dijo que habrá contratos para explorar y perforar pozos de gasolina otorgados a  consorcios particulares, con el fin de reactivar la economía. Sentenció nuestro personaje: “No podemos depender de importaciones (de energéticos) en exceso”. “Es un asunto hasta de seguridad” (nacional).

Dos proyectos que se destacaron: el famoso y controvertido Tren Maya y el conectar al Istmo con el Golfo, un viejo plan estratégico. Aunque se anotó que no con esto se quiere entrar en guerras comerciales, pero es algo imposible de resolver ahora, dada la beligerancia de Donald Trump y la expansión del capitalismo chino, que dé socialista únicamente le queda el nombre  al Partido Comunista de la nación asiática.

Después, en el cambio  del Consejo Mexicano de Negocios, donde se aglutinan los 60 corporativos  más importantes del país, cuya dirigencia estaba en manos de Alejandro Ramírez, quien censuró las huelgas en las maquiladores, la cancelación del NAIM y el taponamiento de vías en Michoacán por los maestros de la CNTE donde se perdieron 25 mil millones de pesos,   el nuevo presidente, Antonio del Valle hijo, dijo “por encima de la confrontación y la polarización, los empresarios creen en el diálogo plural y los acuerdos” (La Jornada, 19 de febrero). Y añadió: “si la meta es lograr un México mejor, no hay duda que lograremos superar cualquier dificultad”.

Esperamos que las palabras vayan acompañadas de los hechos, algo no común en la industria privada.

Carlos Slim, asistente a los dos encuentros, criticó la burocracia de organismos reguladores que lejos de propiciar la inversión la inhiben y llamó a que Pemex no tenga tres directores  en un sexenio, como ha ocurrido en las pasadas administraciones, sino que aumente su producción y se consolide financieramente.

Día redondo el lunes 18 para el nuevo gobierno. ¿Podrá en realidad lograr la meta que sus antecesores prometieron y nunca llevaron a cabo? Ya veremos, aunque la cuesta está muy empinada, ya que el actual gobierno no ha ejercido el 25 por ciento del gasto federal en estos primeros meses del año, con la paralización de muchas actividades, algo increíble.

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